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La desaparición de una persona debe
ser resulta por un famoso detective.
Pepe Carvalho es detective, vive en
Barcelona y se mueve entre las diferentes capas de la sociedad española. En
esta ocasión la policía persigue primero en coche y luego a pie a unos
delincuentes que han robado un automóvil. Uno de los ladrones tropieza con el
cadáver del hacendado catalán Carlos Stuart Pedrell. Una rara pista inicial la
descubren en unas líneas escritas en italiano en un papel que encuentran en el
cadáver: <>, y una segunda cuando
descubren que sus allegados lo imaginan de viaje por las islas polinesias.
Carvalho se encarga del caso. La viuda lo sufraga. El detective pide una
elevada suma. El peculiar agente va descubriendo, pieza a pieza, que el
millonario es hombre caprichoso, que pretendía emular a Gauguin acudiendo a
aquellas islas del Pacífico, que ha vivido con una joven obrera Ana, que está embarazada
y que el hermano de ésta y otros delincuentes de su grupo le ajustan las
cuentan y lo dejan malherido, y también que el financiero se refugia en el
domicilio de su mujer que es amante de su abogado, y allí muere y éstos, para
evitar complicaciones, arrojan el cadáver al descampado donde el delincuente
que huía se había topado con él.
La acción es rápida, cambiante,
evocadora, con falsos avances y sorpresas bruscas, inesperadas. Frente a la
inmoralidad de unos y la violencia de otros, el detective es audaz, atrevido,
resolutivo y también humano, tierno, culto y refinado. Sabe el autor llevarnos
por muchos exóticos, los de la Polinesia, y también por los cercanos, por los
barrios bajos de Barcelona (el barrio chino, San Magín), así como por los elegantes
(Sarriá, Pedralbes) e introducirnos tanto entre las clases acomodadas como en
las miserias de las marginadas, y también mezclar la gravedad de unas
situaciones violentas o arriesgadas con el humor de otras. La crítica la
considera obra principal dentro de las protagonizadas por el detective
Carvalho, que inició Montalbán con Yo
maté a Kennedy, y cuya personalidad dejó fijada en Tatuaje. Se trata de un personaje excepcional por su agudeza y
experiencias, por su permanente estado de rebeldía y su capacidad para salir
airoso de sus situaciones y sus amplísimos conocimientos gastronómicos, amén de
lo relacionado con el sexo, por eso tiene una novia prostituta que le abre las
puertas para que las mujeres que le salen al encuentro puedan acercarse a él.
Políglota, cosmopolita, autosuficiente, libre para organizar su trabajo,
invencible, más de izquierdas que de derechas, aunque a veces declare su
escepticismo y muy caro como detective, opera al margen de la ley para que se
cumpla la ley, y en su perfección tiene también un carácter contradictorio que
lo humaniza. La novela nos lleva por la vida barcelonesa que queda descrita con
seriedad y audacia. Para Gil Casado éste es el mejor libro de Vázquez
Montalbán.