Rasmussen zanja la polémica sobre la contribución española en Libia



Aunque Estados Unidos se viene quejando en los últimos días de que España no participa en las operaciones ofensivas que se están desarrollando en Libia, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, parece haber querido zanjar esta polémica agradeciendo a España su "valiosa" contribución en el marco de la operación 'Unified Protector' que la OTAN está desarrollando en el país norteafricano. También ha agradecido que la participación española en la operación aliada se prorrogue de manera indefinida.

 


Lo ha hecho esta misma mañana, durante su intervención en la inauguración del 'Seminario OTAN y Mediterráneo: los cambios que vienen', celebrado en el Senado, y organizado por el Real Instituto Elcano y el Instituto Español de Estudios Estratégicos. Rasmussen ha estado acompañado por la ministra de Defensa, Carme Chacón, quien ha señalado que la operación en Libia debe continuar hasta que se produzcan tres hechos determinantes: "Que haya un alto el fuego verificable, que las tropas de Gadafi se retiren, y que se garantice el acceso de ayuda humanitaria a la población".

A los tres objetivos marcados por la ministra, Rasmussen ha añadido uno más: "Hay que mantener la presión militar -ha dicho- para crear el terreno necesario para una solución política en Libia". De estas declaraciones se deduce, aunque no se mencione de manera explícita, que el fin último de la misión militar es acabar con Gadafi. Sin embargo, ése no era el objetivo que se planteaba en la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por la que se autorizó la intervención militar en el país norteafricano. En dicho documento se especificaba que había que establecer una zona de exclusión aérea para proteger a la población civil de los bombardeos de Gadafi. Pero el paso del tiempo ha dado la razón a los que pensábamos que la verdadera naturaleza de la misión consistía en acabar con el dictador libio a toda costa.

Según ha señalado la titular de Defensa esta mañana, la operación 'Unified Protector' ha obtenido ya importantes logros: "Ha detenido las masacres de las tropas de Gadafi, ha disminuido de forma sustancial la capacidad militar del régimen, ha facilitado la aparición de una oposición política creíble y, lo más importante, ha permitido a la población acceder a la ayuda humanitaria que tanto necesita". Se habrían cumplido, por tanto, los objetivos de la Resolución 1973, por lo que cabe plantearse aquí el por qué de continuar las operaciones en el país norteafricano. La respuesta nos lleva de nuevo a la reflexión efectuada en el párrafo anterior: el fin último de que las tropas de la OTAN continúen en la zona no es otro que acabar con Muamar el Gadafi.

Pero ¿qué hacen en Libia los militares españoles?

A estas alturas del conflicto, y a punto de que la ministra de Defensa solicite al Congreso de los Diputados la prórroga para que los militares españoles continúen de manera indefinida en la operación 'Unified Protector' (según lo previsto, lo hará el lunes), todavía no tenemos un conocimiento exhaustivo del tipo de operaciones que las Fuerzas Armadas españolas están llevando a cabo en Libia.

Las declaraciones efectuadas hace unos días por el ministro consejero de la Embajada estadounidense en España, Arnold Chacón, durante su intervención el el XXIII Seminario Internacional de Seguridad y Defensa, organizado por la Asociación de Periodistas Europeos en Toledo, arrojaron algo de luz sobre el asunto. Arnold Chacón dijo que España "debería implicarse más" en las operaciones ofensivas contra el régimen de Muamar Gadafi, reforzando así lo dicho días antes por el secretario de Defensa de EE UU, Robert Gates, quien calificó de "inaceptable" que en la OTAN hubiera países que sólo aceptaban participar en tareas leves, mientras que otros llevaban "la parte dura de las misiones de combate".

De esta manera quedaba claro, por tanto, que los cazabombarderos F-18 españoles que participan en la misión de Libia no están tomando parte en acciones ofensivas, como así lo aseguró el Ministerio de Defensa español desde el inicio de la misión. "Nuestros aviones realizan patrullas aéreas para controlar la zona de exclusión, pero no bombardean objetivos terrestres", afirmaba en una de sus intervenciones ante los medios de comunicación el jefe del Mando de Operaciones, teniente general Jaime Domínguez Buj. Pero ahora habrá que esperar a ver qué explicaciones ofrece Carme Chacón ante la Comisión de Defensa del Congreso la próxima semana para argumentar que la presencia militar española en la operación de Libia sigue siendo necesaria.



