Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Donald Trump   ·   Escritores   ·   Lectores   ·   Periodismo   ·   Sociedad   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Libros   ·   Cultura   ·   Poesía   ·   Reseña



8 seguidores

Juntos Podemos II


Inicio > Pedagogía
23/02/2011


1556 Visitas












JUNTOS PODEMOS









                                            II





                       “Conociendo más a nuestros hijos”.

















Lic. Mila M. Roldán Berroa

Especialista en Pedagogía Preescolar.







Guiar el desarrollo de los pequeños hasta donde su capacidad intelectual nos lo facilite es tarea de toda la sociedad aunque guiarles pedagógicamente a de corresponder a la escuela.

En la asignación social de estos roles reconoceremos que familia-escuela-comunidad deberá ser la sólida unidad en que logremos formar adecuadamente a nuestros hijos por lo que puede sernos útil tener en cuenta algunos aspectos de interés como adultos responsables de la formación en el hogar.

Nos referimos entonces a conocerlos para formar sólidos valores que les hagan, hombres y mujeres cultos preparados para enfrentar los retos de un mundo cada día más complejo en variadas aristas, tanto y más en las relaciones de comunicación entre los miembros de la sociedad.

En este andar queremos precisar que las capacidades son particularidades de la personalidad indispensables para ejecutar o realizar con éxito una actividad, lo que significa que no son innatas, se requiere dominar un sistema de acciones psíquicas prácticas que la psicología define como Habilidades.



Es durante la etapa preescolar en la que se conformará un Sistema de habilidades intelectuales que podremos agrupar como:



  • Generales

  • Comunicativas

  • De relación y convivencia social.



Entre las primeras encontraremos: Observar, Identificar, Comparar, Seriar, etc. En las segundas estarán: Conversar, Describir, Dialogar, Narrar, entre otras.

Para agrupar a las del tercer grupo contamos con el desarrollo que se va logrando en las dos anteriores cuando nuestros pequeños sean capaces de regular su conducta. Aspecto que iniciarán con la asimilación de las normas del mundo que les rodea en el que nosotros jugamos un papel rector al guiar su educación.

Nuestro papel esencial estará dirigido a lograr que las capacidades adquiridas formen habilidades que conlleven a fijar hábitos en la vida diaria.

Expuestos los aspectos generales del tema a abordar que no es otro que dar continuidad al trabajo para formar valores, demos paso a cómo podremos lograr cumplir nuestro objetivo.

Lo más importante a tener en cuenta es que conozcamos (disculpen la reiteración) que aquello que enseñamos bien argumentado a través de una paciente explicación demostrativa, debe ser asimilado por los pequeños (formación de habilidad) para repetirlo cada día hasta convertirse en hábito.



Etapas para el desarrollo de habilidades:







I

II

III

Ciclo del proceso

Adquisición

Comprensión

Ejercitación

(Hábito)





Actuación de los adultos.





Explicamos y demostramos.





Damos tiempo a asimilar, respondemos y aclaramos dudas.





Propiciamos que se ejercite y practique lo aprendido hasta su total incorporación al modo de actuar.









Actuación de los pequeños.





Escuchan, observan, razonan, aprenden.





Observan, identifican, comparan, asimilan, razonan.













Actúan.

Al detenernos a comprender el contenido de la tabla podremos darnos cuenta que todo lo que queremos que nuestros pequeños aprendan debemos convertirlo en nuestro actuar cotidiano ya que la habilidad base de la adquisición del conocimiento es, la observación, de ahí “que los niños haga más lo que ven hacer que aquello que le decimos que hagan”.

La autoridad paterna que en ocasiones nos traiciona nos lleva a exigir en la actuación de nuestros hijos:



  • Lo que no fuimos o somos capaces de hacer.

  • Aquello que no nos gusta.

  • Cosas que no explicamos lo suficiente por considerarlos pequeños.





No es el lenguaje la única herramienta de nuestra “caja” para formar valores, explicar, demostrar, aclarar y precisar acompañan al imprescindible “buen ejemplo

diario”. Con ello quiero decir que cuando los pequeños aún no han instaurado sus primeras palabras son capaces de comprendernos a través de nuestras acciones.

Lo que se conoce como: lenguaje pasivo, forma de comunicación básica en el primer año de vida.

Nada impositivo o carente de explicación podrá ser asimilado de forma consciente.

El niño/a podrá complacernos y hacer aquello que le exigimos pero una vez no estemos presentes en su actuación hará aquello que para él/ella parezca fácil y hasta correcto.

