Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Periodismo   ·   Lectores   ·   Escritores   ·   Ética   ·   Cultura   ·   Poesía   ·   Ciencias   ·   Moralidad   ·   Reseña   ·   Libros



0 seguidores

Un día en el Museo del Traje en Madrid


Inicio > Cultura
13/11/2013

733 Visitas



A continuación presentaré una magnifica exposición sobre la historia de la moda, llena de curiosidades y arte.


ARTE Y VESTIDO

Las manifestaciones artísticas son la mejor fuente para conocer la vestimenta de nuestros antepasados. Aunque son muy abundantes, los textos escritos en los que se describen ropajes, las artes plásticas nos han dejado el mejor recuerdo gráfico de aquellos frágiles trajes: la escultura nos permite contemplar las túnicas, mantos y togas de la antigüedad; la pintura refleja las prendas y las texturas de los tejidos; el grabado y el dibujo describen fielmente los contornos y los motivos decorativos.

TAPIZ CHINO (1775-1800)

Colgadura con técnica de tapicería realizada en sedas polícromas y oro de perfil rectangular y sentido vertical. Va perfilado por un terciopelo cortado de seda azul y forrado con una tela en raso de algodón también azul, añadidas por Fortuny.

Representa una peregrinación o una de las cuatro montañas de China.

LO MAS ANTIGUO DE LA COLECCIÓN

Los siglos más importantes de la moda española pasaron sin apenas dejar recuerdo material de su predominio mundial. Dicho museo conserva algunas de las escasas prendas de los siglos XVI y XVII.

En la actualidad la muestra incluye dos ejemplos de prendas de busto de hombre: el ceñido jubón y un pourpoint francés con decoración de cuchilladas que permitían ver las exquisitas camisas del interior, de las que se conservan un puño ricamente bordado.

Como elemento femenino, queda una faltriquera, en la que las mujeres guardaban pequeños objetos personales.

TIEMPOS LEJANOS 

Desde la mas remota antigüedad los  seres humanos aparecen vestidos, por lo que podemos decir que el traje constituye un rasgo particular de nuestra especie.

El hombre se ha adaptado a los diferentes climas cubriéndose con ropas, y se ha diferenciado de los demás seres humanos por las formas y cualidades de esos mismos trajes. Incluso dentro de una misma cultura, hombres, mujeres, reyes, ricos y pobres se han singularizado siempre con atuendos particulares, característicos de su condición.

La fragilidad de las pieles y telas no ha permitido que se conserven los trajes de la antigüedad, salvo en escasos fragmentos o piezas excepcionales, de gran valor en nuestros días. Solo los textos y las manifestaciones artísticas nos permiten conocer con algún detalle aquellos atuendos.

VELADA MUSICAL

El vestido de hombre se compone de tres prendas básicas: casaca, chupa y calzón, claros antecedentes del actual traje. Las mujeres disponen de una mayor variedad de prendas, pero las más usuales son la casaca y la basquiña.

En la primera mitad del siglo XVIII los profundos pliegues armados en los faldones de las casacas y las mangas anchas y con grandes vueltas caracterizan estas prendas siguiendo las influencias del estilo Rococó.

Los colores claros, matizados y con motivos florales son la decoración preferida por las mujeres. Los hombres usan mas tejidos de un solo color, pero con profusión de bordados.

EL PASEO DE LOS ELEGANTES

Con Carlos III el Salón del Prado (hoy Paseo del Prado) se convirtió en el escenario donde acudían todos aquellos que querían ver y ser vistos. Las damas paseaban en sus carruajes luciendo trajes a la última moda francesa: batas, deshabillés, pirros, polonesas y vaqueros a la inglesa. Vestidos ricos con tejidos de vivos colores y diseños de líneas serperteantes. Las mujeres que iban a pie vestían basquiña, siempre negra, jubón y mantilla blanca o negra. Los caballeros que las acompañan visten el traje francés y se cubren con la capa de antigua tradición española y tricornio.

VESTIR EL PIE

Se usaban dos tipos de calzado: los zapatos cerrados y las chinelas sin talón. Realizados en ricos tejidos y con suela de cuero, evolucionan desde el tacón alto y curvado del periodo Rococó al zapato Neoclásico plano y escotado. Tenían la punta estrecha y se cerraban en el empeine mediante una lengüeta que ajustaba con hebilla o cintas cosidas. La horma de ambos zapatos era la misma sin diferenciar pie derecho o izquierdo.

Las medias tejidas en bastidor plano con costura trasera se realizaban en seda de vivos colores, armonizando con la indumentaria y se decoraban con bordados y un triángulo enmarcado en la zona del tobillo.

VESTIR LAS MANOS

Durante el siglo XVIII conviven dos formas diferentes de vestir las manos: los guantes y los mitones, que dejaban los dedos al descubierto. Podían ser de piel muy fina de cabritilla, seda o punto, y en ocasiones se bordaban en el dorso con motivos de flores o aves exóticas. Por la calidad de las pieles y la delicadeza de las esencias con las que se perfumaban se convirtieron en un preciado obsequio para las cortes europeas.

Los abanicos unidos a la figura clásica de la maja, aunque de uso general, completaban el adorno de la mano femenina.

UN FALSO BRILLO

En el siglo XVIII las piedras preciosas ejercieron una gran fascinación en las cortes europeas. Su gran demanda y su elevado precio llevó a diversas imitaciones.

George Fréderic Strass (1701-1773) se hizo famoso por sus relucientes y duros vidrios tallados a imitación del diamante. Tanto éxito tuvieron que el nuevo material acabó adaptando su nombre: estrás.

Otro tipo de joyas brillantes, de origen inglés, que se mantuvieron en boga durante todo el siglo XIX, fueron las realizadas a partir del acero pulido y facetado.

PARA GUARDAR

Bolsas, monederos, carteras y bolsos han sido esenciales en la vida diaria para guardar dinero y objetos personales. Los objetos contenidos, sean monedas, pañuelos o documentos, determinan la forma y el tamaño con una amplia tipología.

La mayor novedad de la época se produce en el periodo neoclásico y fue el llamado satíricamente ridículo (del francés reticulé) por su pequeño tamaño. De perfiles redondeados y con boquilla metálica para el cierre, llevaban una cadena para colgar y se hacían generalmente de terciopelo, decorados con mostacillas.



Etiquetas:   Moda   ·   Museo   ·   Exposición   ·   Madrid

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18776 publicaciones
4733 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora