. No es sorprendente que algún
sector docente esté dispuesto a secundar la huelga del día 24 de octubre, ante
la impotencia sentida y la reiterada actitud calamitosa del Gobierno de Rajoy;
una actitud que representa el ministro de educación, José Ignacio Wert. No hay
más que repasar las noticias de los últimos días.
El
actual ministro se ha ganado la misma fama, o peor, que la conseguida en su día
por Maravall Herrero o Pérez Rubalcaba, ‘padres’ de la LOGSE. Por cierto, con
el tiempo se ha demostrado que la LOGSE también era una Ley Orquestada por
Gamberros Sin Escrúpulos. Quien no vive el día a día del desarrollo de la
enseñanza en España, y los diecisiete modelos de sistemas educativos, no sabe
el daño puntual y diferido que ha hecho esta ley.
Hace
unos días, un sindicato de funcionarios decía en los medios de comunicación que
“los profesores no comparten ni aceptan el rumbo que está tomando la educación.
Están hartos de ataques a sus condiciones laborales y a su profesionalidad,
como docentes y como empleados públicos. Han pasado de la indignación a la
desmotivación, y de ésta al cabreo. Sus condiciones laborales son cada vez
peores, así como el reconocimiento a su trabajo”. La lectura del entrecomillado
resume un sentir casi generalizado. A ello hay que añadir que, el anuncio de la
prensa sobre la nueva congelación salarial del sueldo de los funcionarios en
2014, es un paso más en el malestar que ya no se oculta. Esas últimas gotas han
colmado el vaso y se derrama la paciencia.
No
creo que pueda llegar muy lejos un modelo educativo con un profesorado harto de
que constantemente se retoque la educación y de que ni siquiera se mantenga lo
que funciona bien. Con estas condiciones no vamos a ninguna parte que merezca
la pena. Mientras no se valore al profesorado y se reconozca su labor es muy
difícil empezar a hablar de una educación de calidad.
Es conveniente que quede clara una
cuestión: todo el ridículo de normativa que parte del Ministerio o de las
Consejerías de Educación de las comunidades autónomas está siendo suplido por
la actitud voluntariosa del profesorado, por su profesionalidad y porque cree en
lo que hace. Ya verán ustedes cómo los políticos, que tanto daño están haciendo
a varios sectores, sacan pecho cuando el informe PISA diga que en alguna
comunidad la educación no va tan mal como en el global del Estado español; me
refiero a Rioja, Castilla y León y Navarra, sobre todo.
Teniendo en cuenta lo que uno escucha a diario en la calle y en las
tertulias, el profesorado empieza a tomar posiciones, porque se ve obligado a
ello. Cualquier ataque a la enseñanza pública tendrá consecuencias posteriores.
¿Acaso no se ha visto con la LOGSE? El Gobierno no se cansa de pedirnos
esfuerzos y sacrificios día tras día, pero después nos paga con las
congelaciones y la abrumadora pérdida de poder adquisitivo.
Cuando lleguen las elecciones generales y
las autonómicas será la ciudadanía quien congele el voto, porque los dos
partidos mayoritarios no se merecen piedad ni reconocimiento y sí sanción contundente
por las innumerables mentiras y la extendida corrupción. Al tiempo.
Jesús Salamanca
Alonso