.
Vida
intelectual madrileña en los finales de la dictadura de Primo de Rivera
alrededor de la céntrica y madrileña calle del título.
La
narración está dividida en siete partes, dedicadas a una multitud de
personajes y ambientada, sin orden específico, fundamentalmente en
lugares de Madrid. Se inicia en el ambiente de los inquilinos de
la portería del número 32 de la calle. El lugar se presenta con una
solera decimonónica. Tal y como se plantea en la obra, lo importante es
el prestigio y la proximidad. Pero las acciones que tienen lugar en la
calle de Valverde no destacarán específicamente como ejes del argumento.
La segunda parte sube al piso <>
de la misma calle y número y da noticias curiosas sobre la ciudad, desde
la aparición de taxi-girls, hasta las relacionadas con el boxeo o los
toros. La tercera parte pierde la perspectiva unitaria de los
personajes centrales para seguir el azar en encuentros, tertulias,
conversaciones, personajes nuevos, anécdotas…es el universo de la
cotidianeidad que desde la intrascendencia, desde la pequeña pincelada,
recrea todo un entorno de una ciudad que define como <>. En la cuarta parte aparece ese personaje ambicioso y advenedizo en busca del triunfo. Dos personajes destacan en la quinta parte:
Molina, de palabra fácil, al asedio de cualquier mujer de reconocidas
virtudes y el enamoradizo Dabella, <>, según Soldevila. En la sexta y séptima partes
van apareciendo los desenlaces: asesinatos y suicidios en la calle de
Valverde, muerte de Dabella, triunfo de Terraza… De todo el conjunto de
seres y hechos destacan cinco historias, cuatro de ellas son relaciones
amorosas y un relato de ascenso social: el del triunfo de Terraza. Éstas
vienen a ser las que organizan el texto en la medida en que todas las
demás anécdotas están relacionadas con ellas. Entre los personajes de
ficción, aparecen y desaparecen otros que existieron realmente y que
pertenecieron al mundo de las letras de la época, que surgen medio
escondidos, caricaturizados, con difícil identificación por la brevedad
de sus apariciones. El
método de composición es un continuo suceder de destinos personales que
van apareciendo a retazos, desapareciendo, agregándose, coincidiendo,
distanciándose en un desconcertante orden y un modo de novelar abierto,
cambiante, rico en tipos y caracteres, en personajes históricos, en
anécdotas, en retazos de situaciones. Pretende así reconstruir el
ambiente, recrear el sentir general, cotidiano, en el que transcurren
las vidas, en el que se despliegan sus sentimientos y pasiones. Los
personajes viven en su angustia existencial, en la incomunicación que
sugiere unos diálogos que son a veces monólogos. La amistad destaca como
virtud y medio de convivencia, pero también el egoísmo. El mundo del
sexo está omnipresente, y también el ambiente cultural y literario, y
ese mundo cotidiano de la ciudad del que se deduce el tema de España y
su destino como prólogo a la guerra civil. Los personajes reciben un
tratamiento irónico, en un casi imperceptible matiz que envuelve los
hechos en finas valoraciones al límite entre lo desconsiderado y lo
trascendente. No interesan tanto los lugares, la descripción de los
espacios físicos, a pesar del título, como los seres que lo pueblan y
sus acciones, y sobre todo sus palabras, esas intervenciones
incansables, singulares y atinadas con más de una clave sugestiva, ese
hablar espontáneo que sirve de base para contar cosas y para otros
muchos asuntos y argumentos. Aub, que ha precisado de manera inequívoca
la acción, muy conocida por él mismo, no respeta la veracidad
cronológica. Pérez Bowie explica algunos casos: <