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Nadie quiere pagar esta fiesta.


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08/12/2013


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Parece que el Modelo progresista, que se declamó durante toda esta década desde el gobierno, funciona, si no llueve mucho, si no se corta la luz y si no hacen paro en sus funciones, las Fuerzas de Seguridad. 




En realidad, el Modelo siempre funcionó muy bien, en lo discursivo. 

Mientras la Presidenta pudo contarnos con brillantez, cómo se aplicaba su modelo, luego su proyecto político, nacional y popular,  y otros (no muchos, pero varios) implementaban medidas, que tenían poco o nada que ver con el discurso, así todo funcionaba. Incluso era incuestionable, in-criticable, in-objetable y los que nos atrevíamos a hacerlo, eramos perseguidos, estereotipados y colocados en la bolsa de Clarín (el enemigo) Había como una convención, entre importantes sectores de la sociedad, en particular los más vulnerables, de creer lo que la Presidenta decía y su militancia defendía y a la vez no mirar la realidad, que le devolvían las medidas que se tomaban.

Un Plan como Argentina Trabaja, que pagaba un ingreso equivalente a la mitad de un salario mínimo y solo se otorgaba a provincias o jurisdicciones afines al gobierno nacional, no era cuestionado, desde la sociedad, pese a que los medios críticos lo exponían. Pero este plan, lejos de incluir, tan solo les dio ocupaciones mínimas a la mayoría de los beneficiarios (en el mejor de los casos, en otros hubo intermediación y corrupción, periodisticamente probada) aumentó el número de empleados municipales y provinciales precarios (que no formaban parte de planta permanente) y le dio al gobierno un gran poder de movilización, para hacer actos, dado la contrapartida que estas personas debían cumplir. Cien mil planes Argentina Trabaja, que no le cambiaron la vida a casi nadie, mucho dinero tan solo para tener adeptos por obligación.

La AUH que más allá de ser un plagio a la CTA y a Elisa Carrió, ni siquiera se aplicó como sus autores la diseñaron y aún hoy no es ley, sino un Decreto. Pero eso no es lo más grave, porque cuando analizamos: montos, origen de los fondos y su destino final,  casi no parece una ayuda, sino un negocio para pocos. Los montos que comenzaron con $250 por hijo, luego subieron a $340 y el último aumento los llevó a $470 (reconociendo de un modo oficial, que la inflación de los últimos cuatro años, no fue la del Indec) fueron cifras arbitrarias fijadas por el Poder Ejecutivo y nadie sabe en base a qué. ¿Cómo llegó a la conclusión la Presidencia, qué estudios hizo, qué datos tuvo en cuenta, para determinar que con $470 por hijo por mes, se lo puede alimentar, educar y controlar su salud? El origen de los fondos también es cuestionable, porque no sale de un sector que tenga renta extraordinaria, concentración o acumulación de riquezas (para re distribuirlas) sino de la renta general, que como dice siempre la Presidenta "pagan más, los más pobres"  y de los Fondos Jubilatorios del Anses, osea sectores medios y vulnerables, que aportan a los más vulnerables. Y por último el destino, quizá aquí es donde mi interpretación, sea más cuestionable, porque lo cierto es que más allá del monto, esto le permite a las familias, comprar. El problema es dónde compran y qué compran. Los fondos son en efectivo, no tiene limitaciones de compra en cuanto a artículos a adquirir y tampoco se fijan determinados comercios donde puedan hacerlo. esto por un lado es justo, ya que da libertad de compras, pero a la vez puede desvirtuar el fin especifico del fondo. Ahora si hablamos sin eufemismos, y sin intentar ser políticamente correctos, con ese dinero los padres hacen lo que quieren, incluso gastos que no benefician a los hijos (los verdaderos beneficiarios) e incluso algunos que los perjudican. 