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Aunque Estados Unidos se viene quejando en los últimos días de que España no participa en las operaciones ofensivas que se están desarrollando en Libia, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, parece haber querido zanjar esta polémica agradeciendo a España su "valiosa" contribución en el marco de la operación 'Unified Protector' que la OTAN está desarrollando en el país norteafricano. También ha agradecido que la participación española en la operación aliada se prorrogue de manera indefinida.

 


Lo ha hecho esta misma mañana, durante su intervención en la inauguración del 'Seminario OTAN y Mediterráneo: los cambios que vienen', celebrado en el Senado, y organizado por el Real Instituto Elcano y el Instituto Español de Estudios Estratégicos. Rasmussen ha estado acompañado por la ministra de Defensa, Carme Chacón, quien ha señalado que la operación en Libia debe continuar hasta que se produzcan tres hechos determinantes: "Que haya un alto el fuego verificable, que las tropas de Gadafi se retiren, y que se garantice el acceso de ayuda humanitaria a la población".

A los tres objetivos marcados por la ministra, Rasmussen ha añadido uno más: "Hay que mantener la presión militar -ha dicho- para crear el terreno necesario para una solución política en Libia". De estas declaraciones se deduce, aunque no se mencione de manera explícita, que el fin último de la misión militar es acabar con Gadafi. Sin embargo, ése no era el objetivo que se planteaba en la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por la que se autorizó la intervención militar en el país norteafricano. En dicho documento se especificaba que había que establecer una zona de exclusión aérea para proteger a la población civil de los bombardeos de Gadafi. Pero el paso del tiempo ha dado la razón a los que pensábamos que la verdadera naturaleza de la misión consistía en acabar con el dictador libio a toda costa.

Según ha señalado la titular de Defensa esta mañana, la operación 'Unified Protector' ha obtenido ya importantes logros: "Ha detenido las masacres de las tropas de Gadafi, ha disminuido de forma sustancial la capacidad militar del régimen, ha facilitado la aparición de una oposición política creíble y, lo más importante, ha permitido a la población acceder a la ayuda humanitaria que tanto necesita". Se habrían cumplido, por tanto, los objetivos de la Resolución 1973, por lo que cabe plantearse aquí el por qué de continuar las operaciones en el país norteafricano. La respuesta nos lleva de nuevo a la reflexión efectuada en el párrafo anterior: el fin último de que las tropas de la OTAN continúen en la zona no es otro que acabar con Muamar el Gadafi.

Pero ¿qué hacen en Libia los militares españoles?

A estas alturas del conflicto, y a punto de que la ministra de Defensa solicite al Congreso de los Diputados la prórroga para que los militares españoles continúen de manera indefinida en la operación 'Unified Protector' (según lo previsto, lo hará el lunes), todavía no tenemos un conocimiento exhaustivo del tipo de operaciones que las Fuerzas Armadas españolas están llevando a cabo en Libia.

Las declaraciones efectuadas hace unos días por el ministro consejero de la Embajada estadounidense en España, Arnold Chacón, durante su intervención el el XXIII Seminario Internacional de Seguridad y Defensa, organizado por la Asociación de Periodistas Europeos en Toledo, arrojaron algo de luz sobre el asunto. Arnold Chacón dijo que España "debería implicarse más" en las operaciones ofensivas contra el régimen de Muamar Gadafi, reforzando así lo dicho días antes por el secretario de Defensa de EE UU, Robert Gates, quien calificó de "inaceptable" que en la OTAN hubiera países que sólo aceptaban participar en tareas leves, mientras que otros llevaban "la parte dura de las misiones de combate".

De esta manera quedaba claro, por tanto, que los cazabombarderos F-18 españoles que participan en la misión de Libia no están tomando parte en acciones ofensivas, como así lo aseguró el Ministerio de Defensa español desde el inicio de la misión. "Nuestros aviones realizan patrullas aéreas para controlar la zona de exclusión, pero no bombardean objetivos terrestres", afirmaba en una de sus intervenciones ante los medios de comunicación el jefe del Mando de Operaciones, teniente general Jaime Domínguez Buj. Pero ahora habrá que esperar a ver qué explicaciones ofrece Carme Chacón ante la Comisión de Defensa del Congreso la próxima semana para argumentar que la presencia militar española en la operación de Libia sigue siendo necesaria.




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