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Teoría de la reproducción de Pierre Bourdieu


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31/12/2013

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El presente texto al cual destinaremos nuestro análisis y eventuales reflexiones fue escrito por P. Bordieu y Passeron durante la década de 1970. En base al texto podemos rescatar diversas ideas y aspectos tales que pueden ser replicados en torno a la sistematización de mi trabajo de investigación empírico correspondiente a la cátedra optativa que lleva por nombre “La perspectiva de los Mecanismos de Violencia Simbólica, en la teoría y práctica de Pierre Bourdieu”.dicho informe se titula “La violencia simbólica vista desde una perspectiva Empírica”. Dentro del presente texto se considerara la “Teoría de la reproducción”, generando una disgregación de las principales ideas y conceptos fundamentales tratados a lo largo del texto, con el fin de generar una comprensión secuenciada de dichas ideas rescatando las nociones que tengan una posible adecuación dentro de la formulación de mi proyecto de investigación para dicha cátedra.


En primera instancia es relevante señalar que la “Teoría de la reproducción” destaca la importancia de la educación en la gestación del capital cultural heredado, específicamente a la reproducción social y cultural que elaboran las bases educativas de esta teoría, cuya clave del éxito está básicamente en la escuela.

Para Bourdieu la reproducción y de la estructuración de las diversas relaciones de poder y relaciones simbólicas entre las clases está directamente relacionado con los procesos de educación, poniendo absoluta atención en la importancia del capital cultural el cual se hereda en la familia como clave del éxito en la escuela, de esta forma el análisis que plantea Bourdieu se centra en los principios tradicionales que rigen el currículum educacional y de evaluación escolar, es por este motivo que el análisis del sistema educativo se centra fundamentalmente en la forma de evaluación de las escuelas, las que generalmente son guiadas por un sistema escolar que genera o forma un habitus, aceptando ilegitimidad de su propia cultura en donde se enseña la cultura de un grupo o clase social determinado, de este sentido se puede desprender claramente que el alumno acepta sin objeción lo que se le esté transmitiendo, perturbando sus capacidades de pensamiento, criticas, en sí de expansión personal, debilita básicamente el incentivo propio de querer ser mas, adoptando una actitud “cómoda” y “conveniente”, pues sólo se queda con lo transmitido a su persona, en este sentido la educación legitima ciertos saberes culturales que inmersos dentro del contexto de la educación se ven absolutamente reproducidos.

En este sentido se fundamenta que el sistema escolar forma en las personas un proceso de adoctrinamiento el cual es la base de la reproducción cultural y social, en este sentido los que no adquieren esta formación son “excluidos” o “discriminados”, ya que el sistema les impone una cultura dominante, lo que implica renunciar a su propia cultura, en otras palabras someterse a un conjunto de reglas, valores y creencias que muchas veces no son concordantes con su estilo de vida.



Para P. Bourdieu la escuela posee función cultural e ideológica, es la que rutiniza la cultura escolar dado que transmite, inculca y conserva la cultura sin aceptar ningún tipo de opinión, siguiendo esta lógica Bourdieu cree que la escuela enseña una cultura de un grupo social determinado que ocupa una posición de poder en la estructura social (Posiciones divergentes), la que se reproduce a través de una acción pedagógica, las que tienden siempre a reproducir la estructura de la distribución del capital cultural ante esos grupos o clases, contribuyendo a la reproducción de la estructura social, definida como la reproducción de la estructura de las relaciones de fuerza entre las clases, lo cual se vería fomentado fuertemente en la escuela.

A modo complementario del párrafo anterior Bourdieu entiende que la acción Pedagógica se refiere a la autoridad del profesor el cual posee una función inculcadora, pues es este el encargado de transmitir la cultura actuando de esta manera como un mediador visto además como autoridad institucional, por lo que ostenta poder, por ende es él quien transmite los conocimientos y/o conceptos correctos, es él quien tiene la legítima razón. El docente ejerce su función mediante sus acciones pedagógicas.