Todo proceso para la adquisición de conocimientos requerirá que cumplamos estas fases a las que nos hemos referido obligándonos a transitar un camino lógico.

Pongamos un ejemplo negativo y reiterado en muchos hogares:

  • Malena tiene 2 años y 5 meses recién cumplidos, sus padres le han enseñado los colores,

    algunas variaciones de tamaños, los números del uno al cinco y hasta los buenos días en inglés. Todo ello por repetición, lo que ha desarrollado en la pequeña la habilidad de observar y la memoria.

Sin embargo lo anterior no obliga a la pequeña a razonar con la información dada solo a repetirlo que le decimos, así que ante situaciones/problemas derivadas de los saberes que ya le han enseñado, la pequeña no encuentra respuestas a:



  • Encontrar una ficha diferente a esta.

  • Seleccionar la más grande de todas. (o la más pequeña)

  • Explicar por qué el 2 va después del 1.

  • Dónde hay más cuándo tienes 2 o cuando tienes 3.



Cuando a la casa llega alguien y le da los buenos días la pequeña apenada se esconde tras las piernas de su padre.

Todo eso podría asustarnos o parecer exagerado pero “atiborrando” la mente infantil con conocimientos “no razonados o simplemente incomprendidos” no avanzamos en el saber infantil y vamos dejando espacios en blanco que más tarde serán “lagunas” en la dinámica de su aprendizaje.

Los padres deben saber que cada etapa tiene sus propias potencialidades para desarrollar determinados conocimientos. (Ver concepto Zona de Desarrollo en Juntos Podemos I)

Algo así sucederá si a usted se le ocurre manejar sin aprender el Código del Tránsito y claro si conoce este pero no lo práctica se quedará sin ir a sitio alguno.

En el caso de los niños usted sabrá que gatean, se incorporan, dan pasos, antes de caminar salvo raras excepciones.

Conozca a sus hijos para saber aprovechar el máximo de sus potencialidades al formar valores:

1 año:

Tienen dependencia total del adulto, siendo la comunicación con estos su actividad rectora. Su crecimiento es acelerado, son susceptibles a las enfermedades. Avisan por medio del llanto cuando sus necesidades no están satisfechas.

Todo lo anterior indica la necesidad de demostrarles un estado anímico positivos desde el saludo del amanecer. Prestar atención a sus necesidades higiénicas y de alimentación.

Aquí comienza la formación de valores la adecuación y cumplimiento del horario de vida es el punto de partida de esta enseñanza.

De 1 a 2 años:



Aún dependientes del adulto, inestables en las acciones del juego para el que no hay secuencias lógicas. Comienzan a demandar la demostración del adulto. Su actividad rectora es manipular los objetos a su alcance para conocerlos. Repiten sílabas, palabras y frases aisladas. Reclaman estar aseados. Lloran cuando no tienen satisfechas sus necesidades. Comienzan a manipular los cubiertos para alimentarse, sientan bases de comunicación con otros niño/as. Muestran alegría ante rostros conocidos.

Son útiles las actividades de correlación e instrumentales, entre las que se encuentran introducir y extraer objetos pequeños en ranuras de diversos tamaños. Se familiarizan con materiales para el dibujo y la plástica.

De 2 a 3 años:

Son más independientes, se comunican con los adultos y expresan emociones positivas y negativas ante hechos y fenómenos. Inician las relaciones positivas con otros niños, establecen conversaciones cortas de carácter situacional, al construir oraciones de más de 4 palabras e iniciarse en el uso de estructuras gramaticales simples.

Adquieren como actividad rectora las acciones con los objetos, utilizando en el juego objetos sustitutos. Se orientan a nivel interno con la utilización de acciones de comparación, de color, forma y tamaño de los objetos entre las que encontramos la comprensión de igual a, diferente de, más grande que.

Realizan cuadrupedias, saltan, lanzan pelotas con dos manos y las hacen rodar con bastante dirección.

Reconocen a los adultos de la familia y muestran agrado por aquellos que se relacionan con los miembros de esta. Sostienen la cuchara y llevan los alimentos a la boca sin ayuda. Realizan pequeñas acciones de aseo personal.

Saludan y son capaces de mostrar ante ajenos los logros que alcanzan en su desarrollo, bailan, cantan, recitan y se hacen acompañar de movimientos corporales.

