Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Periodismo   ·   Lectores   ·   Escritores   ·   Poesía   ·   Libros   ·   Donald Trump   ·   Joe Biden   ·   Reseña   ·   México   ·   Automóviles



Macbeth a través de Benjamín Una lectura sobre la legitimidad del Poder


Inicio > Literatura
29/11/2013


1582 Visitas






“Toda violencia es, como medio, o fundadora de derecho o conservadora de derecho”

Walter Benjamín

Bruja 3: Seras tronco de reyes; pero no serás rey... ¡Salve, pues, Macbeth y Banquo”

William Shakespeare, Macbeth

Según Benjamín la critica de la violencia debe tener en cuenta que en su sentido estricto solo llega a una conformarse como causa eficiente cuando incide sobre las relaciones morales, una esfera donde habitan la interrogación sobre el derecho y la justicia.

Cuestión siempre abierta si la violencia es moral, como medio cuando esta orientada hacia fines justos, tensión problemática sobre la cuestión de la legitimidad de ciertos medios, que son constitutivos de la misma, por lo cual, Benjamín establece una doble distinción entre violencia históricamente reconocida, es decir la sancionada como poder y aquella no sancionada, sentido que se establece como mecanismo de legitimidad del derecho positivo, que exige a todo poder dar cuenta de su constitución histórica, es decir dar cuenta, sobre condiciones se establece su legitimación y su posibilidad de sanción, estableciendo de esta manera, la distinción entre fines jurídicos y fines naturales.

De esta manera la violencia se constituye en un monopolio del Estado, donde la violencia individual que pueda ir contra el derecho mismo, la violencia en manos del Estado de este modo, establece los limites entre el afuera y el adentro de un espacio político ordenado.

Benjamín expresa:

“El “derecho” de la policía indica sobre todo el punto en que el Estado, por impotencia o por los contextos inmanentes de cada orden legal, se siente incapaz de garantizar por medio de ese orden legal, se siente incapaz de garantizar por medio de ese orden los propios fines empíricos que persigue a todo precio.”1

Pero lo central, es la consideración que toda violencia es, en su sustrato de medio, o fundadora de derecho o conservadora del mismo, el resultado de todo contrato social es presencia fundadora, de los mecanismos que garantizan al mismo, contrato de origen violento, que cuando no existe una sanción jurídica es mediante el ejercicio de la violencia instituye mecanismos conservadores, violencia latente que recorre la totalidad de la institución.

En Macbeth, pone en tensión la pregunta moral sobre la legitimidad de los medios, ya que el acceso al poder se funda en violencia constituida de poder, legitimidad que recorre la ambigua sentencia de las brujas, el poder de los reyes como hidra, el poder que muere, el que nace y el sobreviviente, unidos en el mismo espacio temporal,

BANQUO: De aferráros al alma esa creencia, bien podrían elevarse vuestro deseos hasta la corona, por encima del título de thane de Cawdor... Pero esto es extraño; y frecuentemente, para atraernos a nuestra perdición, los agentes de las tinieblas nos profetizan verdades y nos seducen con inocentes bagatelas para arrastrarnos pérfidamente a las consecuencias más terribles.”2

La figura central del dilema moral, quien lo pone de manifiesto, es la figura de Lady Macbeth, en ella es la presencia de la interrogación sobre naturaleza fundadora del poder, en ella nos enfrentamos a si para el lograr el fin, los medios fundantes, no necesariamente son los que se ejercen de una manera moralmente correcta, ella manifiesta la latencia de la pregunta del asesinato como posibilidad presente en Macbeth:

“LADY MACBETH: (…) Pero desconfió de tu naturaleza. Está demasiado cargado de la leche de la ternura humana para elegir el camino más corto. Te agradaría ser grande, pues no careces de ambición; pero te falta el instinto del mal, que debe secundarla. Lo que apeteces ardientemente, lo apeteces santamente. No quisieras hacer trampas, pero aceptarías una ganancia ilegítima”3

Sentencia central, el poder debe ser acompañado no solo por la ambición sino por un instinto del mal, interesante, pensemos, la obra teatral desarrollándose frente a los espectadores, conformado en gran manera por el pueblo ingles, a través de la voz de Lady Macbeth, los instruye en el arte de la sospecha, pone en tensión el conjunto de los mecanismos de legitimación del poder, a través de quien afirma la necesidad del instinto del mal, la palabra se configura en palabra que abre una brecha en los oyentes, se vuelve palabra política, les indica sobre la pregunta instituyente sobre los mecanismos que ejercen la lectura de lo real, sobre los relatos que construyen la legitimidad del soberano, ¿es el poder una ganancia ilegítima?.

A través de la representación se apela a la pregunta sobre la estética de la política, como afirma Ranciere, el teatro aparece como una forma de constitución estética de la constitución sensible de la sociedad, de como se ocupan los lugares y los tiempos, como los cuerpos ocupan un lugar opuesto al simple aparato de las leyes, un conjunto de percepciones, de gestos y actitudes que precede y pre-forma las leyes e instituciones, establece una función pedagógica, suprimiendo las distancias, como condición normal de cualquier comunicación.4

En esta lógica, se produce una apertura en los marcos de percepción, donde se produce un vinculo entre la experiencia del espectador y la palabra escuchada, desarrollándose en el ambiente, poder de asociar y disociar, el espacio donde reside, siguiendo a Ranciere, la emancipación del espectador.

