. Si, ese unicelular del que tanto escuchamos
en la escuela secundaria. Lo que no
saben nuestros profesores de ciencias naturales, es que en realidad imparten
una clase de teoría política panameña contemporánea.
La Ameba es un protozoo caracterizado por su forma cambiante. Nada más cambiante que nuestros partidos
políticos. El PRD abrió un proceso
disciplinario contra el diputado Raúl Pineda.
Días después, y luego de comprobar en el terreno que el que mueve los
votos torrijitas en San Miguelito es el ya mencionado, el Secretario General
del Partido procedió a fotografiarse con el y, acto seguido, su tribunal de
disciplina archivó el caso. Los Panameñitas
amaban a Mireya Moscoso. “La Doña”, por
varías décadas fue la líder indiscutible del partido del Dr. Arnulfo
Arias. Hoy es una paria. Increíblemente, pareciera que nunca hubiera
sido una persona importante en ese colectivo.
Cientos de personas, cuyo actual líder declaró a un periódico “deberían
estar presos” hace no mucho, ahora estos son los más leales a este último y
niegan tres veces a quien los nombró en puestos públicos que les permitieron,
de manera misteriosa, un cambio de vida palpable. Cambio Democrático, todos a la sombra de su líder,
acusa el pecado original de haber respaldado la reelección de Pérez-Balladares. “Este pueblo es PRD y Cambio Democrático” se
dijo en su momento. El Partido Popular tiene principios. Y si estos no te gustan, tienen otros que se
adapten a tus exigencias. Pueden estar en alianza contigo hoy y después estar contra ti sin ningún
problema. Los Molineras ya ni se sabe de
que lado están. Es mejor esperar hasta el final para saber por donde van. El FAD es tan de izquierda como Milton
Friedman. Sus líderes avergonzarían al presidente de Uruguay, el cual si sabe
que la coherencia del discurso y la acción es fundamental para un dirigente
político. ¿Cambiantes?: Nuestros partidos políticos y las amebas.
La Ameba se caracteriza por su forma cambiante,
no tiene pared celular, y captura sus alimentos a través de un proceso llamado fagocitosis,
o sea, introducen y luego se deshacen de lo que no les sirve. No hay un solo
partido político en Panamá que no entre perfectamente en esta definición. Te
captan cuando el gran líder te necesita y luego, cuando ya no, la maquinaria
partidaria te muele y te expulsa como si nada hubiera pasado. Puedes haber sido Presidente o Vicepresidente
de la República, pero cuando ya no le sirves al organismo partidario, te
expulsan porque ya no te pueden tragar.
La Ameba normalmente se encuentra en estado de
permanente de descomposición. Nuestros partidos milagrosamente se hacen
gigantes e imponentes en adherentes mientras tienen poder. Justo al momento de perderlo, esa fuerza
comienza a desaparecer rápidamente. De una manera u otra, nuestros partidos
políticos en vez de fortalecer sus estructuras, constantemente están salvando
crisis o en permanente descomposición, hasta que en las próximas elecciones, el
código electoral piadosamente acabe con su agonía.
La Ameba es un organismo unicelular. Por
supuesto, ¿cuando se ha visto que nuestros partidos no son liderados por el
dirigente con más opciones de ser el candidato presidencial?. Las estructuras partidarias se diseñan a
imagen y semejanza de este y el que no se adapta perece. El líder es el objeto
y sujeto del partido y la ideología partidaria es lo que piense el líder ese
día. La discusión interna se reduce a determinar quien ocupará un puesto más o
menos cercano a el en los círculos cercanos, porque el que no está en la foto
final, no sale.
La ameba se comunica reaccionando. Y esa reacción es total. El mismo caso. Los partidos políticos en Panamá se inventan
una realidad y ponen a toda su membresía a, sin casi ningún debate interno, evangelizar a los
pobres incautos con la misma. Si usted,
ya sea medio de comunicación, organización de la sociedad civil u otra Ameba, perdón,
otro partido político cree que están equivocados y se los hacen saber, pues se
reacciona como un todo. Así usted verá
como voceros que deberían estar muy lejos de la palestra pública, inundan los
medios de comunicación para reaccionar ante la osadía de estar en contra de la célula,
que en este caso cree tener la verdad absoluta de su lado.
Propongo que en mayo del 2014, las boletas
electorales digan: Ameba 1, Ameba 2, , etc., en vez de usar el nombre de
Partido Político sin realmente serlo.