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Un Mensaje Multipropósito


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13/11/2013


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La cuestión inflacionaria es utilizada por quienes no están de acuerdo con el modelo económico actualmente aplicado, como el principal argumento contra la política económica implementada. Señalando permanentemente que el gobierno miente en los índices de inflación que anuncia. Los principales economistas del neoliberalismo, dicen que hacen sus críticas en defensa de los más pobres de la sociedad, por ser a estos sectores menos favorecidos  a quienes más afecta la inflación. Olvidando que cuando manejaban los resortes económicos del país, los más desposeídos carecían absolutamente de cualquier ayuda económica que los rescatara de la situación de carencia extrema que soportaban. Tampoco señalan, que los trabajadores asalariados ven compensados sus montos salariales todos los años o dos veces en el año, con índices mayores a los de la inflación que los economistas opositores señalan permanentemente. También ocultan que en los países europeos, donde se aplican a rajatabla sus recetas económicas, como en España, efectivamente se consiguen bajísimos índices de inflación, a costa de que la población soporte una desocupación del 26%.


Cuando hablan de la inflación en los reportajes televisivos, no pueden ocultar la satisfacción que les produce mencionar los altísimos índices inflacionarios que ellos mismos fabrican para nuestro país. Escapándoseles, junto con la sorna, sus intenciones perversas de que todo se derrumbe de una buena vez.

Todos sabemos, que para ser exactos en el cálculo de la inflación, se tendrían que realizar cálculos individuales, ya que no todas las personas consumen los mismos productos y servicios en la misma magnitud y además, que no todas poseen los mismos tipos y cantidades de bienes durables. Por lo que los aumentos de precios influyen sobre los mismos de una manera distinta.

Pero lo que se proponen, con el caballito de batalla del índice de inflación, es provocar a que ese índice, influya en el ánimo de quienes escuchan el mensaje machacón y actúen en consecuencia, como si estuviéramos en otras épocas económicas de nuestro país. Es decir, que lo que se proponen, es que quienes puedan, porque tienen a mano la posibilidad de aumentar el precio de los productos que comercializan, lo terminen haciendo. Motivándolos, el miedo inducido a vender la mercadería que tienen en stock a un bajo precio, lo que luego no les permitiría reponerla. O quizás, motivados por un simple espíritu especulativo, aprovechando que el mensaje de la inflación está permanentemente en los medios. Para colmo que los consumidores observan el aumento de precios pero sin tener en cuenta que a ellos también les aumentan los salarios, el monto de la jubilación o el monto que perciben por ser beneficiarios de los planes sociales.

En realidad, lo único que en verdad les preocupa a los economistas neoliberales, que dicho sea de paso pertenecen a los sectores más acomodados de la sociedad, es la movilidad salarial. Una movilidad salarial, que una o dos veces al año obliga a que los sectores patronales tengan que pagar salarios actualizados.

Pero el mensaje reiterado y sostenido en los medios masivos de comunicación, también los beneficia indirectamente porque moviliza a buena parte del mercado de mayores ingresos, donde se encuentran sus clientes, a realizar consumos anticipados y totalmente especulativos. Adquiriendo los bienes durables o contratando los servicios turísticos al exterior, antes de que el gobierno decida realizar un desdoblamiento cambiario o que termine por aplicar medidas que hagan no convenientes el consumo de los mismos. Es decir, que el mensaje inflacionario, termina beneficiándolos por donde se lo mire.

A quienes también termina afectando, es a los que son comerciantes minoristas, quienes producto de las actualizaciones indiscriminadas, ya que aplican a sus productos directamente el aumento logrado en paritarias por los empleados del sector al que pertenecen, terminan provocando aumentos desmedidos que los saca de competencia. Aumentos estos, de los que se hacen eco los medios masivos de comunicación opositores. Produciéndose incrementos de precios por encima de lo aconsejado, aumentos que terminan por sacarlos del mercado, perdiendo parte de sus clientes, que optan por emigrar hacia una competencia, que actúa más racionalmente. O también, debido a que estos aumentos que por desmedidos, influyen negativamente en el ánimo de los consumidores, terminando por paralizarlos de realizar gastos hasta que la situación se aclare. Observándose bajas  pronunciadas de consumos, con la misma velocidad con que se han producido los aumentos indiscriminados.

A ese mensaje interesado y multipropósito, que beneficia enormemente a los sectores representados por los economistas neoliberales, en su afán de deteriorar políticamente al gobierno, termina  beneficiándolos también por tener por clientes a los sectores con mayor poder de compra del país, es decir, a los contratantes de viajes de turismo al exterior y a los compradores de vehículos importados que compran los mismos al precio del dólar oficial. A ellos se suman, quienes perteneciendo a los sectores opositores, quieren que el gobierno termine sus días de una buena vez, para tener posibilidades de ocupar algunas posiciones de poder.

Finalmente también perjudica a una buena parte de consumidores, los que creen que comprando cualquier producto durable, aunque no les haga falta, se están protegiendo de la inflación. Por lo que agotan, en el menor tiempo posible, como si estuviéramos viviendo en medio de una hiperinflación, todas sus posibilidades de créditos en comprar bienes durables en cuotas, actuando compulsivamente frente a la góndola. Cuotas y más cuotas que terminan por asfixiarlos financieramente, llevándolos a tener que prescindir de ciertos alimentos esenciales y a verse obligados a bajar la calidad de la alimentación del grupo familiar. Situación que los obliga a vivir como indigentes, aunque no lo sean, mientras están rodeados de bienes durables.





Eugenio García



http://garenioblog.blogspot.com.ar







Etiquetas:   Inflación

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