Ruptura del orden sensible, de ese nudo que atraviesa un conjunto de relaciones “armoniosas” que determina nuestro hecho de estar ocupando lugares y tiempos específicos, constitución de un nuevo espacio y tiempo emancipado.5

De esta manera, se produce un proceso de subjetivación política, apropiación por parte del “pueblo” de los saberes sobre los objetos y sujetos que están concernidos en la lógica del orden instituido, repensar la institución de la comunidad política que conformamos parte, lectura sobre la naturaleza del poder, de como se presenta en el conjunto de las apariencias manifiestas, no ese espacio de latencias que describen el crimen fundador:

“Lady Macbeth: “(...) Vuestro rostro, thane mío, es un libro donde los hombres pueden leer extrañas cosas... Para engañar al mundo, pareced como el mundo. Llevad la bienvenida en los ojos, en la lengua, en las manos, y presentaos como una flor de inocencia; pero sed la serpiente que se esconde bajo esa flor”6

El juego del poder es el juego de las apariencias, es la capacidad de un ser que exprese la igualdad, en el espacio de los lugares establecidos en el orden sensible que rige una comunidad política, la flor de la inocencia, el poder establecido como una flor inocente que oculta lo que el registro de lo sensible nos impone, in-visibilizando lo presente, según Lady Macbeth, flor inocente y serpiente están presentes, pero la raíz del orden de la sensibilidad, es solo ver e interpretar la inocencia de la flor, la inocencia del poder.

En Macbeth esta la tensión entre la violencia fundadora de un nuevo derecho, y la violencia establecida, ya que reconoce en ese dilema la posibilidad del retorno de la violencia

Macbeth: “¡Si con hacerlo quedara hecho!... Lo mejor, entonces, sería hacerlo sin tardanza. ¡Si el asesinato zanjara todas las consecuencias y con su cesación se asegure el éxito!... ¡Si este golpe fuera el todo, sólo el todo, sobre el banco de arena y el bajío de este mundo, saltaríamos a la vida futura! Pero en estos casos se nos juzga aquí mismo; damos simplemente lecciones sangrientas, que, aprendidas se vuelven para atormentar a su inventor”7

Recordemos lo planteado por Rinesi en Política y tragedia: Hamlet, entre Maquiavelo y Hobbes el pensamiento político moderno pasa por tres momentos teóricos sobre el pensamiento de los orígenes del acto publico, dos de los momentos se vinculan con autores clásicos de la teoría política, la existencia de un “momento maquieveliano” y un “momento hobbesiano”, en el primero se asocia a la celebración del conflicto y de la apertura de la historia, mientras que el segundo, esta vinculado a la preferencia a por la estabilidad y a la búsqueda de los modos de encuadrar el inevitable desorden de las cosas, pero en el medio de estas opciones, se presenta la constitución del “momento shakespeareano”, donde el pensar la política, es realizar una aproximación a través de los interinos de su desarrollo y las tensiones existentes entre los otros dos momentos, que el “momento shakesperarano” es el tipo de interrogación y sospecha sobre lo político instalado en el seno de la contradictoria relación entre el orden y su disolución, entre el sistema y su contrario.8

Si en Coriolano, la tensión adquiere una centralidad tensión de la relación en el espacio de la comunidad política, en Macbeth, la tensión expresada, por los personajes, se da en la constitución sobre la pregunta política planteada al inicio entre medios y fines, la interrogación moral y ética que transcurre lo político, Macbeth no ejerce la sospecha sobre el fin, sino esta atravesado a lo largo de la obra por ese dilema implícito, descripto por Benjamín, como expresamos al inicio del texto la consideración que toda violencia es, en su sustrato de medio, o fundadora de derecho o conservadora del mismo, el resultado de todo contrato social es presencia fundadora y de los mecanismos que garantizan al mismo.

Consumado el asesinato del Rey, la tragedia mantiene un hilo de la violencia en clave presencia de conservadora del poder, de la lucha de instituir un nuevo espacio contractual, violencia que circula como espectro, presencia en las manos sangrientas, sombras, fantasmas, el derecho a la rebelión a la tiranía.

Volvemos nuevamente a la función pedagógica del teatro, constitución de una subjetividad que se le entrega nuevos elementos para ejercer una lectura sobre las tensiones políticas, apertura interrogativa del orden de lo sensible, Macbeth como sospecha, como armazón que genera argumentaciones contra-hegemónicas, el poder como ausencia de la divinidad entregando la legitimación, poder como presencia de lo humano, narrando su institución, sino la posibilidad del ejercicio de la rebelión, lectura que hará Locke, los canales donde el poder se estremece, donde deja de ser la simple flor inocente, sino también la presencia de la serpiente, Macbeth como juego entre el mundo de las apariciones y el ejercicio de una lectura de lo real, “momento político shakesperarano” donde el poder en el escenario, se convierte en palabra subversiva en los oídos del espectador... mientras tanto la violencia no solo funda y conserva lo instituido, sino adquiere esa presencia fantasmagórica de ser violencia emancipadora.



1BENJAMIN, Walter, “Para una critica de la violencia” en BENJAMIN, Walter, Conceptos de Filosofía de la Historia, La Plata, Terremar, 2007, p. 123

2SHAKESPEARE, William, “Macbeth” en SHAKESPEARE, William, Romeo y Julieta/ Hamlet/ Sueño de una noche de Verano/ Macbeth, Madrid, Club del Libro, 1997, 251



3IDEM, p. 254. Las itálicas son nuestras



4Ver RANCIERE, Jacques, El Espectador emancipado, Buenos Aires, 2013, pp 13-17



5Ver Op. Citado, pp 21-23 y p. 46



6SHAKESPEARE, William, “Macbeth” en SHAKESPEARE, William,... p.255



7Idem, p. 257



8Ver RINESI, Eduardo, Política y tragedia: Hamlet, entre Maquiavelo y Hobbes, Colihue, Buenos Aires, 2011,

pp 240-253





Etiquetas:   Literatura   ·   Política   ·   Violencia

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21525 publicaciones
5229 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora