No hay duda de que Jesùs es, en cuanto hombre, un hombre de Conocimiento. Y no de un mero conocimiento racional o externo de las cosas, sino un conocedor por via directa de la Plenitud o del Absoluto al cual denomina Su Padre. Los griegos nos hablan de la Gnosis, de la Ciencia o del Conocimiento trascendente del Plèrroma o del Padre de las Luces, que habían alcanzado ciertos personajes, hierofantes de las escuelas gnósticas de la cuenca del Mediterràneo.




