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¿Suprema Justicia? Ninguna


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13/11/2013


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 ¿Qué pasa con los jueces? No se crean a salvo los que desaten la bestia de la violencia. El PP seguramente está facilitando  el exterminio del adversario político en esta especie de guerra civil encubierta. Su futuro exterminio. Los que deciden hoy según una sentencia de Estrasburgo- sentencia  que se pasaron por el forro de la desvergüenza cuando se trató de José María Ruiz-Mateos- quizá sean el blanco de la ira desatada si la sangre inocente vuelve a derramarse. Para matar todos sirven; basta el odio y desencadenar un infierno como el que se ha soportado y ha asesinado a 1.000 personas. Nadie lo quiere, pero si había Justicia existía consuelo. Sin ella no hay nada, acaso el impulso de la venganza y el rechinar de dientes por la impotencia.



  Le escribía en Twitter a Consuelo Ordóñez, hermana del asesinado Gregorio Ordóñez: "Es un error confundir una víctima como culpable. España es hace tiempo presa de trampa constante.Ánimo" Adjuntaba también un comunicado de José María Ruiz-Mateos pronunciándose ante la sentencia de Estrasburgo y la consecuencia jurídica inmediata de los tribunales españoles.

Ninguna agencia se ha hecho eco de dicho comunicado. Llevo año y medio comprobando cómo se amordazó el derecho a defensa de Ruiz-Mateos ante la sociedad española. Manipulación de forajidos; esos a los que se les llena la boca de esa quimera llamada "libertad de expresión" Hipócritas manipuladores.

Ahora algunos jueces se delatan, cuando antes parecían respetables. No caben las falsas formas, las leyes, los togados, la infra conciencia de misérrimos representantes de la Justicia de pacotilla, de ínfulas criminales que se han ganado a pulso el aborrecimiento de un pueblo que habrá de vomitar a algunos  de su boca, para expulsar un tumor dañino que se disfraza de Bien siendo apéndice del mal que tantos padecen.

  Asquea y repugna ese consorcio secreto de la villanía armada de martillos que sentencia la vida como la muerte como si fueran  dioses del exterminio, dejando que las decisiones apesten sin importar que contagie la esencia de lo injusto convertida en esputo insultante; no se olviden a esos que consienten marcar las directrices impunes de las muertes que jamás han de salpicarles en sus deshonrosos dictámenes.

Se han lavado las manos con sangre, pasando la pelota del descrédito a los que ya estaban desacreditados. Asco, puro asco.

  España sucumbe en manos de politicastros inmunes a las tragedias que han provocado y es atropellada inicuamente por aquellos que no son reconocidos en ninguna labor de Justicia ya,  sino en la pútrida concepción de un aquelarre de mezquinos seres convertidos en portavoces del demonio contra los inocentes.

 ¿Qué esperar de aquellos que acuden a trabajar como si fueran de carnaval, disfrazados de jueces para contrariar y ensuciar  la elemental Justicia?

  Algo pestilente se expele de aquellos que se han encubierto con colonias democráticas durante décadas, el hedor nada disimulado ya  de las mierdas acumuladas durante décadas de fingida labor de Ley inexistente. Dictadores de intereses ocultos, amaestrados para consentir las mayores bajezas. Colaron Rumasa, ocultaron el 11-M... el 11-M que no cesa y descubre por qué Zapatero hablaba con ETA tres años antes de la matanza. Se deslizaron entre las sombras convertidos en una patraña oscura mientras daban gato por liebre sobre lo que se creía Justicia. Ahora se quitan las máscaras y se comprende el porqué de tanta ruina orquestada desde la Transición.

  Se pudrió el Tribunal Constitucional, sospechoso de tantas monsergas sectarias convertidas en decisiones respetadas,  en tanto otros tribunales que fingían legalidad y honradez ya estaban contagiados de parcialidad; nadie sospechaba que llegado ese momento, el mismo Satanás los descubriría solícitos, tras peregrinas excusas de justicia,  para cumplir designios de crimen.

  Necios y cobardes, quizá esta patulea de seres inefables, políticos y esbirros de las decisiones oscurantistas que marcan el destino verdadero de una indignada sociedad, explotada hasta el tuétano del alma, estén quitando las cadenas a la bestia que en un futuro los destrozará, los aniquilará por la vergonzosa actitud de las míseras decisiones que hoy redundan en el  balance democrático que nunca fue.

  Cuánta impotencia ante estos defraudadores de ley básica que se creen a salvo de sus decisiones. Sean malditos y caiga Justicia divina sobre sus cuellos. Caiga sobre ellos la maldición de sus siembras y sean testigos tantos que hoy los miran con el desprecio que inspiran. Hay una dimensión para los que marcharon donde estas garras lacerantes de lo terreno no llegan... pero sí a sus horrorizadas familias... Dios juzgará la servil canalla, el daño infligido contra los inocentes, ahora que todos sabemos quiénes son los culpables de tan manifiesta maldad.

  No hay justicia, no se juzgue a quienes tengan que buscarla.

  La reivindicación de Justicia de José María Ruiz-Mateos, es la misma que quita la máscara a los miserables para dejar las vergüenzas de treinta años al descubierto. Nada es lo que parece y ahora la ciudadanía asiste a la certeza de esta patraña democrática que llamaron la España constitucional. Todo mentira.

  José María Ruiz-Mateos lleva una vida denunciando el latrocinio de un Patrimonio legal que se repartió la canalla conjunta de tantos respetados en este país adorador de ladrones.El pueblo pagó la estafa sin que ningún beneficio repercutiera en España. Todo lucro particular de gentuzas encumbradas, más encumbradas desde entonces. La flor y nata de la sociedad española apesta a Rumasa. Del crimen económico era previsible pasar al del asesinato como estrategia para cambiar el rumbo del país.



 El empresario se convirtió en un incómodo cabo suelto de una estafa histórica injustificable obstaculizándose el derecho a demandar lo robado. Cuando Ruiz-Mateos conseguía negociar derechos de expropiación, de inmediato sufrió otra trampa para dejarlo como ladrón ante la sociedad española. Nada, ni siquiera algo que parece tan evidente, es como aparenta ser.

Se ha manifestado después de la sentencia de Estrasburgo y este país trampa ha silenciado su reivindicación. Alguna prensa no es lo que parece, siendo la clave para engañar a los ciudadanos, jugar con sus vidas, lucrarse con engaños. Los canallas silencian crímenes y amordazan justas reivindicaciones.

España apesta y se la calla para que trague mejor la inmundicia cuando le quitan el bozal, sumisa y engañada. Pero a estas alturas, de tanta bajeza delatora, los dedos acusadores han de apuntar inequívocamente a los causantes de tanta miseria y dolor. Inequívocamente, a los injustamente respetados en un país donde no cabe más sinvergüenza ni sospecha de criminalidad legalizada.





Etiquetas:   Corrupción   ·   Terrorismo   ·   Justicia   ·   Nueva Rumasa

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