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Aumentar impuestos en las fronteras, no significa recaudar mas


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31/10/2013

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Si la intención de la reforma fiscal aprobada ya en ambas cámaras, en esencia es recaudatoria, también lo es que sus mecanismos pueden orillar a que esa intención se contraponga, porque a pesar de la sobre carga fiscal, la situación económica derivada de la misma podría propiciar que la captación de recursos del gobierno disminuya.


Insistimos en que según la gran mayoría de todas las teorías económicas al respecto, postulan que no es recomendable aumentar impuestos en épocas de desaceleración económica o recesión, como actualmente acontece en nuestro país.

La reforma hacendaria no va a eficientar la recaudación, no va a ser capaz de incorporar a quienes hoy están en la informalidad, en cambio pretende cobrar más solo a quien ya lo hace.

Bajo esa consideración su esencia es recaudatoria y fiscal, no una herramienta para el desarrollo, que en contraparte además de que el índice de crecimiento pasa por un muy mal momento, se convertirá en un obstáculo en su contra.

Evidentemente hay algunos aspectos que son rescatables, no toda la propuesta es errónea, sin embargo varios de sus apartados atentan severamente precisamente contra la intención de conseguir más recursos.

Un muy buen ejemplo de ello, es la consumación de la homologación del impuesto al valor agregado en los estados fronterizos del once  por ciento actual, al diez y seis por ciento como en el resto del país, que entrara en vigor el primero de enero del año próximo.

En ambas fronteras se desarrolla un comercio que compite con los estados Unidos en el norte, en el sur con Guatemala y Belice, desde Chiapas y Quintana Roo respectivamente.

En todos los casos el aumento impositivo va a afectar terriblemente la competencia con esos mercados, ya sea porque sus impuestos son menores, o como es particularidad de la frontera sur, porque los centroamericanos a diferencia del otro caso, hacen una enorme cantidad de compras cotidianas en nuestro país.

De tal suerte que así como en Chiapas y Quintana Roo se cobrara el diez y seis por ciento, en Guatemala solo es el doce y en Belice una cantidad muy similar, independientemente del beneficio del tipo de cambio.

Visto así para nuestros vecinos centroamericanos ya no será atractivo cruzar la frontera para realizar las compras, que hoy hay que apuntarlo, son una derrama que es parte sustantiva de la economía de esas regiones.

Ante la eventual baja en las ventas que van  sufrir los estados de Chiapas y Quintana Roo, que si representan un alto impacto, sus ganancias se van a reducir y por tanto van a tributar menos de lo que el gobierno calcula con su reforma.

Si bien es cierto que las circunstancias en la frontera norte son diferentes, según los cálculos del Colegio de Estudios de la Frontera Norte, el impacto negativo también va a ser muy trascendente.

Por obvias razones aun y cuando las coyunturas difieran, en ambos casos lo que se prevé con la homologación del impuesto, es que la influencia de las determinaciones va a perjudicar la dinámica tradicional.

Desde esa perspectiva por lógica deductiva, no es posible confiar en un estimado de recaudación, mucho menos en un aumento de la misma, si las condiciones cambian, porque el comportamiento en este caso va a tender a contraer la economía.

Por supuesto en términos comparativos la economía de la frontera norte es mucho mayor a la de Chiapas y Quintana Roo juntos, el pase de vehículos y el índice de la población tiene una diferencia exponencial.

De hecho la frontera norte es el mayor contribuyente per cápita del país con todo y su once por ciento en impuesto al valor agregado, con lo que una vez mas podemos insistir en que esa tasa no era necesariamente una prebenda.

No se trata de un privilegio especial, como cuando se estableció la diferencia de la tasa impositiva, hoy es un argumento para poder estar en el mercado de la competencia de acuerdo a características muy específicas de cada zona.

En el caso de Quintana Roo como ya lo hemos expuesto, se trata también de un aspecto de competitividad en este caso en el ramo de la actividad turística, por tanto el impuesto al once por ciento no era una canojia, era una estrategia de competencia internacional.

Por otro lado aun suponiendo que en efecto la reforma hacendaria lograra que con estas medidas aumentara la recaudación de recursos gubernamentales, estos difícilmente van a retornar en beneficios para el desarrollo de las actividades económicas de las regiones mencionadas.

Si de por si en este país la distribución de la riqueza no es equitativa, el reparto de recursos del gobierno federal a los estados lo es menos y si consideramos, como ya lo apuntábamos en ocasión anterior en este espacio, que el régimen esta priorizando el retorno del centralismo, por control político la asignación de recursos será todavía más desigual.

En términos generales las deficiencias de la reforma hacendaria van a tener un impacto nacional, sin embargo será en las fronteras norte y sur donde esa afectación se va a multiplicar.

Pero de lo que no hay duda, es que aunque en términos estadísticos se pierda más dinero en la frontera con Estados Unidos por el tamaño de la región y la dinámica económica, será en la frontera sur donde el efecto de la pobreza se va a resentir más.

Si ya de por sí, la realidad de la frontera sur en las dos entidades que la delimitan, es sumamente lamentable, el cambio de tasa tributaria va a generar una inflación que solo podrá contribuir a aumentar las dificultades.

Más aun si el mismo gobierno federal, no ha anunciado salvo en algunos elementos de su política asistencialista como la cruzada contra el hambre, ningún modelo o proyecto para incentivar esas regiones.

No estamos hablando solamente de la cobertura de los servicios básicos, en la que todavía no se resuelve el rezago, sino de políticas públicas para intentar detonar actividades económicas, que puedan ser la base del desarrollo en el futuro inmediato.

Para poder cobrar impuestos, primero hay que alentar la producción y el crecimiento, no ponerle obstáculos, mucho menos bajo una intención que no resuelve el problema estructural y menos con una reforma que será por sí misma, la causa de la disminución de la recaudación.

 

twitter@vazquezhandall 













Etiquetas:   Economía   ·   Impuestos   ·   Gobierno   ·   Cámara de Diputados   ·   Partidos Políticos   ·   Cámara de Senadores   ·   Reforma Hacendaria

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