.
Visto en el Google Earth el lago Ness impone seriedad.
Alargado y oscuro, muy bien puede uno imaginarse alguna criatura buceando en
sus profundidades, de allá para acá, de arriba abajo, emergiendo de vez en
cuando.
La imaginación es libre, como los sueños. Cuando estos últimos
se hacen colectivos comienzan las leyendas. Si éstas tienen como personajes
seres deformados bien por la naturaleza bien por la imaginación humana, no cabe
duda que poco aderezo falta para escribir una novela de ficción aventurera, de
las que entretienen, con mayor o menor calidad literaria, que suele ser lo de
menos en los mal llamados best sellers.
El monstruito en cuestión tiene el aspecto de un prehistórico
reptil marino, o quizá de un dragón, o una simple serpiente gigante. ¡Qué más
da! Lo importante es que el protagonista va tirando del hilo de una
desaparición, desentrañando el misterio de las High Lands, repleta de
paisajes y personajes tópicamente escoceses, con lo bueno y lo malo que ese concepto
incluye peyorativamente.
Todo confluye a la muerte y al vacío de ese famoso lago,
cuyo mito queda destruido en un pasaje infernal, como la escena de San Jorge,
pero adaptada a nuestro tiempo, donde el rejón es sustituido por el lanzallamas.Eduardo Rebollada Casado