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Emily Dickinson poeta


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02/11/2013


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La semana pasada se inauguró un sitio web que contiene la mayoría de los manuscritos de la poeta estadounidense del siglo XIX, Emily Dickinson. Es una oportunidad asombrosa, tanto para académicos como para lectores comunes, de acercarse a la excéntrica y brillante obra de uno de los escritores más importantes de las letras universales.




Daguerrotipo de Emily Dickinson en 1846-47 (Amherst College).

Etiquetado como:Emily Dickinson

I.

Imaginémonos que la obra completa literaria de un autor, después de su muerte, es como su conciencia en estado inerte. El lector, leyendo, la activa. De forma real, el lector asume la conciencia del autor, y ésta se activa y en cierta manera vuelve a vivir, pero en la mente del lector.

Hay muchas formas de leer pero en una de ellas lo que el lector busca es confundirse con otro ser; convertirse casi en un fantasma que mira a otra vida y a otro mundo a través de las palabras de un libro. Cuando uno empieza por este camino, el lector entra en la locura y el estado de añoranza del enamorado. Quiere estar más y más cerca a la persona —por más que se haya muerto hace siglos o milenios— cuyos poemas, novelas o cuentos lo permitieron vivir otra vida dentro de su propia vida.

Para este tipo de lector el premio supremo, la intimidad más intensa —después de leer cartas, biografías y ensayos sobre el autor; tras visitar las casas donde vivió; después de comprar postales y memorizar su cara como fragmentos de la obra— el grado más intenso de intimidad que puede lograr tras la lectura y la relectura es convivir con los manuscritos del autor. Si tienes más de cuarenta años es probable que te acuerdas cómo te subía el pulso al ver la letra de tu enamorado o enamorada en el sobre de una carta. El golpe era tan intenso, o más, que escuchar su voz.

Pero bajemos de las nubes y vayamos al caso.



II.

El miércoles 23 de octubre se inauguró el Emily Dickinson Archive. Es un archivo digital online de acceso libre que reúne en escaneos de muy alta calidad miles de manuscritos de Emily Dickinson que antes estaban desparramados entre un puñado de instituciones, entre ellas la universidad de Harvard, la biblioteca pública de Boston, la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y el Amherst College.

Emily Dickenson nació en 1830 en Amherst, Massachusetts, un pueblo bucólico a unos 150 kilómetros al oeste de Boston. Vivió toda su vida allí, aislada y solitaria en la casa de sus padres y su hermano. Murió en el mismo Amherst los 55 años, en 1886. Escribió casi 2000 poemas, muchos de ellos incluidos en el texto de cartas que escribía a una amplia variedad de amigos que tenía (pero que mantenía a una distancia epistolar). Nunca le interesó publicar, aunque algunos de sus versos (alrededor de diez) fueron editados en periódicos y revistas sin su firma. Su obra fue una de las más privadas que se han escrito. A diferencia de sus contemporáneos Herman Melville y Walt Whitman, la fama no entraba entre sus objetivos existenciales.

Los poemas de Dickinson son breves explosiones de híperconciencia, eufóricas y herméticas, de líneas compactas y estrofas cortas. No obedecen las reglas comunes de la puntuación o, a veces, de la gramática. En general promedian entre dos y cinco estrofas de largo. Funcionan como un especie de fórmula o rompecabezas epigráfico espiritual. Por ejemplo, este poema canónico de su obra:



There's a certain Slant of light,

Winter Afternoons –

That oppresses, like the Heft

Of Cathedral Tunes –



Heavenly Hurt, it gives us –

We can find no scar,

But internal difference,

Where the Meanings, are –



None may teach it – Any –

'Tis the Seal Despair –

An imperial affliction Sent us of the Air –

When it comes, the Landscape listens –

Shadows – hold their breath –

When it goes, 'tis like the Distance

On the look of Death –



Hay una cierta inclinación de luz,

Las Tardes de Invierno -

Que oprime, como el Peso

De Melodías de Catedral -



Dolor Celestial nos da -

No podemos encontrar cicatriz-

Pero diferencia interna,

Donde están los Significados -



Nadie lo puede enseñar – Ninguno -

Es el Sello Desesperación -

Una aflicción imperial

Mandado desde el Aire -



Cuando viene, el paisaje Escucha -

Sombras – contienen su aliento-

Cuando se va, es como la Distancia

En la mirada de la Muerte -



Aunque no pertenecen a un credo religioso específico, son poemas religiosos en el sentido que preguntan, en un estado de asombro y gratitud, sobre el milagro de la naturaleza, el enigma de la conciencia humana y las intuiciones de inmortalidad. De hecho, la tumba de Emily, lleva la inscripción: Called Back. Es decir, llamada de vuelta. Su pasaje por el mundo carnal fue un interludio entre una eternidad y otra.



III.

Además de una vida y obra excéntrica y hermética, su manera de componer también era sumamente excéntrica. Y esto es lo que se puede ver en un detalle de lujo en el nuevo archivo. Por empezar, escribía sobre cualquier papel disponible, en general en lápiz. Después, pasaba versiones finales a libritos que armaba ella misma doblando hojas blancas y cociéndolas.

El archivo tiene dos grandes secciones. Por un lado, los poemas en sí y, por otro, un léxico que enumera en orden alfabético cada palabra que utilizó Dickinson en su obra. Son más de 9.000. Al clickear sobre la palabra, aparece la definición del Webster's 1844 American Dictionary of the English Language, el que usaba ella.

En la sección de los poemas uno puede buscar por palabra, o primeras líneas. El resultado ofrece información bibliográfica, la imagen (expandible) del manuscrito y el mismo en texto normal. Hay dos funciones más que son de gran utilidad. Registrándose en el sitio, uno puede abrir carpetas para guardar poemas en las categorías que se le antoja. También hay un dispositivo que permite que el lector escriba y guarde apuntes.

Los académicos se han pasado más de un siglo discutiendo las minuciosidades de las composiciones de Emily Dickinson: ¿Cuál es la versión final? ¿Cuáles eran sus intenciones de presentación en el caso que el poema estuviera contenido en una carta? Ese tipo de cosas. Y de hecho hay un pequeño pero árido debate acerca del material de este archivo. El sitio será de suma utilidad para continuar investigaciones y debates. Pero dejemos esto a los especialistas.

El sitio es un tesoro para el lector común. Es lo más cerca que llegarás a estar de Dickinson, mientras caminaba por el jardín detrás de la casa de sus padres, o cerca de ella mientras en su habitación —su claustro— usaba palabras para penetrar la membrana entre la vida terrenal y la Vida Eterna.

POR ANDRÉS HAX





Etiquetas:   Literatura
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