. Y no lo va a hacer porque fue el año de los grandes recortes
educativos. Tanto es así que la dotación de gastos de funcionamiento de muchos
centros educativos se rebajó por encima del 50%; en algunos casos superó el
64%. Aún se observan las consecuencias de esos recortes: centros sin apenas
calefacción en el invierno; falta de papel higiénico para niños y profesorado;
persianas destartaladas; aparcamientos sin adecentar; grandes desconchones en
paredes, urinarios cerrados porque no se pueden arreglar por falta de dinero;
ordenadores arrinconados; pizarras digitales que se usan de separadores en los
almacenes,… Cosas así son propias de la comunidad de Castilla y León. ¡Y eso
que en el informe PISA no es de las peores!
En fin, recortes y más recortes es la política
educativa del Partido Popular. Entre el profesorado se espera que pase cuanto
antes esta pesadilla que empieza a eternizarse. Muchos ciudadanos ya han
congelado su voto, de igual forma que los políticos congelan sueldos, eliminan complementos y
regatean todo tipo de necesidades ajenas, mientras ellos suben sus dotaciones
en más de un 29%.
Es difícil que al sector docente se le olvide el
año 2012, porque fue el momento en el que el Gobierno pretendió ‘ahorrar’ casi
cuatro mil millones de euros en los presupuestos generales del Estado.
Posiblemente fue el momento de inflexión en los recortes, en muchos casos a
locas y a ciegas ya que se recortó donde no era necesario, pero en el ámbito
político aumentaron los altos cargos, se subió el sueldo de los propios y
afines, continuaron utilizándose coches oficiales para provecho personal, se
produjo el desmadre en el sindicalismo vertical unificado, los ERES se
multiplicaron y dilapidaron el dinero público, el PP se financió a lo bestia y
sin control,… ¡Aquellos polvos han traído los lodos que ahora pisamos!
Desde 2012 algunos sectores de la población -y
particularmente los docentes- han comprobado cómo se ha ‘apedreado’ su
profesión: se ha disparado la ratio; han aumentado los horarios semanales; se
han reducido los puestos de trabajo; siguen congelados los sueldos desde hace
años; han torpedeado desde la administración educativa la calidad del sistema
educativo y han deteriorado hasta lo que funcionaba bien. Incluso se han
cerrado unidades, se ha hurgado en dramas personales del profesorado y casi se
ha destrozado la organización interna de los centros, además de volver la
espalda a las necesidades más urgentes. ¡Ya llegarán las elecciones y algunos
no tendrán donde ‘predicar’ sus reiteradas falsedades!
Ahora que tanto se habla de fracaso escolar y de
evitar el abandono temprano, parece que la administración educativa no se da
cuenta que los recortes sí afectan a las mejoras. Pero eso a ellos no parece
importarles, al menos no les importa en años que no sean de celebración de
elecciones. De todos es sabido que el profesorado está harto, incluso, de la
reforma que ahora se aprueba; recordemos que toda la oposición se ha empeñado
en hacerla desaparecer tan pronto como el PP pierda la ‘mayoría mentirosa’, lo
que quiere decir que la educación volverá a ser castigada dentro de un par de
años.
Nuestro sistema necesita reformas de calado y con
la aprobación de la LOMCE van a lastrar el futuro. Hablan de calidad y de
excelencia, pero de nada servirá porque no hay relación entre lo que predica la
LOMCE (Ley Orquestada por Mediocres Cargos Erráticos) y lo que demuestra ser la
política educativa del PP. Hay algo que sí ha conseguido el Partido Popular y
ha sido aunar el descontento generalizado del profesorado.
Desde el año 2011 hasta 2013, el Gobierno ha
‘hurtado’ a la educación más de ocho mil millones de euros, pero resulta que ahora
ignora los recortes. Ese dinero lo ha detraído de los presupuestos generales
del Estado. No ha servido para nada, excepto para dañar al sistema y, lo que es
más triste, ha seguido escapándose dinero por las cloacas del partido en el
Gobierno y por las del propio Gobierno. ¿Alguien puede decir lo contrario?
Jesús Salamanca
Alonso