
.elargentino.com/nota-143791-Martin-Palermo-obra-y-vida-de-un-crack-unico.html">Martín Palermo en la cancha, los hechos intempestivos que fueron sucediéndose uno tras otro, siempre teniéndolo a él como protagonista principal. Una omnipresencia poco comprensible desde el punto de vista del raciocinio, pensé muchas veces. ¿Por qué tantas acciones distintas brotadas en un contexto de anormalidad? Los relatos ahondan en la personalidad excéntrica de aquél que no tuvo miedo de vestirse de mujer, errar tres penales seguidos, caérsele una pared encima, meter un gol de cabeza de más de 35 metros, la lluvia ante Perú, el grito hasta las lágrimas en el Mundial y siguen los ejemplos.
Podríamos seguir, claro. Pero, ante todo, debemos destacar una fuerza de voluntad excepcional, un reposicionamiento continuo cuando las adversidades dijeron presente. Hay un plus de estoicismo, del ídolo que todo lo puede. El mérito de renacer, levantarse del suelo como si nada hubiese pasado. Sí, cuando le decían en los inicios que tenía los pies redondos, apenas había arribado a Boca, tragó saliva y trabajó mucho por perfeccionarse, por construirse en entrenamiento tras entrenamiento en un mejor futbolista. Sin la genética ideal, Palermo nunca claudicó en su lucha, noble por dónde se lo mire. Siempre acompañado con una dosis de fortuna, que le tocó la puerta en varias oportunidades, se convirtió en el goleador más importante de los últimos 20 años en Argentina, con estadísticas que recuerdan a los grandes artilleros de la década del `40, `50, épocas doradas de nuestro fútbol. El mito como corriente histórica natural se engrandecerá con el transcurrir del tiempo. Sus hazañas recorrerán el imaginario colectivo, ya sin distinción de camiseta. El Titán, uno de sus tantos apodos, se despide por la puerta grande, la del reconocimiento a una trayectoria que se forjó con argumentos tan contundentes como el esfuerzo, inteligencia y perseverancia. Vale como ejemplo para las generaciones futuras. Twitter: @apertoldi