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La Gnosis no griega de Jesùs de Nazaret, el Masiaj.


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17/12/2013


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No hay duda de que Jesùs es, en cuanto hombre, un hombre de Conocimiento. Y no de un mero conocimiento racional o externo de las cosas, sino un conocedor por via directa de la Plenitud o del Absoluto al cual denomina Su Padre. Los griegos nos hablan de la Gnosis, de la Ciencia o del Conocimiento trascendente del Plèrroma o del Padre de las Luces, que habían alcanzado ciertos personajes, hierofantes de las escuelas gnósticas de la cuenca del Mediterràneo.


Desde este punto de vista los Evangelios canónicos y el cuarto Evangelio son documentos gnósticos que no necesitan del aporte de la literatura de las sectas greco-gnòsticas y alejandrinas para conducirnos a ese Conocimiento interior liberador o salvìfico que ofrecen esas escuelas. Es màs, en realidad esas escuelas se alimentaron de los Evangelios de la Biblia para elaborar y formular sus doctrinas.

Pero como esos documentos la gente no los ha estudiado con la debida acuiciosidad, se les aplica una política de reduccionismo y de superficialidad de juicio y se les termina despreciando, y aceptando como verdaderas posturas intelectuales tan pobres como las del ya famoso evangelio de Judas por ejemplo, o las de Simòn el mago. A eso se agrega un prejuicio anti-eclesial o antirreligioso, como si hubiese alguna antinomia irreconciliable entre el Conocimiento de Dios obtenido por los mìsticos y la fe ortodoxa o institucional.

Còmo ya he expresado en otros artículos, el hecho de que Jesùs sea un iluminado no iniciado en la secta esenia, como lo establecen los documentos de Qumran, no hace que sus doctrinas de salvación sean menos que el denominado como gnosis por los antiguos. Los grandes, como Budha, Lao Tse, Zaratustra, Imhotep, o Jesùs mismo, tienen la capacidad de elevarse por si mismos al Conocimiento Divino o a la Gnosis sin maestros y sin escuelas, o a veces aprovechando las huellas de los videntes anteriores a ellos en forma de tradición. Ellos son los fundadores de las Escuelas màs prestigiosas y las demás son subsidiarias de ellas.

Veremos aquí un desarrollo de las pruebas de la gnosis propia que tienen los evangelios de la Biblia, sin recurrir a las fuentes griegas o alejandrinas como fundamento. Desde luego mencionaremos algunos puntos de la gnosis de esas culturas en algunos momentos a guisa de comparación y para marcar algunas diferencias de doctrina y de enfoque. Por tanto probaremos la presencia de una gnosis cristiana en el seno de la iglesia primitiva y sus manifestaciones hasta el presente.

Los gnósticos decían que su doctrina y su experiencia de iluminación producía salvación o liberación del alma humana. Pues bien, Jesùs en el Evangelio de san Juan dice: Y CONOCEREIS LA VERDAD Y LA VERDAD OS HARA LIBRES. Y además, para remarcar su absoluta unificación con el conocimiento salvífico dice en el mismo capìtulo: SI EL HIJO OS LIBERTARE SEREIS VERDADERAMENTE LIBRES. (Ev. De Juan, 8,32 y 8,36).

Y agrega que lo que mantiene al hombre prisionero es el pecado, no la materia, como afirman los griegos y los alejandrinos, y el libro de Hermes. (Ev. De Juan 8,34). Jesùs, pues, està contra el materialismo y el amor al dinero, pero no contra la materia en sì, que es creación de Dios. Por eso en otro Evangelio se anotan estas frases de Cristo: NO PODEIS AMAR AL MISMO TIEMPO A DIOS Y A LAS RIQUEZAS. BUSCAD EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA Y LO DEMAS OS SERA DADO POR AÑADIDURA.(Mateo 6,24 y 6,36).

