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Diomedes Díaz: Libelo y apología, dos en uno.


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29/12/2013


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Propalar la ignorancia ajena, sin haber causa para ello, debería ser ilícito.

"Abrazo a la familia de Doris Adriana Niño", escribió en su cuenta de twitter el cantante Santiago Cruz, justo el día del fallecimiento del cantante Diomedes Díaz, causando en sus seguidores indignación e inconformismos. 

La opinión pública rara vez se equivoca en sus juicios y en este caso es preciso decir que no se puede dudar. Las elucubraciones del desorganizado magín de Cruz solo ocasionó que se derribara la poca fama que levantó antes con igual ligereza, sin que escapen de sus vapuleos ni figuras como el Pibe Valderrama, Wilfram Castillo y Rolando Ochoa sólo por mencionar algunos.

La contumelia es una cosa y la murmuración otra, pues la primera se hace en presencia del contrario y la segunda a sus espaldas, que fue lo que hizo Cruz cuando decidió expresar su supuesta solidaridad con la familia Niño justo el día del fallecimiento de Diomedes Díaz. 

Debido a que es muy largo invito a los lectores a leer el Tratado veintiuno. Del octavo precepto del Decálogo Capítulo segundo. Del honor, fama y de sus contrarios, del cual voy a tomar algunos apartes que encajan perfectamente en esta situación:

"Denigratio injusta alienae famae per occulta verba, la murmuración es de su naturaleza culpa grave, como opuesta a la caridad. Es culpa grave murmurar en cosa grave de los difuntos, y con obligación de restituirles la fama, porque la fama persevera aun después de la muerte y así el que injustamente la quitó a los difuntos debe restituírsela; y esto es verdad aunque el ofendido sea pagano, o condenado; pues también estos tienen derecho a la fama adquirida con sus virtudes morales. Aún los historiadores sólo pueden referir, y aun deben lo que juzguen conveniente a la utilidad común y disciplina."

Los colombianos que reaccionamos hubiéramos pecado gravemente si al leer a Santiago Cruz no hubiéramos salido a defender la memoria del Cacique, más aún mientras es expuesta a la soberbia, a la burla, a la ironía y al sarcasmo del menos indiciado, ya que Santiago Cruz aceptó en un trino que había sido adicto a la cocaína pero que afortunadamente lo había superado. ¡Y sí! bien escribió afortunadamente ya que si Dios le dio la fuerza de voluntad para hacerlo debería servir de testimonio de amor, paz y reconciliación, no de ironía, sarcasmo y señalamientos. 

Anteriormente por el derecho civil había impuesta pena capital contra los autores de murmuraciones y el canónico disponía que fueran excomulgados. 

Si Cruz solo ha escuchado noticias en medios de comunicación sin haber investigado a fondo el proceso en contra del fallecido Diomedes Díaz, aun sola la sospecha ofende gravemente la fama, siendo culpa grave infamar al que ya está infamado, según Santo Tomás.

He de dar la distinción que hay entre lo notorio, manifiesto y público. "Lo notorio puede ser facto, o iure. Será facto, cuando el delito se comete a la presencia de muchos, (como en twitter), será iure cuando lo fuere por pública sentencia del juez, o por la confesión del delincuente, o deposición de los testigos, antes de la sentencia. Manifiesto es aquello que se hace delante de dos o tres, y estos lo manifiestan a otros. Lo público o famoso es aquello, cuya fama llega con suficientes indicios a la noticia de muchos; de manera que lo sepan la mayor parte del pueblo o ciudad, o que sea manifiesto a la mayor parte de una congregación o comunidad". 

"El que mueve a otro a murmurar, con sus preguntas, o de otro cualquier modo, peca contra justicia respecto del difamado, y contra caridad respecto del difamante, por inducirlo al pecado".

A diferencia de lo que muchos pueden pensar (lo cual no me interesa), no soy fanática, ni Diomedista, ni ninguna otra palabra terminada en el sufijo ista, o alguno que signifique algo similar. Amo la política, en su esencia verdadera sin tener ninguna etiqueta de un extremo o del otro, amo la espiritualidad sin ser de una religión o de otra, amo la música desde Frédéric Chopin y su gran Vals Brillante hasta la más sencilla de las canciones de Diomedes Díaz, mi preferida "Ilusiones". Simplemente situaciones como estas me indignan ya que vivimos en un país de doble moral, la laxitud de la moral que predomina en la mayoría de seres humanos, hace que surjan cuestionamientos acerca de seguir una ideología o no. "He adquirido la convicción de que casi todos eran hombres inmorales, malvados, sin carácter, muy inferior al tipo de personas que yo había conocido (...) Y estaban felices y contentos tal y como puede estarlo la gente cuya conciencia no los acusa de nada" Lev Nikoláyevich Tolstói.  

No se queda atrás Salud Hernández y su columna del periódico el Tiempo, titulada ¿Cuál Diomedes? donde escribe: "En determinados ambientes bogotanos quedaba mal decir que te gustaba Diomedes, era como traicionar las buenas costumbres y ponerse en la orilla equivocada. Pero ya sabemos que en nuestras culturas la muerte todo lo cubre y en los días de duelo reescribimos la historia del fallecido para endulzarla." A lo que yo contesto que la de ella nadie siquiera se tomará el trabajo de reescribirla. 

Diariamente leo y escucho personas hablar de Dios, de justicia, de moral, de ética, los mismos que hablan de hacer pagar a unos la muerte de otros, los mismos que criticaron y hablaron de tolerancia cuando hubo una reacción de la gente que apreciaba al Cacique. 

No se comprende lo que se juzga. "No existen hechos morales, sino interpretaciones morales de los hechos" diría Nietzsche y más claro no lo podría mostrar Dostoievski  en Crimen y Castigo cuando  Raskólnikov  asesina a la anciana prestamista y se arrepiente y paga caro su error. Diomedes Díaz pagó aquí mismo en la tierra los errores que pudo cometer, se accidentó, sufrió, se enfermó, lo operaron repetidas veces, por tal motivo no pueden extrañarse aquellos de la piedad y la misericordia que ese Dios del que tanto hablan y con el que alaban su boca, haya perdonado sus errores y le haya regalado la salvación. 

A Santiago Cruz y a Salud Hernández aplausos sosos. 

“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42)



Etiquetas:   Música   ·   Colombia

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1 comentario  Deja tu comentario


, Carolina: Excelente artículo, con una redacción impecable. Muchas bendiciones!!




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