De esta forma Bourdieu considera que el hecho de que perduren los sistemas socio económicos de la sociedad moderna está ligado con la reproducción cultural arbitraria, la que a su vez contribuye a la reproducción social. La escuela tiene la misión de inculcar, transmitir y conservar la cultura dominante, al imponer un paradigma cultural, en este sentido la educación intenta reproducir la estructura social y sus relaciones de clase además de esconder su falta de libertad al enmarcar sus ideologías de acuerdo al régimen imperante. La educación para lograr su finalidad reproductora se sirve utilitariamente del profesor el cual no es más que producto inconsciente del sistema, que es la instancia más directa de transmisión cultural, la responsabilidad de formador y autoridad pedagógica como señalábamos párrafos más arriba. Este que ejerce sus funciones mediante sus acciones pedagógicas, pero todas ellas dominadas y sometidas a las clases dominantes, donde se enseña arbitrariedad cultural (Cultura determinada impuesta por el estado o país), los que son instrumentos de dominación y de reproducción, así la cultura se reproduce y toda acción pedagógica se convierte en violencia simbólica entendiendo por violencia simbólica la acción pedagógica impuesta, en otras palabras, poder que logra imponer significados y los impone como legítimos. Por ejemplo la escuela impone su violencia simbólica sobre sus alumnos.

En este punto nos vamos a detener, dado de que el concepto de violencia simbólica nos resulta sumamente utilitario para un análisis reflexivo referente a mi investigación correspondiente al presente ramo la cual no tiene relación directa con un modelo de educación escolar, pero que sin embargo posee aspectos que nos hacen adaptar tal concepto y teoría al uso utilitario de la noción de violencia simbólica, como lo explique en el segundo párrafo. Bourdieu define a la violencia simbólica como la acción pedagógica impuesta, en otras palabras, poder que logra imponer significados e imponerlos como legítimos, legítimos en el sentido de aceptar una realidad sin mayores cuestionamientos.

Dentro de mi investigación en donde se observa una iglesia Evangélica pentecostal, el concepto de violencia simbólica que utiliza el autor se ve fuertemente reflejada en los efectos claros de generar comunidades realmente solidificadas en torno a sus concepciones, en donde los procesos del dominador en pro de la legitimación de una idea y un pensamiento, son totalmente aceptados y reconocidos por el dominador, logrando reconocer un líder, legitimándolo, entregándole poder, respeto, y asumiendo las ideas interiorizando un fuerte sentimiento posesión de estas ideas, y defendiéndolas con absoluto convencimiento de que es lo correcto. Me resulta sumamente interesante este termino de violencia simbólica adaptada a la comunidad religiosa en la cual yo realice la investigación, porque según lo que pude observar e inferir de las diversas conversaciones y entrevistas realizadas con miembros de la iglesia me hizo total sentido la idea y relación de que a mayor violencia simbólica tenga un miembro de la comunidad religiosa más le es factible la posibilidad de escalar jerárquicamente en las disposiciones piramidales que plantea dicha institución, por ejemplo cuando asumimos la categorización de “Oficiales”, quienes son seleccionados desde los “Miembros en plena comunión” esto nos hace nada más que referencia a que el “Pastor” producto de que nota un mayor interés y un mayor acercamiento e interiorización de una cultura espiritual y material como en este caso puede ser la iglesia, tiene la capacidad para poder seguir generando la reproducción del modelo implantando dentro de la iglesia, ya que seleccionar a una persona que no tuviera un alto nivel de interiorización de los rituales y de todo lo concerniente a la iglesia evangélica no tendría sentido, ya que habría poca densidad en los argumentos de emisión que tendría esta persona frente a sus pares dentro de la iglesia.  Es por este sentido que el concepto de violencia simbólica que se puede observar dentro del texto de “La reproducción” me resulta tremendamente útil para buscar una adaptación en modelos más allá de la educación escolar, si no que reflejados en diversos sistemas sociales.

