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El Conflicto Político que se Volvió Familiar


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20/06/2011

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Confesiones.


 

El peor error de los políticos, sobre todo de aquellos que ocupan cargos de elección popular, es no aceptar sus errores, mas aun no enmendarlos. La soberbia se transforma en un defecto que nubla la conciencia y orienta las decisiones influidas por la pasión, pasando esta encima de la razón, para convertirse en  la causa de su fracaso.

El poder por absoluto que pudiera parecer y no lo es, es un instrumento temporal, no es una propiedad de tipo individual y lo que se haga con él en el transcurso de su ejercicio, tendrá irremediablemente causas y efectos.

El poder como tal no conlleva por definición la propiedad de la verdad absoluta, quien así lo crea no es digno de ejercerlo, el poder es una disciplina que depende esencialmente de los equilibrios y lamentablemente Julián Ricalde Magaña está empeñado en romper con ellos, incluso con los que le son más cercanos y auténticos. Una muestra irrefutable de su propia desproporción, de su tendencia natural al enfrentamiento por estéril que este resulte.

Cuando el presidente municipal de Cancún, Julián Ricalde Magaña, era un modesto profesor y decide iniciar carrera política, fue su hermana Alicia quien lo cobijo y ayudo, inclusive económicamente hasta para solventar los gastos más esenciales.

Alicia Ricalde, tiene por si sola en la entidad, una posición política trascendente, a lo largo de los años acumulo una gran experiencia a través de los diversos cargos que ha ocupado, legisladora local y federal, delegada del registro agrario nacional y presidenta municipal de Isla Mujeres, pasando por la candidatura de su partido acción nacional, a la gubernatura del estado.

Todo hacía suponer que en principio por agradecimiento y en la intención de aprovechar las cualidades de Alicia Ricalde, que su presencia en el gobierno de su hermano debería significar un activo para Julián, que este utilizaría esa ventaja, sin embargo no ha sido así.

Desde un principio, cuando Alicia Ricalde asumió la presidencia del DIF, se estableció de común acuerdo que solo estaría ahí hasta noviembre de este año, fecha en la que renunciaría para buscar la postulación del PAN  a la senaduría en el próximo proceso federal.

Lo que no estaba calculado en ese arreglo fue la forma de la distribución del poder al interior del DIF. Muy pronto la comunicación entre los hermanos se extinguió y la posición de la ex alcaldesa de Isla Mujeres, se torno decorativa, habían sido hasta ahora,  María Eugenia Córdoba la oficial mayor del ayuntamiento y Nancy Riaño contralora interna del mismo DIF, quienes ostentaban todo el peso especifico, las decisiones, el control.

El cisma familiar y político estallo precisamente hace dos semanas, el día en que en esta columna, en aquella ocasión, llevando por título, “la basura de Julián Ricalde” se explico cómo este desde la presidencia municipal, orquesto negocios en los rubros de la recoja y disposición de la basura y el alumbrado público.

Ese día Alicia Ricalde, presento su renuncia como presidenta del DIF municipal, lo que provoco que el alcalde le suplicara continuar al frente de la dependencia toda vez que su salida significaría un deslinde público, un rompimiento que iría más allá de lo familiar a lo político y que por supuesto lo pondría en evidencia. Aunque habría que decir que la certidumbre no dependía de esa circunstancia.

Alicia aunque por filiación familiar y conveniencia política no lo acepte públicamente, no está de acuerdo en la forma en que su hermano se está conduciendo y naturalmente en función de su propia y personal aspiración no está conforme en solapar sus conductas, por ello en un último intento de convivencia, puso como condición para seguir en el DIF la remoción inmediata de Nancy Riaño, quien esa misma tarde entrego la contraloría interna del  DIF municipal y que María Eugenia Córdoba cesara de disponer a su libre criterio de las despensas que se otorgan en la dependencia para enviarlas fundamentalmente a casas de gestión del partido de la revolución democrática en la ciudad de Cancún.

Un asunto que implica un desvió de recursos públicos orientados a causas partidistas y que no está evidentemente soportado de acuerdo a la normatividad, que difícilmente podrá solventarse en caso de una revisión, desvió en el que Alicia Ricalde, si bien no participa por su filiación panista, eventualmente se puede convertir en un riesgo para su futuro en caso de que se fincaran responsabilidades, toda vez que como titular del área, tiene la obligación de vigilar el correcto desempeño de los recursos a su cargo.

Las despensas se han estado transportando sistemáticamente del DIF a la casa de gestión del partido de la revolución democrática, ubicada en la súper manzana 64 manzana 14 a cargo de kristel Pérez, quien por cierto cobra en la dirección de desarrollo social del ayuntamiento, para ser desde ahí redistribuidas en diversas direcciones alternas para su entrega final a activistas de ese partido político, bajo la complicidad de Nancy Riaño, que en su calidad de contralora interna era la encargada de tapar documentalmente esas fugas.

El esquema no solo consideraba apoyos específicos para el partido de la revolución democrática, evidentemente también en beneficio personal, lo que puede explicar cómo en tan solo dos meses Nancy Riaño, pudo adquirir una residencia en el fraccionamiento Santa Fe en la súper manzana 316 manzana 2 lote 3 privada Salamanca, cuando toda su vida se ha desempeñado como secretaria.

El que finalmente Alicia Ricalde haya decidido continuar colaborando temporalmente en la administración de su hermano y reorientar el mando en el DIF, no limita los hechos y sus efectos, la impresión colectiva que permea en la sociedad.

En la exposición de los errores, los de gobierno como los personales y sobre todo las intenciones, la de crear una empresa para municipal para la recoja y disposición de la basura y el cambio de luminarias a solo quince meses de la reposición anterior, cuando ha quedado demostrado que en ambos casos, estos rubros han servido para el beneficio personal del presidente municipal, y que por ello no tienen ya justificación posible.

Porque en ambos casos provocan un sentimiento general que se traduce en una sensación de corrupción, que cancela el margen mínimo de credibilidad, la carencia principal de una autoridad que en vez de empeñarse en restablecerla y actuar con transparencia, se asume como la principal fuente de sospecha, cuando se erige por sí misma como el motivo de la desconfianza.



Etiquetas:   Política

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