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Hoy todo el mundo anda enchufado
con su computador y con su teléfono celular inalámbrico. Todo parece ir muy
bien, y se le da la bienvenida a todos esos mecanismos electrónicos, que nos
permiten conversar, estar al dìa, informarnos, indagar tareas escolares, hacer
negocios, comprar, mandar cartas, etc. No hay duda de la utilidad de estos
mecanismos, nuevas herramientas del conocimiento y de la información. Se pueden
leer libros en Tablet, en los mismos teléfonos y en los PC individuales de
casa. Escribir, grabar música, videos, sacar fotos por esos aparatitos es el
pan de todos los días. En veinte años de desarrollo de la telefonía de los
teléfonos celulares la revolución ha sido enorme. Y las ganancias de ciertos
grupos también.
Pero ya Ray Bradbury (1920-2012)
nos advertía profèticamente en los años 50 del siglo XX nos advertía de los
peligros de estar siempre enchufados de dìa y de noche, en el bus y en la
calle, lo mismo que se decía en ciertos documentos del Vaticano de la misma
época. Ahora ya se puede ver objetivamente que tales advertencias no eran
equivocadas. Hay daño a la evolución del alma humana y a los propósitos de Dios
para con la especie humana. Lo que los indùes llaman el Dharma.
Veamos eso con màs detalle.
Primero, el alma humana necesita
soledad y silencio para desarrollarse bien en sintonía con Dios y con su
esencia interna. Tiene que hacerse un tiempo de silencio para escucharse a si
misma y para escuchar a Dios, el eje de la existencia. Pero tanto mecanismo
comunicacional a distancia impide ese silencio mistico y creativo de la semana
o de cada dia. Eso crea individuos descentrados, exteriorizados, extrovertidos
totales, sin juicio moral, neuróticos, abiertos a nuevos estímulos sensoriales,
pero cerrados a las influencias espirituales directas que descienden de lo Alto.
En resùmen seres vacios y enfermos del alma.
Segundo. El sistema nervioso
humano necesita descanso adecuado, pero la gente permanece largas horas de la
noche enchufados a facebook o a Skype o a otras aplicaciones de telefonía,
conversando, pasándose de la media noche, hasta las dos y tres de la madrugada,
y al dia siguiente hay que trabajar desde temprano. Se duerme cuatro o cinco
horas con suerte, y eso va deteriorando progresivamente a las neuronas que son
los instrumentos del espíritu humano, y del Espìritu de Dios.
Eso es en lo biológico, pero en
lo psíquico, la mente humana, cargada de las impresiones del dia a dia y de las
imágenes de internet y de las conversaciones irrelevantes, se contamina de tal
manera que las mentes maestras, los entes superiores, encargados de la
evolución humana no pueden introducir sus ideas ni sus bendiciones en la mente
encarnada por sobrecarga de basura, de spam mental.
Tercero. El cansancio y la
sobrecarga de impresiones impide a las personas orar por largo tiempo y en
profundidad para armonizarse o para sintonizarse con la Divinidad, con su paz y
sabiduría infinita. Asi se va cortando el débil vìnculo que cada persona tiene
con el Poder Supremo, dada la vida concretamente anti-religiosa que el hombre
de hoy ha creado. Los demonios aplauden a la estupidez humana que ha creado esa
situación sin los debidos contrapesos culturales y espirituales necesarios para
la salvación del alma humana o para su iluminación metafísica.
A eso se agrega que la gente,
aunque tiene màs posibilidades de leer buenos libros por internet, no lo hace,
por carencias conceptuales, ignorancia y por cansancio.
Y si practica algún tipo de
meditación oriental, mantrayoga, MT, respiración holotròpica, u otro tipo de
pràcticas de la Nueva Era, SE DUERME durante esos ejercicios, y no experimenta
la expansión de Conciencia prometidas por esos sistemas de activación o de
aceleración de la evolución humana. Pierde su tiempo y su dinero en eso. O
bien, pasa el fin de semana durmiendo, cuando las antiguas generaciones leían
libros, conversaban, iban a misa, a retiros espirituales, o hacían deportes en
esos días preciosos de descanso, de Conocimiento y de Alabanza al Creador.
El cansancio, las distracciones,
el poco estudio, la oración débil, la meditación raquìtica, el mal uso del
tiempo libre, va haciendo que las almas se olviden de la Misión o el Dharma que
las envio a la tierra. Las almas misioneras no fueron enviadas a ser felices, a
divertirse con entretenciones mundanass, a sumergirse en el abismo de la
sinrazón y de las tinieblas, o del
pecado, como se decía antes, y evadir su destino de servidores de la
inteligencia infinita para la iluminación del mundo, el ordenamiento de la vida
humana, y la buena marcha del cosmos o de la correcta relación del cielo con la
tierra.
Y de repente se les corta el
cordon de plata, y tienen que comparecer a la fuerza ante su Creador y deben
declararse negligentes e irresponsables, e indirectamente responsables de todos
los males del mundo, por no cumplir con su parte en el Gran Plan Maestro, como
dicen los Kabalistas devotos del Zoar.
Esa irresponsabilidad negligente,
aparte del daño al orden social y cósmico, crea mal karma personal, con
encarnaciones futuras muy dolorosas, y a veces condenación eterna en prisiones
de oscuridad, junto a los àngeles caidos, según nos enseña la Epìstola de San
Judas 1,6, en el Nuevo Testamento.