Otro tema no menor, es que un altísimo porcentaje, termina en las cajas registradoras de las grandes cadenas de supermercados. Es lógico, las grandes cadenas han monopolizado el mercado del consumo masivo (gracias a Moreno)y ahora, para competir en el consumo diario (destruir a los pequeños y medianos comercios) cadenas como Carrefour y Coto abrieron minimercados. Lo malo de esto, es que estos grupos económicos, que no son más de cuatro en la actualidad, son formadores de precios y también son los que más los actualizan  (a dolar blue o similar), entonces son a la vez, los que más degradan el poder de compras de las familias asistidas. Un destino peor todavía, aunque la publicidad (inescrupulosa) en lo previo lo haga lucir bien, son  créditos de bajo monto y de intereses muy superiores a la alta inflación que tenemos, que solo a unos pocos meses de plazo, los convierten en impagables. Efectivo Ya! , Efectivo Si! y varias financieras de ese tipo, que es dificil encontrar a sus titulares, ya que cualquier investigación nos lleva a otras sociedades, más que dar crédito para "consumo" como dicen ellos, practican la usura multiplicada, por los indices inflacionarios que padecemos. Hace un año, un abogado que representa a familias que no pueden pagar, me aseguró que solo en Gran Buenos Aires, Zona Sur, donde él cumple su tarea, hay más de 30.000 AUH y otros planes, que están embargados por financieras como estas. El tema es que entusiasman a la gente (los enganchan) porque a los beneficiarios de planes y jubilados, les dan los créditos de un modo automático,  después es sencillo, solo hay que esperar que no paguen, embargar y seguir cobrando el beneficio ellos, con intereses que son cada vez mayores, por lo tanto, lo seguirán cobrando indefinidamente.

Hubiera sido tan sencillo hacer una tarjeta especifica para planes sociales, o en todo caso utilizar la SUBE. Cargar allí los montos previstos mensualmente y que estas tarjetas limiten las compras a artículos específicos, de alimentación, escolares, vestimenta y salud. Es más, se podría haber beneficiado a determinados canales de venta, como minimercados, almacenes y pymes comerciales, eximiendo de IVA , IB y otros impuestos, esas compras, incentivando asi a estos sectores, haciendo que rindan más las compras de las familias y creando un circulo virtuoso de redistribución. Pero no, lo que se hace, es sacar de sectores medios y jubilados, asistir con fondos a sectores vulnerables, por los que solo pasan, y que estos terminen en corporaciones supermercadistas. Esto sin contar, que casi un 40% de los $49.000 millones de este año, volverán al Estado en impuestos (si los supermercados quieren pagarlos). Sin embargo, los sectores medios, no deben creer por esto, como escuchamos habitualmente, que "mantienen a los sectores bajos" esa es una visión equivocada, desde lo numérico, de la realidad, porque si bien buena parte de esos fondos terminan en los supermercados, también llegan a algunas Pymes y a actividades profesionales. La realidad de la "cadena alimentaria" de la renta en la sociedad, indica que cada sector, recibe renta (vive) de un sector social inferior que le sigue. Así los sectores medios altos, viven de los medios y bajos, los medios de los bajos y la corporaciones de todos.  

Todo esto lo cuestionó la prensa crítica y la independiente, también algún sector de la sociedad, pero la mayoría creyó en el discurso progresista del gobierno, acerca de que esta asistencia, era realmente inclusiva para sus beneficiarios. Hoy está a la vista, que incluir es mucho más que asistir, incluso más, que colocar al Estado en determinadas zonas vulnerables, con educación, salud o seguridad. En el Conurbano Bonaerense por ejemplo, hay escuelas secundarias y primarias y sin embargo, hay cerca de 800 mil jóvenes de 15 a 25 años, que no estudian. Indudablemente que hace falta más, que asistir y dotar de servicios públicos, a determinados sectores y regiones. 

Así mismo, las problemáticas sociales, exceden a los sectores sociales. La deserción escolar, las muy malas pruebas PISA a alumnos de 15 años que nos posicionan en el puesto 59, entre 66 países, demuestran que atraviesa a toda la sociedad, la baja calidad educativa, como disparador de todo lo demás. 

Y todo lo demás, en parte es lo que vimos con los saqueos en Córdoba sobre todo, pero también en otros puntos del país y hasta diría, que con más violencia y contundencia esta vez, pero también lo vimos antes. 

Que haya delincuentes, lo hemos naturalizado, aunque sea aberrante aceptarlo, ya que nadie nace delincuente, ni con una mente criminal. Pero que muchos más,  de los que podemos considerar delincuentes, se conviertan en saqueadores, solo porque una noche, no hay policía, es dificil de explicar. Y más dificil es, si lo intentamos, desde la no discriminación. Estos días fue muy penoso para la prensa que informó (pocos los hicieron) reflejar lo que estaba pasando, compartir testimonios de damnificados y vecinos, sin caer en frases no felices. Había indignación, miedo, dolor, bronca contenida, que dejaba de lado a todos los valores y la tolerancia. Pequeños comercios habían quedado arruinados, años de trabajo se habían perdido en unos minutos y lo peor, es que ni aún los saqueadores, se habían beneficiado, porque en lo individual, tenía muy poco valor, lo que cada uno se había llevado.

"Pobres contra pobres" fue la frase, con la que se volvió a explicar, desde algún lugar de resignación, que no conduce a nada. Porque los motivos - evidentes- que hicieron explosión en Córdoba,  fueron políticos y la solución fue, aunque tardía, económica.

 "La reacción de los ajustados..." dijo Aliverti para referirse a la crisis ocupacional española, "es lo que va a terminar con los ajustes..." pero este comunicador, como casi todos los oficialistas, no reconocen el ajuste que aquí se está aplicando a la sociedad, con devaluación en etapas, desdoblamiento cambiario,  alta inflación y en lo sucesivo, con quita de subsidios, que ya son insostenibles.  La reacción de las policías provinciales , para tomar el concepto de Aliverti, es el comienzo de la reacción de los ajustados de acá, pero que seguro no va a terminar en ellos. 

A continuación, otras Fuerzas Estatales, van a pedir también mejoras o el Gobierno deberá ofrecérselas, antes de que  imiten medidas no deseadas. Otros empleados estatales de educación, salud y hasta de la administración pública, también van a pedir lo suyo, y el plan de Capitanich y Kicilliof de negociar salarios, por debajo del 20% para todos, quedó prácticamente desestimado, al lado de 45% piso y más del 100% que dieron las provincias, para destrabar los acuartelamientos. 

Sin duda De La Sota, fue quien les puso más lejana la negociación, con el importante aumento que le dio a los cordobeses, esto complicó y va a seguir complicando a otras provincias, que no pueden ni acercarse a esos valores. Si como indican los trascendidos, alguien "le incendió Córdoba a De La Sota" este a su vez, le encendió la mecha, de otras provincias y les arruinó el plan de ajuste que tenían desde el gobierno nacional, al menos en los salarios.

Pero  lo peor que nos dejó los saqueos de Córdoba, en particular y los demás, por fuera de lo irreparable y de lo dificil de recuperar de los damnificados, es que volvieron expresiones, estigmatizaciones y frases, que dividen y duelen.

"Chino de mierda" por un lado, "Villero de Mierda" en el otro extremo. "Negro fisura" a los que saqueaban alcohol o rompían por romper, actitud que correspondía al estado en el que algunos se encontraban, bajo efectos de drogas. 

Todo concepto iba acompañado con "mierda" en las expresiones espontaneas y todo lo malo era "negro". Sensaciones, imágenes y hasta sentimientos que atrasan. Nos atrasan.

El modelo elegido, elegido por el gobierno y el gobierno elegido por la sociedad, nos está devolviendo al comienzo, al donde todo empezó. Cómo si no hubiera pasado una década, ni ganada, ni perdida, estancada, sin salir del mismo lugar. Ver imágenes de una rebelión popular, luchando contra un autoritarismo y por su libertad; no son muy distintas, de ver a la distancia, sin detalle, saqueos y enfrentamientos entre civiles y con la policía.  Pero cuando hacemos foco, en una verdadera rebelión popular, se pelea y se arriesga todo por valores, mientras que en la tristeza aberrante de un saqueo, se pierden esos valores. Antes no era tan popular, ni estaba en móviles el  internet, ahora si y eso motoriza aún más, todo (lo bueno y lo malo) Antes en los saqueos no se iba por plasmas, LCD o Smartphones, pero los perjuicios eran igual de terribles. Antes se perdieron vidas, ahora se volvieron a perder vidas y de no poner mucha coherencia y sensatez los gobiernos, se pueden perder más.

Este nuevo final de "fiesta de las corporaciones" que quieren seguir ganando, empezando por las policías provinciales, siguiendo por los propios saqueadores y también por los damnificados, que no van a dejar de reclamar y repudiar, en suma la sociedad, le está diciendo fuerte y claro a los gobiernos, que no piensan pagarlo.

Nadie quiere perder más, nadie quiere pagar esta vez, porque todos saben, que los ganadores, los verdaderos ganadores, volvieron a ser los mismos, muy pocos. Y porque además todos saben, que nadie por más voraz y menos valores que tenga, de la sociedad (aún las bandas delictivas) van a poder saquear tanto, como lo hicieron las corporaciones y los funcionarios corruptos que las amparan. 

Nadie quiere pagar esta fiesta. 



















Etiquetas:   Economía   ·   Educación   ·   Pobreza   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Sociedad   ·   Crisis Social

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