Tiempos de Justicia ante la corrupción sindical

 

. Empezaron a meter las narices en las bodas de los españoles, con patente de corso cedida por el zapaterismo. Como la corrupción procedía de La Moncloa estos patéticos parásitos de la internacional del mangoneo arramplaron con los bolsillos de los españoles con la excusa de la propiedad intelectual que se convirtió en la justificación perfecta para un enriquecimiento que después se mostró ilícito. Tedy Bautista, Ramoncín y todo ese aquelarre de adelantados del sectarismo socialista, se encontraron con un muro justo cuando más confiados se aceleraban para incrementar sus patrimonios personales tan escandalosamente robados.

   La UGT y CCOO poseen una raigambre de latrocinio que siempre se ha favorecido desde el politiqueo gansteril del PSOE, en connivencia con toda esa izquierda arrimada para aprovecharse del dinero de los españoles en cuanto son engañados para saquearlo todo durante oportunistas legislaturas a las que se han accedido siempre de manera indecorosa cuando no criminal.

   Con el 23 de febrero de 1981 y una intentona golpista que al día de hoy sigue siendo un misterio sin resolver, llegó el giro a la izquierda y la ascensión del felipismo que practicó todo tipo de criminales propósitos que desembocaron en el robo del 10% del PIB, perteneciendo un 2% a una Rumasa delictivamente expropiada. Luego con Zapatero se dejaron de disimulos y asesinaron a 192 personas asegurándose de plantar pruebas falsas y politizar la Justicia para garantizar el plan de absoluto derribo y radicalizar la izquierda en un país asolado por el oscurantismo, en connivencia con los separatismos y conminado por esbirros del sindicalismo usados al antojo del partido socialista en el poder. Un poder ganado criminalmente pero en la línea de disimulo que durante treinta años ha colado en la pseudo democracia española.

   Durante ocho años UGT y CCOO fueron los niños mimados del gamberro Zapatero, quien hizo acopio de huestes para amedrentar a todo un país mientras lo desmantelaba institucional y económicamente. Entonces los sindicatos con mal encarados Toxo y Méndez se las prometieron muy felices, dando rienda suelta a la comisión perpetua del despilfarro en nombre de la justicia social.

A Dios gracias, al embalado plan de desmantelamiento del país se le abrió un paréntesis. Malo será bajar la guardia con la demostración del juego sucio que ya se ha repetido subiendo el listón de la brutalidad para conseguir objetivos radicales. Pasado el  PP llegará con más fuerza la intencionalidad radical que se inició un 11 de Marzo, después de que Zapatero hablara durante tres años con una organización terrorista ya ensamblada a la maquinaria de las instituciones democráticas. Nada es casualidad.

Hasta que esto suceda el sindicalismo está con las vergüenzas al descubierto. Hay sindicalistas íntegros pero no pueden decirlo Toxo y Méndez.

  Desde los ERE de Andalucía no tardarán en aparecer las ramificaciones que la impunidad alargó hasta el mismo centro neurálgico y operacional de los sindicatos en Madrid; los  que se han lucrado mediante estafas continuadas aprovechando la desesperanza y la tragedia del desempleo, usando a los trabajadores como instrumentos para montar un negocio avalado por un zapaterismo que convertía en irrefrenable el rodillo del favoritismo, con un reparto de subvenciones que pretendía imponer una izquierda poderosa frente a una oposición debilitada. Un debilitamiento que se inició con un Pacto del Tinel donde se agrupó un rubricado sectarismo-quizá antes del 11-M- que años después ya sabemos cuánto y cómo se lucró para mayor gloria de los ladrones que durante dos legislaturas asolaron España.

   No es de extrañar que esos personajes imposibles de tebeo como Méndez y Toxo saquen los pies del tiesto con ínfulas de superioridad añorando los incontestables años del latrocinio impune. Viendo las barbas del vecino remojar a estos gañanes de la caradura sindicada, se les ve trasquilados a poco que la Juez Alaya siga tirando de los hilos que antes otros siguieron para desmantelar la mafia de la SGAE.

  Nadie cree en la inocencia de estos pájaros de cuenta y quizá se aproximen tiempos escabrosos para los felices días del robo subvencionado y las comilonas disfrazadas de proyecto social. Cuanto más se revuelvan más evidente será la culpabilidad. Quizá la próxima huelga general la organicen con la sospecha generalizada de la corruptela y con atisbos de intervención judicial; así paliar el daño moral de los cruceros de lujo de Toxo y las comilonas de Méndez a costa del sufrimiento de los trabajadores.

  A ver si es verdad que existe Justicia independiente y se acaba la impunidad del sectarismo que ha terminado arruinando a la ciudadanía.

Descubrir los tejemanejes del dolo sindicalista puede ser la ocasión para reformar unas organizaciones acostumbradas al atropello ruidoso con el fin de ocultar múltiples tropelías. Ahora la Justicia es la que decide a pesar de las protestas de los apoltronados líderes.

Veremos cuál será el tono cuando tal vez se haga evidente el saqueo que han practicado y terminen siendo registradas las sedes de UGT y CCOO en Madrid.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales