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Oscuro panorama económico para el sur de Quintana Roo


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08/01/2014

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De concretarse el reciente anuncio de la construcción de una nueva área comercial y turística, denominada VIP en la zona libre de Belice, colindante con Chetumal la capital del estado, esta será sin ninguna duda la peor noticia posible para la región sur de la entidad, después de la implantación de la Reforma Hacendaria.


El proyecto en mención, supone una inversión inicial aproximada de poco más de cincuenta millones de dólares, que pretende integrar según han expresado fuentes oficiales del vecino país, al menos otro casino, centros recreativos, hoteles, restaurantes y establecimientos comerciales de alto nivel.

A diferencia de los que ya existen, en los nuevos negocios de esta próxima etapa, se ofrecerán productos originales de marcas internacionales lideres reconocidas, naturalmente bajo el amparo de un régimen fiscal muy bondadoso.

Además de que esta inversión está encaminada a consolidar la zona libre de Belice, como el más importante centro comercial y de entretenimiento de la región fronteriza, hay que considerar el impacto turístico trascendente adicional que persigue.

Sin embargo esto dada la coyuntura actual, va a ocasionar un mayor detrimento de la economía del sur de Quintana Roo, primero porque las diferencias de precios señaladas en el contraste fiscal, van a potenciar aun más el atractivo de la zona libre.

Cada vez serán menos los beliceños que crucen la frontera para realizar comprar y obtener servicios del lado mexicano y muchos los quintanarroenses que vayan para allá.

Adicionalmente los visitantes de los otros estados de la península y la región sur de México, que antes se hospedaban, utilizaban servicios y comían en Chetumal mientras realizaban sus compras y asistían a los casinos de la zona libre, seguramente ya no lo harán más.

Hay que recordar que una muy buena parte de la dinámica económica de Chetumal se sostiene de la visita de nuestros vecinos centroamericanos y de los nacionales en tránsito a la zona libre, que ahora considerando que habrá una diferencia de cuatro por ciento en la tasa impositiva, la balanza tendrá un fuerte desequilibrio.

A raíz de la homologación del Impuesto al valor agregado del once al diez y seis por ciento en nuestro territorio, en términos de competencia quedamos fuera del mercado, toda vez que en Belice el impuesto similar es del doce por ciento.

Más aun si se toma en cuenta que los productos que se ofrecen en la zona libre ingresan a ese país con aranceles muy bajos, lo cual incluso los hace más baratos, sin omitir que de acuerdo a la expectativa del proyecto anunciado, ahora serán de primera calidad.

Visto así, además del endurecimiento de la política fiscal gubernamental, la competencia comercial implica un enorme riesgo de cierre de negocios y pérdida de empleo en la capital del estado.

Pensando que la única alternativa de momento seria que algunos empresarios chetumaleños, por supuesto solo unos cuantos, se inclinaran por invertir en la zona libre, esto de ninguna manera supone una solución en el contexto general.

Evidentemente con el paso del tiempo hacia el futuro, la situación puede empeorar si partimos de la base, que el anuncio de esta inversión puede significar que en la medida de su éxito, vengan más.

En teoría el desarrollo de la región vecina tendría que traer aparejados beneficios para nosotros en Quintana Roo, al menos en el escenario anterior no hay duda que así habría sido, sin embargo en función de la diferencia en la nueva tasa impositiva el efecto se vuelve contrario.

No se puede asumir que esta millonaria inversión y todo lo que implica, se haya producido precisamente a raíz del cambio hacendario en México, pero tampoco se puede omitir que la coincidencia no es nada afortunada.

No se puede culpar al régimen federal por lo que hagan el gobierno y los empresarios beliceños, en todo caso su responsabilidad en este contexto recae en sus propias decisiones, en el impacto del efecto de las mismas.

En todo caso si se entiende como una estrategia de negocios, habría que reconocer que los beliceños están aprovechando hábilmente el cálculo de una coyuntura que en este caso les favorece ampliamente.

Lamentablemente en estas circunstancias, no hay variables a la mano para contrarrestar directamente los efectos anteriormente mencionados, no se trata de buscar compensar con inversiones públicas de infraestructura por necesarias que sean, mucho menos con programas asistencialistas, en el caso de las primeras aun si estas están encaminadas a fomentar el desarrollo.

Es un asunto de simple y llana competencia, por lo que bajo el aspecto impositivo vigente a partir de este año, las condiciones de esa misma competencia son ampliamente desiguales.

Esto nos remite por descontado a un tema larga y ampliamente discutido a través de los años, la reorientación de la vocación económica del sur de la entidad.

Porque aun si hacemos a un lado las desventajas que se producen con motivo de la implantación de la Reforma Hacendaria, particularmente desafortunada con esta región, de todas formas la dinámica económica de la misma ha estado materialmente estancada durante mucho tiempo.

De tal suerte que en estas condiciones por obligación es necesario retomar ese planteamiento, reconocer las vocaciones y vertientes de desarrollo existentes, básicamente en la explotación de los sectores turístico y agropecuario como los principales, para orientar estratégicamente los objetivos en función de sus posibilidades.

Estamos hablando de la necesidad prioritaria de la implantación de una política de estado, para fomentar alternativas viables que permitan apostar por esquemas de desarrollo, que mas allá del discurso se antojan urgentes.

De otra forma ante el oscuro panorama económico que se avecina para el sur de Quintana Roo, derivado de los antecedentes expuestos anteriormente, si no se encaminan directrices para solventar el pronóstico, este lamentablemente e irremediablemente será cada vez peor.

Evidentemente estamos ante un punto de inflexión que obliga a una reconversión, es un asunto de viabilidad al corto plazo, que requiere la transformación de un esquema que ya no da para más, como decíamos independientemente de factores externos.

 

twitter@vazquezhandall 



Etiquetas:   Economía   ·   Centro América   ·   Turismo   ·   Quintana Roo   ·   Comercio

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