En la oscuridad de la noche, el hombre primitivo levantaba la vista hacia el cielo estrellado y quedaba enmudecido por la grandeza de aquel espectáculo, ¿Cuál habrá sido su sensación experimentada? Era tan pequeño; veía como ese manto estelar avanzaba desde el horizonte hasta el otro extremo, donde las montañas ocultaban parte del firmamento y él, un punto entre ambos extremos. Faltaba vida para aventurarse a comprender íntimamente cada lucero.



