. La censura lo impidió. Luego fue
publicada en Barcelona, aunque figuraba como impresa en México.
Modos
de vida y modestas ambiciones del Madrid de la posguerra en la vida de
un tropel de ciudadanos elegidos (aparentemente) al azar. Del testimonio
resulta la patética situación de una ciudad miserable, sombría y
siniestra aún no recuperada del trauma de la guerra, que pasa hambre,
que ha perdido el ideal y los horizontes. El refugio es el sexo. Para el
autor, según indica en el prólogo, esta novela <>.
Más que de
argumentos, la novela es el resultado de una suma de episodios
cotidianos, todos ellos pequeños asuntos, que dan vida a una amplísima
colección de personajes tímidamente presentados y que coinciden en su
frustración. El personaje más seguido, Martín Marco, aparece en el
anonimato en el café de doña Rosa. No tiene para pagar. El camarero lo
echa, pero aún el lector no conoce su nombre. El capítulo siguiente
recoge a Martín en el momento en que era expulsado y, en epígrafes
salteados y no numerados (1,6,9,12,17,20,26,28,30), lo pasea por la
ciudad. Sabemos que ha salido de algún lugar de la calle de Fuencarral a
la glorieta de Bilbao y que va <>.
El destino es la casa de su hermana Filo al final de la calle de Ibiza.
También de aquel lugar es rechazado porque el cuñado, don Roberto, no
lo acepta. Aún no sabemos bien las razones. En el bar de Celestino pide
más tarde un café, pero debe ya 22 pesetas. No se lo ponen. Es el tercer
refugio imposible.Cientos de
personajes, un tiempo de dos días y algo más y un espacio concreto y
real: el de Madrid. Para poner en marcha estos elementos, Cela conduce
al lector por el camino argumental que le interesa, al modo de un
narrador omnisciente, y en la medida en que considera necesario para sus
fines estéticos, pero sin el compromiso social de sus contemporáneos.
Las vidas de estos personajes quedan tan a medias como el truncado
relato. Hemos de suponer como lectores que asuntos como éstos habrán de
sucederse los demás días. Lo que une a los personajes es que están de
alguna manera encasillados en sus celdas de colmena. Términos como
<> son corrientes y hasta <>, donde
están <> después de haber sido
detenidos. Tienen estas páginas infinidad de dimensiones, argumentos,
tipos, temas, formas….y todo va integrado en un conjunto que crece en
proporciones desmesuradas desde las primeras líneas con una densidad
inusual en la novela y dos temas sobresalientes: el hambre y el sexo.
Sumidos en ellos otros elementos están perfectamente organizados y
conectados con sutil esmero y en tal equilibrio que las frases, los
cambios de escenario, los gestos, forman un entramado en el que nada se
escapa. Nora lo llama <>. El método para avanzar es el de extender el círculo
inicial que parte del café de doña Rosa, integrar los nuevos personajes
relacionados con Martín Marco, los del edificio del señor Suárez, y dar
coherencia a todo ello mediante la ambientación en lugares públicos en
los que coinciden con la acción los ciudadanos, o bien mediante la
alusión a otros lugares de la ciudad que, aunque no desarrollen ninguna
acción, poco a poco van ampliando su círculo. La
crítica destacó la importancia de la ciudad de Madrid y, en busca de
precedentes, observó que ese tratamiento no aparecía en Galdós, ni
siquiera en Baroja; habría que buscarlo en otro tipo de escritores que
cita Torrente Ballester. Uno de los primeros en verlo así fue Castellet:
<>. El rasgo que más
contribuye a esta identificación es el realismo. Cela insiste en
informar con precisión: para las personas, nombres propios con
apellidos; para los lugares, precisión inequívoca, y para el tiempo,
fecha concreta. El propio Cela ha dicho que es <>.
Sin embargo, algunos críticos como Corrales Egea y Sanz Villanueva han
matizado esta afirmación atendiendo a la parcialidad de Cela en la
selección de sus personajes. Para el primero se presenta la vida
española y para el segundo <<….no es con propiedad ni siquiera la
novela de Madrid, aunque ninguna duda nos ofrezca su alcance
geográfico. Es la novela de una parte de Madrid e incluso a ratos
pensamos que pudo convertirse en una novela de espacios cerrados aunque
veamos circular a los personajes por las calles de la villa>>.
Esta ausencia de tipos sociales no desvirtúa el sentido de la narración,
aún no siendo la visión de un Madrid total. Rara vez en una novela
aparecen tantos personajes y menos veces con esa alternancia en su
presencia que produce un cierto agobia en la memoria del lector. Que el
autor autor los maneja con maestría es un punto en que la crítica
coincide, aunque no siempre se profundice, como es natural, en sus
conciencias. Todos ellos tienen en común una cierta apatía ante los
acontecimientos, falta de estímulo y están, dice Domingo,
<>. Sin
embargo, <>. Y esto porque <>, dice Corrales Egea. El hormigueo de
personajes se hace llevadero en la lectura gracias a la preponderancia
de un reducido número que sirve para relacionar a los otros. Ventura
Aguado, por ejemplo, es amigo de Martín y novio de Julita, y además
inquilino de la pensión de doña Matilde y compañero de Tesifonte. Es por
tanto, un personaje relacionado. El establecimiento de tales vínculos
organiza el laberinto y es más llevadero en la memoria del lector. De
estos personajes de unión solo hay 21 en el capítulo primero, se añaden
15 en el segundo, 14 en el tercero, 6 en el cuarto, otros 6 en el quinto
y solo 2 en el sexto, lo que da un total de 64 personajes, cifra que,
aunque amplia, se maneja con mayor facilidad en la memoria del lector
que los 256 que se suelen citar, o los 322 de la lista de Caballero
Bonald. Para relacionar unos con otros, el autor los hace coincidir en
el café de doña Rosa o en el edificio de doña Margot, o los hace
concurrir a la hora de acostarse, o en los primeros momentos de la
mañana: Martín amanece en el prostíbulo con Purita; el señor Ramón, que
madruga, y ya no se asoma al horno; Víctorita va al trabajo; doña Rosa
va a misa de siete como todos los días; don Roberto González va andando a
la Diputación; el niño que canta flamenco se despierta debajo de un
puente; Purita invita a café y suizo a Martín, en un bar la señorita
Elvira está en su dormitorio y no se levanta; doña Margot está en el
depósito de cadáveres, etc.Estamos
ante la primera novela de protagonismo múltiple con una gracia
inimitable del diálogo, con un dominio del idioma mediante el habla de
todos los días que supuso, según se dice, cinco años de trabajo, de
depuración, de redacciones sucesivas, de laboriosa síntesis. La crítica
habló de la visión caleidoscópica, de lenguaje desgarrado, irónico y
burlesco que alterna los registros al servicio de los mensajes, con
quiebro y rupturas.Se han hecho de
esta novela casi medio centenar de ediciones en numerosos países y se
tiene por la obra maestra de su autor y una de las más importantes – si
no la más – de las novelas españolas del siglo XX.