Cuenta Mateo que se adelantó Pedro a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?
Cuenta Mateo que se adelantó Pedro a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?
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En esta celebración navideña en la que se nos empuja a ser más solidarios, más comprometidos, mejores personas y a mostrar una sonrisa, aunque sea forzada, salen, inevitablemente, a la luz viejas rencillas familiares o personales que se manifiestan como esa caries molesta a la que no queremos prestar atención hasta sufrir un terrible dolor de muelas…Cada cual puede elegir vivir la Navidad como quiera, con más o menos folklore, con mayor o menor consumismo y vida social. Muchos disfrutan enormemente de estas fiestas y otros las detestan. Momento de desbordamiento y de exceso en torno a las celebraciones. Momento en el que el alumbrado de las ciudades señala la necesidad y precariedad de medios de los más necesitados. Muchas veces pensamos que son los “pobres indigentes”, por no tener medios para vivir una vida más digna, pero ya lo recalcó Dickens en su “Cuento de Navidad”, en el que el viejo avaro Scrooge era el rico más pobre de corazón…Los hados de la Navidad, reflejados en la mirada de los niños, concedieron al viejo Scrooge viajar en el tiempo, a su pasado, presente y futuro para renovar su vida y reconducirla a fines más amables.A todos se nos da la oportunidad diaria de hacer lo mismo, de pararnos a reflexionar sobre nuestras vidas y elegir qué es más beneficioso para cada cual. En lo que meditamos, ponemos nuestra fuerza, por eso es tan necesario poner conciencia al tipo de pensamientos que retroalimentamos, ¿Son benévolos y positivos o autodestructivos?... ¿Mandamos mensajes amorosos a los demás o cargados de negatividad?...En esta Navidad en la que nos vemos forzados a encontrarnos con personas y situaciones muchas veces dolorosas, ¿Qué enfoque le ponemos?... ¿Potenciamos el rencor?... ¿Qué rol asumimos? ¿El de despechado, ofendido, el de víctima?... ¿Cuál es nuestra expresión facial y corporal?...¿Cabría la oportunidad de autoperdonarnos por nuestros errores y de perdonar a los demás? … ¿Podríamos tomar la responsabilidad de nuestras vidas y liberar a los otros de la carga de hacernos felices? ¡Mírate al espejo y encuentra tus respuestas!..“70 veces 7”… “El verdadero y profundo sentido de renovación de la Navidad”… mmmm ¿De qué va todo esto?...¿Qué hay detrás de la necesidad del hombre de iluminar las casas y ciudades, ponerse guapos en un entorno festivo y celebrar la vida?¿Denota un anhelo del ser humano de simplemente ser feliz?...¿Pero se es feliz desde fuera o desde dentro?...¡Perdona y sigue tu camino!...¡Qué la Navidad nazca en ti y en tus seres queridos! ¡Felices fiestas!