. Una mala elección, donde en un lado está la única
candidata posible, en el otro, la única candidata disponible. Pero ambas , hijas de Generales de la República .
Una elección donde la mitad de la población con derecho a voto, se abstiene del
sufragio. Una elección donde la candidata de la derecha, representa la ultra
derecha, y donde la candidata de la "izquierda" representa cualquier
otra cosa. Nadie lo sabe muy bien, pero ella, ahora mismo, lo está "evaluando".
Da la casi indiscutible
impresión que ellos , los miembros de la "clase política". Tienen una
agenda muy distinta de la agenda de la gente. Se ve muy claro que cuando unos
quieren hablar, sólo hablar de la constitución, los otros, quieren descender a un debate ratón' por el
aborto. Se ve que unos representan, sin vergüenza, el interés de las empresas privadas, y los
otros , no defienden un milímetro las empresas públicas . Se ve que ambos bandos
tienen la intención de sostener
eternamente , este inédito país por completo desnacionalizado, donde unos - los
menos - acumulan riquezas otrora y en
cualquier otra parte del mundo, reservadas para Dios, el Rey o el Estado. Y los
otros - los más - acumulan un repertorio inagotable de endeudamiento, donde
sólo está faltando que paguen por el aire contaminado que respiran.
No se elige un
presidente basado en su capacidad de liderar cambios que alivien el
desequilibrio en el funcionamiento del sistema nacional de consumo. Tampoco se
elige un líder capaz de convencer por su capacidad de escoger, de entre su
entorno, un aparato burocrático profesional, integrado por hombres y mujeres sobresalientes
por su integridad e inteligencia. Tampoco, estamos eligiendo una ruta, o una
meta. Todo es confuso. Todo está contaminado por la indiferencia, la indolencia
o la ignorancia propia de la polarización. Todo forma parte de un caleidoscopio
infinito de eufemismos, y una feria libre de persuasivos slogan. Se dice "gratuito" al clamor por la
educación que debe ser financiada por la inevitable reforma al actual sistema
de evasión tributaria. Se dice "No
estamos por una educación gratis para los más ricos", pero eso lo dicen,
los más ricos. Lo dicen y lo repiten para evitar que la discusión desencadene
en la revisión del inmenso "negocio" que significa, pagar la cara
educación de sus hijos, con el dinero que se "ahorran" en los impuestos.
Sea esto a través del múlti rut , del "rebalse" criminal del global
complementario, o trabajando toda una vida en instituciones de la defensa nacional
o el parlamento. Ambos, salarios y jubilaciones pagadas por El Estado.La gente, bueno
la que ha tomado la decisión de participar en este proceso, es una. En la derecha,
participan todos lo que confían en el liderazgo de Evelyn Matthei para no
cambiar nada. En la
"izquierda" en cambio, la cosa es muy distinta. Están los que confían
en el liderazgo de Michelle Bachelet para "cambiar todo" . Además,
Los que confían que cambiara poco, y de a poco. Los que no confían en ella,
pero desconfían con el alma de la derecha, cualquiera sea su candidato o candidata. Y
finalmente, están los que a la hora de ser "demócratas y revolucionarios”,
deciden, o que a falta de Confort, es lo mismo el papel de cemento que el papel
lija. O esperan delirantes que sin ellos, la clase política dejará en 'patota'
el salario fiscal, y abandonara el
secuestro del poder muerta de vergüenza.Una vez caída la
primera bomba, sobre el histórico tejado
de La Casa de la Moneda. El diálogo ético e independiente que reclaman estos
demócratas que se abstienen, estaba agotado. Ahora, a menos que la izquierda
convenza al estado mayor de dar por primera vez un golpe que no beneficie a la
derecha. Todo se deberá hacer con el exclusivo empleo de la razón. Todo debe
someterse al juego de la ratonera, donde se tiran bolitas hasta que estas
encuentren el hoyo. Todo debe hacerse ajustándose a los escasos vacíos de
totalitarismo, que dejaron algunas líneas de la constitución del ochenta.Esta elección, no es una entre la derecha y la izquierda. Ni
es una elección que está definida por la voluntad de la gente. Esta no es una
elección por el tamaño o el color de las letras de un letrero. Es una elección
por el cambio del letrero. Una elección que no decide como vivirán los cubanos,
ni los chinos, los venezolanos o los norteamericanos.Esta no es una elección
del país en el que vivimos. Es una elección por cuanto es justo recibir por la
hora de cualquier trabajo. Y cuanto, lo correcto de pagar por cualquier
producto o servicio. Además de elegir , cuánto debe pagar cada uno, por el privilegio de ganar en Chile, en impuestos internos. Cuanto es razonable
pagar por la administración de los fondos de sus pensiones. Cuanto del dinero
de la recaudación tributaria, debe destinarse a un sistema nacional, en
educación pareja. Cuanto debe invertirse en hospitales públicos, y en salarios profesionales, para atraer médicos y enfermeras, pagados hoy en clínicas privadas, con el
dinero del estado.Esas y muchas
otras son las elecciones. Es lamentable que no se escuche con claridad esto en
los circos de Anatel, pero ellos sólo buscan sintonía, ese es su negocio. No el
de la gente. El de la gente por ahora es solamente el uso racional del derecho
a voto.