La revolución es una cosa de todos, y de todos los días. Hay que cambiar muchas cosas y, desde mi punto de vista, una de las más importantes es el volumen de consumo. Debemos ser conscientes de que cada vez que compramos algo le estamos haciendo daño al planeta. Es muy difícil encontrar productos en el mercado que hayan sido completamente respetuosos, tanto con el medio ambiente, como con el medio humano. Da igual si es un ordenador, unos pantalones o una lata de guisantes. Todo colabora en el deterioro general del planeta, por no hablar de los atroces crímenes de los que son impunemente responsables algunas compañías y nosotros, al consumir sus productos, cómplices. Aunque no nos demos cuenta.