De 3 a 4 años:

Expresivos, activos, con necesidad de movimientos, su actividad es más compleja y variada. Aumenta su independencia intentando hacerlo todo solos. Sus acciones son más complejas y adquieren un carácter intencional. El juego pasa a ser la actividad rectora en la que establecen relaciones.

Conocen colores, formas y tamaños de los objetos. Establecen de forma global relaciones cuantitativas.

En esta etapa se define la crisis de los 3 años en la que se empeñan en el deseo constante de independencia.

Se expresan con claridad y hacen uso consciente de las interrogantes: ¿por qué?; ¿para qué? Usan frecuentemente el ¿qué? en la búsqueda de más explicación.

Desarrollan la imaginación, representación, expresan su opinión con más claridad, utilizan las estructuras gramaticales del idioma se definen más sus dibujos.

Elaboran cuentos sencillos y narran sus propias vivencias. Modelan, construyen siguiendo un modelo. Reptan, sus movimientos poseen más coordinación, escalan con evolución.

Manejan cuchara y tenedor, utilizan para su alimentación el pan y la servilleta. Realizan acciones de autoservicio, higiene y cuidado de plantas y los animales.

Comienzan a evaluar la conducta de los demás y pueden reprimir sus deseos en función de los intereses de los demás.

De 4 a 5 años:

Con una actividad más compleja perfeccionan la orientación en el espacio y en el tiempo. Su actividad rectora será el juego de roles con argumentos. Planifican sus acciones acompañándose de un método para lograr su objetivo. Son sensibles ante el contenido de cuentos infantiles, canciones, poesías, láminas.

Reconocen, describen, clasifican por color, forma, tamaño las variaciones de los objetos y elementos de la naturaleza.

Explican, dialogan, narran. Dominan las estructuras gramaticales. Establecen relaciones esenciales y accionan con cantidades.

Corren con cambios de dirección, saltan consecutivamente en diferentes direcciones, lanzan,capturan pelotas combinadamente.

Dan expresividad a sus dibujos y son capaces de reconocer la belleza. Cantan y bailan siguiendo el ritmo.

Surge el deseo de ser útiles a los demás, evalúan su conducta y adaptan sus necesidades de actividad a las de los demás pequeños de su grupo.

Manipulan todos los cubiertos, la servilleta y el pan. Cuidan de su ropa y de su presencia personal. Se calzan y visten sin ayuda. Cepillan sus dientes e intentan peinarse con relativo control. Pueden participar en determinadas acciones cuando se bañan con ayuda adulta.

Siembran, riegan y limpian las plantas, cuidan los animales y cooperan en tareas más complejas del hogar como recoger su cuarto, trasladar objetos, etc.

Lecciones aprendidas:

  • La formación de hábitos dependen del conjunto de habilidades adquiridas.

  • Un hábito es un componente automatizado de la habilidad.

  • La habilidad es el dominio de acciones psíquicas-prácticas o de un sistema de operaciones necesarias para la realización de una actividad.

  • En el trabajo para formar habilidades de relación y convivencia social se requiere el desarrollo de habilidades generales y comunicativas.

  • Desde que el/la niña nace estamos en condiciones para comenzar la formación de valores socioculturales.

  • Acelerar la adquisición de conocimientos deja espacios vacíos difíciles de complementar a lo largo de la vida.

Recuerda guía sus pasos teniendo como centro de tu misión filial sus intereses y necesidades.



Etiquetas:   Educación

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

4 comentarios  Deja tu comentario


Susi DelaTorre, Magnífica información; la educación, pautas y ciclos, deben ser una prioridad razonada y razonable.

Me quedo con una frase que creo esencia: "Nada impositivo o carente de explicación podrá ser asimilado de forma consciente"

¡¡Hagámoslo bien!!

Mi agradecimiento, Mila!




Melina Jaureguizahar Serra, Educación Mila, es cierto, la escuela y (especialmente) la familia, deberían estar en permanente interrelación. Otro aporte fundamental de la columna, es la jerarquización por edades, de las expectativas en cuanto a la adquisición de aprendizajes. Desde ya, las mismas no son estáticas, pero la orientación es necesaria por dos motivos: 1º- no sobre-exigir y 2º- no sub-exigir. Gracias Mila!


Mila Roldán, Artes Pues a la orden llena de deseos por compartir saberes.


Lesbia Quintero, Letras ¡Excelente, Mila! Gracias por compartir esta información tan valiosa para los docentes.




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21517 publicaciones
5228 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora