¿EXISTE HOY LA RESPONSABILIDAD SOCIAL?

Frente a los cambios sociales actuales: ¿Cuál es nuestra responsabilidad social? ¿Tenemos la posibilidad de ejercer alguna influencia sobre los cambios sociales?

 

. Tironi manifiesta que se está frente al resultado de lo que llama “15M” para significar el aumento del ingreso per cápita chileno que superó los 15 mil dólares. Tironi compara estos procesos con los sucedidos en los Estados Unidos en la década de los 70. Se agrega por el editorialista que se produce lo que llaman la “enfermedad holandesa”, en que ciertos valores materiales ligados a la seguridad económica son desplazados por valores post materiales.

            Este tipo de movimientos sociales han traído en el mundo modificaciones estructurales profundas cuando se promueven dentro de sistemas democráticos; en nuestro país aún no ocurren estos cambios orgánicos, para ésta conclusión nos basamos en lo ocurrido con la llamada “movilización pingüina”. Los resultados de todo ese proceso fueron la formación de una mesa de diálogo, un acuerdo nacional y modificaciones legales. Pero estructuralmente la educación quedó como estaba, de manera que el todo la inversión humana en tiempo y movilizaciones fue estéril.  El tema de fondo en aquellos años, continúa siendo el mismo hoy: el lucro, la falta de oportunidades, el bajo nivel de la formación, la ausencia de la integración en la educación pública y privada.  

            A las reivindicaciones educaciones se han sumado – en esta ocasión- otras en una mayor penumbra: la participación ciudadana, la legitimidad de la democracia y su viabilidad, el cuidado del medio ambiente y las formas de obtener energía sustentablemente, a estos se agrega el eterno problema de los conflictos étnicos, que en estos días  se actualiza a consecuencia del requerimiento planteado ante el Tribunal Constitucional por el pueblo Aimara, rechazando la aprobación por parte del Congreso nacional del Convenio UPOV 1991 que vulneraría el Convenio 169 O.I.T. El primero de los Convenios nombrados entrega parte del dominio genético de las semillas que por cientos de años han sido propiedad de los pueblos originarios, a empresas internacionales, las que podrían generar un monopolio sobre la propiedad de dicho material biológico.  

            La reflexión hoy es si las actuales movilizaciones de estudiantes universitarios y secundarios, de ecologistas y activistas de los derechos de los llamados “pueblos ancestrales”, tendrán el poder de lograr, ahora sí, cambios esenciales a la forma en que opera el sistema. Esto teniendo presente que el sistema actual se encuentra muy bien organizado por cuanto ha sido el fruto de una Constitución Política: la de 1980, que ordenó jurídicamente la sociedad chilena. En lo económico, el sistema (dejando la parcialidad ideológica) ha traído un avance indesmentible en Chile. Principalmente cuando se compara con otros países latino americanos. De manera que las modificaciones a introducir, debieran ser de carácter orgánico, lo que se ve muy difícil de alcanzar, máxime cuando el gobierno y la oposición han tenido desavenencias de fondo, como la ocurrida con el post natal. Parece que liberalismo ideológico y el libre mercado economicista han construido muchas vías sin sentido. Por una parte, en la salud privada las Isapres son verdaderas aseguradoras médicas, pero hay que reconocer la construcción de hospitales privados (clínicas) con avances científicos a nivel mundial, médicos especialistas en variadas áreas, y procedimientos de alta complejidad. Esto claramente nos beneficia pero con costos altísimos sólo al alcance de unos pocos. Es la sociedad dual en que  el supuesto progreso que se genera, lo es en base a mayores desigualdades sociales.

            Además el sistema democrático ha demostrado una asombrosa lentitud al momento de resolver los problemas sociales graves, produciendo como consecuencia el que generaciones de ciudadanos se han visto privado de derechos y beneficios. Ejemplo sobran  pero basta con señalar a modo de ejemplo el 7% de salud descontado a los pensionados, la mentada deuda histórica con los profesores; en todas ellas cientos o miles de chilenos han muerto esperando una solución.  Incluso las decisiones de los tribunales de justicia, aparecen como ineficaces frente a la realidad de las movilizaciones. Por ejemplo, en España la Junta Electoral de Madrid determinó la ilegalidad de las movilizaciones del “15M” mandado a la Policía a desalojar a los ciudadanos. Los diarios electrónicos reportan que esta decisión le dio más fuerza al movimiento por cuanto consideran que están siendo escuchados. 

                        Queda preguntarnos cuáles debieran ser nuestras actitudes a seguir en estos tiempos, en que ya no se requiere de líderes para las grandes convocatorias ni de partidos políticos o carismas.  Hasta hace poco se hablaba de la responsabilidad social que cada uno de nosotros tenía para con la comunidad toda. ¿Pero existe hoy esa responsabilidad social? Pareciera que los episodios de los últimos días quisieran demostrarnos a los grupos sociales mancomunados y con un poder de cambio muy profundo, aunque este a veces suele verse frustrado con la organización democrática y sus desigualdades sistémicas. Esta es la diferencia: hoy pareciera que los movimientos sociales no se detendrán hasta conseguir cambios estructurales. Hay experiencias en el pasado: URSS y la caída del mentado Muro de Berlín, ¿pero,  las democracias de hoy cimentadas en el modelo neoliberal, caerán para dar lugar a democracias participativas, en que los partidos políticos dejen de tener influencia en todas las áreas de la sociedad? Postulo que no, en efecto, es menos complejo la caída de un sistema autoritario que el cambio de la orgánica democrática, en que cada uno tiene un lugar específico y cuyo campo de acción es muy reducido.

            Entonces: pareciera ser que ya el concepto de responsabilidad social ha sido dejado de lado, porque creo que las responsabilidades son sectoriales y personales, debemos restarle la carga de las cosas no hechas a la sociedad en general,  ya que allí se diluye toda responsabilidad; por el contrario debemos entregarla a quienes efectivamente la tienen…la responsabilidad social ha muerto….o mejor aún nunca existió.

 

 

UNETE



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