La Luz, esa esencia tan deseada por los gnósticos, es la persona misma de Jesùs de Nazaret, pues èl mismo afirma: YO SOY LA LUZ DEL COSMOS, EL QUE ME SIQUE NO ANDARA EN TINIEBLAS, SINO QUE TENDRA LA LUZ DE LA VIDA. (Juan 8,12). Y para que se sepa que esa Luz es la verdad esencial que busca el mìstico el mismo maestro galileo nos dice: YO SOY EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA. (Juan 14,6).

Los gnósticos se sentían muy orgullosos de poseer las llaves del Conocimiento o de la Ciencia, como Nombres de Poder especiales para el logro de la iluminación o para la derrota de los arcontes y /o los demonios. Sin embargo, a los ojos de Jesùs esas llaves ya estaban en poder de los sacerdotes y de los escribas judíos desde mucho antes. Por eso en el Evangelio de San Lucas, 11, 52 Jesucristo reprende a los intèrpretes de la ley y les dice: AY DE VOSOTROS PORQUE HABEIS QUITADO LAS LLAVES DE LA CIENCIA, VOSOTROS MISMOS NO ENTRASTEIS Y A LOS QUE ENTRABAN SE LO IMPEDISTEIS.

Eso es la doctrina kabalìstica, o la doctrina secreta de las escuelas de profetas que hubo en Israel desde muchísimo tiempo antes de Cristo, y de las cuales deja testimonio el profeta Samuel en su libro, cap. 3,9 . Alli se ve que Moisès les entregò fòrmulas secretas a los sacerdotes judíos para contactar con el angel de Yahveh, tal como hicieron los gnósticos màs de mil años después.

Justamente tanto los Evangelios como los Hechos de los Apòstoles y las cartas de los Apòstoles están plagados de textos en los que se menciona la importancia del Nombre del Padre, o el poder del nombre del Hijo o el de Jesùs. Ese nombre de Jesùs tiene poder taumatúrgico, a tal grado que hombres que no eran del colegio de los apóstoles usaban de ese nombre como fòrmula para hacer milagros de sanación y expulsión de demonios, estando el propio Jesùs vivo y testigo de los hechos. (Marcos 9, 38 al 40. Y Lucas 9,49-50).

Pablo mismo dice que ante el nombre de Jesùs se arrodillan todos los seres del mundo celestial, en la tierra y también los del mundo infernal.(Filipenses 2,9 al 11). Esas afirmaciones referidas al poder mágico de ciertos nombres o palabras de Poder es muy propia de las escuelas gnósticas de los siglos II , III y IV después de Cristo. Pero en el Cristianismo aparecen antes que en aquellas.

Desde luego que esa doctrina de los nombres sagrados para lograr ciertos efectos psíquicos o físicos ya estaba presente desde varios milenios antes en la religión y en la magia egipcia, y en la religión judía desde 1500 años antes de Cristo, pero las escuelas gnósticas llevaron esas pràcticas a una envergadura enorme, tri-continental, hasta el año 500 D. de C. momento en el cual comienza una cierta declinación de estas escuelas, que terminan por eclipsarse por las invasiones germánicas y por el afianzamiento de la iglesia cristiana alrededor de todo el mediterraneo.

Y en Europa y en el norte de Africa, el triunfo musulman a partir del 632 y su irradiación termino de dar el golpe de gracia a estas escuelas gnósticas. Las que no dejan de fecundar en alguna medida a las escuelas del sufismo antes de morir.

En el Evangelio de San Juan, en la oración que Jesus hace por sus discípulos y por los que creerían en el después de su partida, dice que El guardaba a los discípulos en El Nombre del Padre y que era su misión dar a conocer (gnosis) ese Nombre. (Evangelio de Juan 17, 11 y 12 y 26). De allí que los escritos de algunos padres apostólicos y de los padres de la iglesia mencionan el nombre de Yahveh o uno muy parecido a ese, como el nombre del Padre, cuando  ya los judíos habían renunciado a pronunciar ese nombre, reemplazàndolo por Adonai o por Elohim o por Ha Shem.

