. Para
ser más exactos, somos los penúltimos en comprensión lectora y los últimos en
matemáticas. Todo un éxito digno de mención. Los
españoles examinados en dicho proceso obtuvieron 252 puntos en comprensión
lectora, 21 por debajo del promedio de la OCDE y 19 por debajo de la Unión Europea. En matemáticas, el resultado fue –evidentemente- muchísimo
peor. Eso demuestra en cierta medida que a los españoles nos cuesta en general
entender
lo que leemos -siempre que no sean periódicos deportivos o revistas del
corazón-, que somos un poco zoquetes para eso de entender El Quijote –nuestra
obra cumbre- y que no sabemos realizar cálculos sencillos en la vida cotidiana,
como entender el gráfico de un recibo de la luz, comparar
precios de hoteles o hallar el precio final de la compra. En resumen; que no
damos coces al aire porque, al menos, hemos aprendido a andar a dos patas.
La
cultura literaria, cinematrográfica, musical de una sociedad, sus valores, su
ética, su modo de actuar en el día a día son fundamentales para la transmisión
de una educación y de una cultura general. Y no solo para la educación de los más
jóvenes, sino para todos los ciudadanos
en su conjunto por lo que supone de imitación. Si la sociedad no valora la
poesía, o el teatro, o la filosofía; si a la sociedad no le importa un carajo Verdi
o Mozart o Juan Ramón Jiménez o Ramón y Cajal; si la sociedad no reclama más
actividades culturales y más exposiciones, sino más recintos para botellón; si
la sociedad valora como personaje más ilustres a la exmujer de un torero y cuyo
autor más leído es un presentador de televisión que no sabe escribir; si la
sociedad participa de la amoralidad de determinados programas de cotilleo; si
la sociedad se ríe cuando el 80% de los alumnos universitarios copia en sus
exámenes; si nuestra ciudad más exportable es Ibiza; si consentimos en los
demás el robo, la mentira, la falsedad o la falta de respeto…, si pasa todo
eso, al final no podemos reclamar tener ciudadanos cultos y educados, sino lo
que tenemos; una sociedad en pleno proceso de degeneración cultural, ética e
intelectual.
Durante muchos años se viene hablando sobre los
pésimos resultados que nuestros alumnos obtienen en las evaluaciones
internacionales tipo PISA. Los ciudadanos –esos mismos que a duras penas saben
unir una letra con otra y que cuentan con los dedos de la mano- se quejan de
los profesores, de los horarios, de las vacaciones y de un sinfín de cosas más.
Sin embargo, y vistos los resultados que obtenemos los adultos españoles, el
problema de las escuelas e institutos nada tiene que ver con los días de vacaciones
y mucho menos con los profesores, que lo que hacen a diario es luchar contra
ese fomento de la “burrología” que la sociedad transmite, contra esa falta de
responsabilidad generalizada, contra esa indolencia para todo lo que sea aprender,
contra esa falta de respeto tan típica de nuestro país, contra ese pasotismo y
esa dejadez de aquellos ciudadanos a los que todo –excepto las becas y las
ayudas del estado-les importa un auténtico carajo. Y es que en nuestro país siempre
hemos sido expertos en ver la paja en el ojo ajeno, pero de no mover ni un solo
músculo para eliminar la viga del propio.http://tonigarias.wix.com/tonihttps://twitter.com/tonigarias