Posterior a esta reflexión bastante necesaria para entender el nexo con mi trabajo de investigación, retomamos la idea de “Violencia Simbólica” señalando que al interiorizarse principios arbitrarios, los hacemos habituales, como si de alguna manera nos pertenecieran; inmortalizando el poder social, adquiridos en la familia y en la clase social y que nos sirven de base para poder actuar con posterioridad.

Dado que, desde el punto de vista de Bourdieu, las arbitrariedades culturales de la educación son las de las clases dominantes, son estas las que determinan qué cae dentro de los límites de la educación legítima. Por tanto, la educación no es un juez independiente: los criterios para juzgar a los alumnos están determinados por la cultura de las clases dominantes, cultura que resulta modificada hasta cierto punto por el sistema educativo.

El sustento principal del ejercicio de la violencia simbólica es la acción pedagógica, la imposición de la arbitrariedad cultural, la cual se puede imponer por tres vías: la educación difusa, que tiene lugar en el curso de la interacción con miembros competentes de la formación social en cuestión (un ejemplo del cual podría ser el grupo de iguales); la educación familiar y la educación institucionalizada (ejemplos de la cual pueden ser la escuela o los ritos de pasaje).

Debido a la importancia del trabajo pedagógico, la acción pedagógica precisa tiempo y requiere consistencia, distinguiéndose de este modo, de otras formas de violencia simbólica (como, por ejemplo, la del predicador o la del profeta). En consecuencia, las agencias pedagógicas son de mayor duración y estabilidad que otras agencias de violencia simbólica. Toda acción pedagógica es objetivamente una violencia simbólica en tanto que imposición, por parte de un poder arbitrario, de una arbitrariedad cultural. La función o efecto a largo plazo del trabajo pedagógico es, al menos en parte, la producción de disposiciones que generan las respuestas correctas a los estímulos simbólicos que emanan de las agencias dotadas de autoridad pedagógica.

Por lo tanto, la escuela nos enseña a obedecer, a ser leales con el sistema al legitimizar los hábitos, prácticas, valores y un conjunto de normas catalogadas de válidas. Debe procurar el capital cultural del estudiante, que es el que tiene que ver con todo aquello que el régimen quiere que interne. Bourdieu dice que los profesores están siempre atentos al lenguaje que utilizan sus alumnos, el que muchas veces difiere de la lengua universitaria, el que sí tiene importancia en el mercado cuando un joven lo domina, este lenguaje es, en definitiva lo que establece una relación entre el origen social y el éxito social. En otras palabras, en la medida que poseamos más conocimientos universitarios y sepamos cómo utilizarlos, dominando el capital cultural impuesto, podremos ascender de clase social y tener éxito.



Para poder llevar a cabo las nociones planteadas por Bourdieu, creo que puede ser factible siempre que exista una sociedad, en donde un régimen nos imponga un capital cultural, que generalmente se hereda de generación en generación hasta que se genera una crisis que en definitiva cambia el sistema económico y social por otro, muchas veces mejor como por ejemplo la revolución industrial. Las personas que tienen éxito son los que conocen mejor las reglas y saben aplicarlas. Muchas veces se impone un capital cultural, que nos desagrada, nos desfavorece y no nos hace crecer como seres humanos, por ejemplo: la educación universitaria y su sistema de financiamiento.  Si bien tener conocimientos de años anteriores o rescatar lo mejor de cada cultura es muy bueno, pierde su valor si el rescatar se transforma en una monotonía en el que se deja de pensar y se hacen las cosas automáticamente sin previas selecciones, pues rescatar no significa reproducir textualmente si no que darle cierto valor o lo que fue nuestra cultura. 





Etiquetas:   Reproducción Social   ·   Pierre Bourdieu

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