
. Están por sobre el bien y el mal, nadie pone en duda su carácter omnisciente. El todopoderoso estado les ha otorgado inmunidad para hacer y deshacer conforme su sabia voluntad. Son miembros y miembras de una corporación que gobierna según los propósitos del supremo líder, a quien deben gratitud, lealtad y obediencia. A cambio de ello disfrutan de todos los placeres terrenales y de un ejército de súbditos prestos a ejecutar sus mandatos...