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Esto tras reunirse en privado con los Secretarios de Gobernación
y Hacienda, Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray respectivamente, así
como con el Jefe de la Oficina de la Presidencia de la Republica Aurelio Nuño.
Es evidente que los funcionarios mencionados, le ofrecieron
a Barbosa todas las garantías verbales posibles, para echar por tierra la versión
del periódico estadounidense el “Wall Street Journal” que días antes había provocado
el retiro del perredismo de esa instancia.
Recordemos que el periódico norteamericano circulo una versión
carente de fuente, respecto de que el gobierno federal había entablado
negociaciones y acuerdos secretos con el Partido Acción Nacional, referentes a
la aprobación de la Reforma Energética.
La aparición de esta nota causo furor y estupor entre los
dirigentes perredistas, pero seguramente no asombro, porque es lo más lógico que
el régimen este tratando de cerrar filas con el panismo para el tránsito de
esta propuesta de reforma, como en su momento lo hizo con el propio PRD.
Sin embargo la publicación provoco la airada reacción del
perredismo, por tratarse del asunto que
precisamente se circunscribe como el principal argumento de rivalidad ideológica
de la izquierda con el actual gobierno.
En la dirigencia y los círculos de mayor influencia del
Partido de la Revolución Democrática, se entiende que una coalición legislativa
entre las bancadas priistas y panistas, será más que suficiente para la aprobación
del proyecto.
Sin embargo esta es una batalla que aun perdida tienen que
librar, en ello va su postura y posicionamiento, como también su más preciada
bandera electoral, que además no le pueden dejar solamente a Andrés Manuel López
Obrador.
Naturalmente la amenaza de abandonar la mesa negociadora de
la reforma, aun a pesar de que se mencionara un acuerdo entre el régimen y el
panismo en ese sentido, nunca pareció tampoco un ultimátum definitivo.
No solo porque en el ejercicio del los acuerdos políticos eso
sea por descontado un argumento real, sino porque dicha propuesta de reforma le
es muy preciada a la izquierda.
De hecho han sido el perredismo y el panismo que
aprovechando precisamente su alianza parcial con el gobierno, quienes están empujando
con mayor fuerza esa reforma.
Primero que nada por motivos eminentemente electorales, que
persiguen un nuevo marco mediante el cual, se limite de manera muy considerable
la fuerza de los mandatarios estatales en la operación electoral.
Estamos hablando de temas que son del mayor interés de ambas
fuerzas políticas, la reelección de legisladores, la segunda vuelta electoral,
la autonomía del Ministerio Publico y del Consejo Nacional de Evaluación.
Sin dejar de lado que en el proyecto se contempla incluir un
nuevo esquema de sanciones, mediante las cuales se podría descalificar de la
competencia comicial a Partidos y Candidatos.
De tal suerte que en términos estratégicos, tanto para el
perredismo como para el panismo, la aprobación de esta reforma se convierte en
uno de los principales instrumentos para plantear la competencia con el régimen
y su partido.
Difícilmente el Partido de la Revolución Democrática malbarataría
su apoyo al gobierno en la reforma hacendaria, como tampoco lo hará el panismo en
este caso en relación a la energética, sin cobrar la respectiva factura.
Naturalmente que el proyecto de Reforma Político-Electoral en
primera instancia parecería favorecer mucho más los intereses de los partidos
que son oposición, sin embargo el nivel de los acuerdos que hasta ahora han
trascendido, los une a todos en intereses similares.
Por ejemplo en el tema de la reelección de legisladores,
todos los partidos han coincidido, que para establecer un formato que permita
esa dinámica, es necesario hacerlo bajo ciertas condiciones.
La primera de ellas y tal vez la mas importantes es, que aun
y cuando los legisladores pudieran reelegirse, tendrá que ser a través de la aprobación
de los propios partidos políticos.
Esto porque de alguna manera necesitan mantener el control
sobre las candidaturas, ya que de otra forma se estaría poniendo en riesgo real
la operación de su sistema como se conoce hoy.
Los legisladores en la actualidad no obedecen a sus
electores, no solo en materia de rendición de cuentas, sino de sus decisiones
que son dictadas desde los intereses de los Comités Nacionales de los Partidos.
La libertad que supone la capacidad de la reelección significaría
una emancipación de esa conducta tradicional, lo que por supuesto podría ser
una semilla que afectara considerablemente los privilegios de todas las
dirigencias nacionales sin distingo.
Visto así aun y que la aprobación de la Reforma suponga más
beneficios para unos que para otros, hay asuntos como el del ejemplo anterior
que les son iguales a todas las fuerzas.
Tal vez el punto de inflexión este en la intención de crear
un sistema de elecciones controlado por el nivel federal, que materialmente significaría
la desaparición de los Institutos Estatales.
Porque en ese punto los Gobernadores priistas encabezados
por Eruviel Ávila del Estado de México, están oponiéndose con considerable
fuerza, incluso en lo que parece ir en contra de la concesiones de su gobierno
federal con sus opositores.
Pero aun así, con todo y lo acontecido en la semana pasada, no
habrá filtración o desencuentro que sea capaz de resquebrajar la coincidencia
entorno de la necesidad imperante de los Partidos de la Revolución Democrática
y Acción Nacional, para consolidar lo que les es tan importante.
Siendo así, no se puede pensar que el principal interesado
abandone una causa que le resulta tan trascendente hacia adelante, en todo caso
la amenaza, justificada o no, simple y llanamente hay que entenderla como parte
de la misma negociación.
Incluso una reacción que se circunscribe a la obligación de responder
ante una acusación, que finalmente no hizo más que poner sobre la mesa, como
funciona este sistema, por lo tanto y como ya lo decíamos, nadie puede asumirse
como sorprendido. Habrá pues Reforma Político-Electoral, porque así les
conviene e interesa a los Partidos Políticos.
twitter@vazquezhandall