. Dicen que el grueso de bajas afecta en proporción elevada a UGT-A. Es lógico. Desde hace algún tiempo se están descubriendo actuaciones de escándalo que, debido a su abundancia, ya ni nos sorprenden. Se ha tardado mucho tiempo en acceder al voluminoso detalle de irregularidades y apaños sindicales, pero por lo que parece aún queda mucho trapicheo por descubrir.
Para llegar a conocer estas operaciones de pillería subvencionada hemos tenido la gran fortuna de contar con los testimonios, la documentación y los justificantes delatores aportados por ex trabajadores y ex afiliados andaluces que, muy cabreados por la expulsión laboral que se les formalizó en su día, comenzaron a soltar el lastre de los chanchullos y tropelías cometidas y disimuladas con actuaciones sindicales formativas.
Lo más grave para los gestores sindicales de los destapes del trinque que están aflorando es la dosificación, calculada y precisa, que los cabreados ‘ex’ han programado para ir soltando lastre. Empezaron denunciando pequeñas fiestas y saraos, con chupitos, tapitas y degustaciones varias de trabajo. Siguieron sacando a la luz inocentes gastos, especialmente alimenticios, dándose el dato curioso de las afines y distinguidas coincidencias gastronómicas de los comensales sindicales a la hora de elegir la comanda, casi siempre, a base de exquisitas, sabrosas y caras mariscadas atestadas de crustáceos. La última puntada, entre otras, es el reparto que en su día se hizo a los asambleistas de varios cientos de bolsos falsicados en Asia.Todo esto sería intrascendente si los importes dinerarios para afrontar los saraos, mariscadas y resto de adquisiciones camufladas, procedieran de los recursos propios de las cuotas sindicales. Si así fuera, nada que objetar. Lo más grave de toda esta maraña de trapicheos, apaños y mangancias es que los dineros proceden de las arcas públicas, o sea, de nuestros impuestos, y tienen como destino la formación de trabajadores en paro.Por eso resulta escalofriante, perverso, y ruin que un sindicato, en este caso UGT, garante y defensor de los derechos de los trabajadores, distraiga los recursos destinados a la formación de los trabajadores y los invierta en asuntos y mamandurrias ajenos a los fines destinados. Si todo esto es grave en exceso, lo es también en la misma proporción la aparante postura pasiva de la Junta de Andalucía ante los hechos denunciados, y la decisión adoptada por UGT-Andalucía de fijar el nueve del próximo enero para que su Comité Ejecutivo de explicaciones sobre el cúmulo de irregularidades que se vienen descubriendo y denunciando. El responsable del sindicato andaluz acaba de presentar su dimisión. Un poco tarde, pero ha hecho lo correcto. Ahora solo queda que comiencen a devolver la millonaria pasta despistada.