En el Evangelio de la Verdad, de Valentino, muy cercano al Evangelio de San Juan, se nos dice que el nombre de Iehosua es el nombre del Padre. Cosa que no es un disparate, pues el propio Jesùs dijo que QUIEN LO VE A EL VE AL PADRE, Y QUE EL PADRE Y EL SON UNO. (Ev. De Juan 14,9 y Juan 10,30). Y porque Iesaiyahu (Isaias) y Iesue o Iesua son atributos salvíficos del nombre de Yahveh.

La meta del cristianismo no es solo una reforma moral o una forma de vida eclesial en amor fraternal, es un camino de Conocimiento de Dios por medio de Cristo. Por eso el Evangelio de Mateo nos dice: …NADIE CONOCE AL HIJO SINO EL PADRE NI EL PADRE CONOCE A ALGUNO SINO AL HIJO Y AQUEL A QUIEN EL HIJO LO QUIERA REVELAR. (Mat. 11,27). Y en Lucas 10,22 nos dice: NADIE CONOCE QUIEN ES EL HIJO SINO EL PADRE, NI QUIEN ES EL PADRE, SINO EL HIJO, Y AQUEL A QUIEN EL HIJO LO QUIERA REVELAR. Y por eso el mismo Evangelio de Juan nos enseña que Nadie viene al Padre sino por medio de El. (14,6).

Y san Pablo nos habla repetidamente de alcanzar el conocimiento de Jesucristo, de conocer el misterio de Cristo, la sabiduría de Dios en Cristo, de conocer los tesoros de la sabiduría y de la ciencia que están en Jesùs el Cristo. (Colosenses 2, 2 y  Efesios 4,13).

La diferencia con las escuelas gnósticas es el dualismo de aquellas, oponiendo materia espíritu, como si la primera fuera mala en si y el otro fuese bueno en si mismo. E incluso afirmando que los angeles caidos crearon la materia, o que Yahveh es maligno, o que Yahveh es solo el Demiurgòs, o el mero arquitecto del mundo y que el verdadero Dios està por encima de aquel. O que el Dios que envio a Jesùs es uno distinto de Yahvèh, cosas que carecen de todo fundamento escritural y teologico.

Para Jesùs  Yahvèh  es su padre, y es el creador del universo y es el Absoluto mismo. El Uno supremo, y no hay otro. El que es. Yahvèh crea con la palabra y esa palabra es Jesùs mismo, la luz esencial e interior emanada de Dios que da vida a todo hombre que viene a este mundo. (Ver capìtulo uno del Evangelio de San Juan).

Para Jesùs Dios es el creador de las dimensiones espirituales  invisibles y de la naturaleza visible. Los àngeles son colaboradores de Dios o bien enemigos de Dios pero no tienen poder de crear mundos o materia, como postulan las escuelas gnósticas. Para las escuelas gnósticas el universo es una prisiòn del alma humana, en cambio para Jesùs el universo es bueno, un lugar donde se objetiva la gloria de Dios y donde el Mismo Señor escribe con su dedo un misterioso lenguaje de signos para leer. Y el hombre fue creado para habitar la tierra y no para irse al nirvana.

El mal no es la materia sino la rebelión contra la Ley de Dios que es buena en si. Es el fruto del mal uso de la libertad. Jesùs no es maniqueo ni griego para pensar. Sòlo es griego respecto del arquetipo del reino de Dios que debe objetivarse en la tierra y que es la razón del Padre Nuestro, que se haga Su Voluntad, como en el cielo asì también en la tierra. Asì la iluminación es una etapa del camino, me elevo a la Gnosis para ser un mejor instrumento de Dios en la materializaciòn de sus planes, conociendo su voluntad. Ver Efesios 1, vers. 8 al 10.



Etiquetas:   Religión   ·   Filosofía
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