Hace tiempo venimos advirtiendo al presidente Herrera Campo, Juan Vicente, de la dejadez y permanente desidia de sus cercanos, en cuanto afecta a la educación en la comunidad que aún preside. Ya no hay duda del distanciamiento entre la clase política y la ciudadanía; ha llegado un momento en que lo preferente es el bienestar de la ‘casta’ privilegiada, mientras que los platos rotos siempre los pagan los administrados.



