. En las
intenciones de voto intervienen una gran cantidad de factores que cambian a lo
largo del tiempo, sino que varían de
magnitud o importancia durante los procesos electorales. Sin embargo, con el interés
de analizar la última encuesta realizada por el Centro de Investigaciones y
Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/index.php?option=com_content&view=article&id=11732&Itemid=70 sírvase encontrar las
siguientes apreciaciones:
a) El período de análisis:
Hay que tomar en consideración que los procesos
sociales de percepción no cambian de la noche a la mañana, por lo tanto
pretender que un acontecimiento X pueda medirse al día siguiente no sólo es
arriesgado, sino irresponsable y cuando menos irreal. Por lo tanto, hay que
considerar que el período en que se realiza el estudio es un momento convulso
en donde habrá quienes estarán muy enterados o enteradas de lo sucedido en la
política electoral y además reaccionaron muy rápidamente cambiando o no su
opinión, habrá quienes estaban o no enterados y cambiaron o no su intención de
voto y quienes no se enteraron todavía de lo sucedido y pudieron haber cambiado
o no su intención de voto durante dicho período. El estudio se da durante un
momento en que – si prefiere verlo así – aún se hacían comentarios (en broma y
en serio) de si el señor Hernández, por ejemplo, volvería o no a ser candidato
del Partido Unidad Social Cristiana, y estaban haciéndose nombramientos y
designaciones de las fórmulas presidenciales o vicepresidencias que
acompañarían a los candidatos a la Presidencia de la República.
b) Escenarios:
Con base en los resultados del estudio del CIEP se pueden
observar varios escenarios. Lo responsable acá es considerar los márgenes de
error, pues el número dado oscilaría precisamente en ese rango señalado y por
lo tanto, el número en sí como los que podrían estar dentro del margen tienen
el mismo nivel de confianza (95%). Irresponsable sería señalar un solo número como
si este fuera santa verdad, sin considerar la posibilidad de que oscile entre
los límites superior e inferior dado por el error muestral.
Por ello es que hay que analizar todos o la mayoría de
escenarios posibles. El primero de ellos es el que, sólo contabilizando a
quienes indican tener intención de voto por algún candidato, muestra a Johnny
Araya con siete puntos por encima de la barrera del 40% que requeriría para
alcanzar la silla presidencial, claro está que esto no significa que se aleje
lo suficiente como para darlo por sentado y aún persiste la posibilidad que no
lo logre, dado que los resultados para esta población “decidida” tiene un
margen de error superior a la muestra total. La sombra del estancamiento y de
la segunda ronda es el fantasma que aqueja a Araya ya desde hace tiempo y se
convertirá, al parecer, cada vez más en una pesadilla para él y su equipo a
medida que se consoliden las tendencias electorales.
Este mismo escenario muestra a Guevara y a Villalta en un
empate virtual, pero también dado el
margen de error estaríamos frente a la posibilidad que Guevara estuviera en 25%
y Villalta en 12%, o también al contrario, que sea Villalta el que esté
superando por 12 puntos porcentuales a Guevara. No obstante, en este momento parecería
que el mensaje de la masa electoral es que se decantaría principalmente por
Guevara pues es el único que muestra diferencias significativas con respecto al
último estudio realizado por el mismo CIEP durante el mes de agosto y publicado
en setiembre por el Semanario Universidad. Guevara crece 8 puntos porcentuales,
mientras que el PUSC (de Hernández a Piza) decrece en 9 puntos porcentuales.
Todos los demás candidatos muestran movimientos relativos dentro de los márgenes
de error de cada estudio.
Otro escenario posible es que durante la realización del
estudio también podría existir un empate entre Villalta, Guevara, Solís y Piza
o bien que estos últimos dos candidatos estuvieran ligeramente por encima de
Villalta y Guevara.
Finalmente, si estos escenarios le parecen confusos aún o
demasiado complicados para dar por sentado algo, tiene una percepción correcta.
Es – como he insistido durante todo este tiempo – como pretender medir un
temblor y saber su magnitud (en números) mientras este sucede y la aguja del
sismógrafo estuviera moviéndose.
Lo único que podemos tener por cierto es:
a)
que el candidato del Partido Liberación Nacional
muestra estancamiento (no se ha movido dentro del margen de error, no sólo en
este sino en todos los estudios de opinión pública hasta la fecha).
b)
Que quien podría capitalizar los movimientos que
se den dentro de la masa electoral sería aquel candidato que apele a la
población que se manifieste como indecisa (que indica sí existe probabilidad de
ir a votar), pero – y aquí lo más importante – resultará ganador al que dentro
de esta población apele a los dos grupos poblacionales más grandes, donde hay más
personas: jóvenes y personas de menores niveles económicos. Ahí el que mejor
trabajo – porque ya lo identificó claramente – es el candidato del Movimiento
Libertario.
c)
Que la masa electoral de indecisos de mayores
recursos económicos, con mayor escolaridad, es ahora un campo de batalla en
disputa entre el Frente Amplio y el Partido Acción Ciudadana; masa electoral
mucho más reducida en número de votantes que la señalada en el punto anterior y
por lo tanto que no dejará réditos suficientes para pretender movimientos
importantes en las intenciones de voto.
Si todo continúa tal como va y – al parecer – el PAC seguirá
no motivando más que los propios, el Frente Amplio seguirá disputando su poder
no con el PLN sino con el PAC, el Movimiento Libertario enfrentado al PLN ambos
en campañas clientelistas o populistas, apelando a los grupos sociales de dónde
vendrán la mayoría de los votantes, estamos frente a un escenario en que podría
no haber segunda ronda, pues la oposición – especialmente PAC y FA se “majaron
la manguera – y sí hay segunda ronda sería porque el ML “pellizcó” lo sufiente
a los grupos de mayor densidad demográfica y de menor nivel socioeconómico al
PLN como para que ambos ocupen segundo y primer lugar, respectivamente.
Nos hablamos para el próximo estudio.