. Y no es para menos; entre los
escándalos de corrupción, las acusaciones de ida y vuelta de varios dirigentes
y las encuestas, no encuentran camino ni estímulo. Han cosechado lo que han
sembrado durante años.
La última encuesta que maneja el partido
que sustenta al Gobierno dice que el descalabro es monumental, así como que en
las Cortes nacionales quedarían reducidos a casi la mitad de los actuales
diputados. Por cierto, la tendencia de intención de voto hacia el PP es en
caída libre.
El partido de Mariano Rajoy ofreció tanto
que hoy el reproche y la credibilidad está en proporción directa a su grado de
mentira, desprecio a la ciudadanía y corrupción. No se puede ni se debe ofrecer
aquello que no se puede dar. Decía Quevedo que nadie ofrece tanto como el que
no tiene intención de cumplir.
Por circunstancias que no vienen a
cuento, en los últimos días he escuchados a numerosos alcaldes del PP de la
zona rural que no tienen intención de volver a presentarse, ni aunque se lo
pida el partido. Están desmotivados, hartos, desengañados y abandonados. Muchos
alcaldes y concejales de pueblos grandes y pequeños han dedicado horas y horas
a cumplir con lo que era su ilusión, pero se han visto defraudados y traicionados
por sus dirigentes. Los de arriba han metido la mano sin pudor ni rubor,
mientras que la base del PP –que son esos alcaldes y concejales de miles de
pueblos—se han dejado la piel a cambio de nada, contemplando el alto grado de
latrocinio que reina en su propio partido. Alguien me dirá que en el PSOE sucede
lo mismo o peor,…claro que sí, pero eso hoy no toca.
Cuanto comento más arriba ha sido el
principal motivo para que las direcciones provinciales del PP se tomen en serio
eso del “estado de ánimo, bajo, muy bajo, de sus afiliados y simpatizantes a
cuenta de los casos de corrupción en los que está sumido el PP nacional, con el
Gürtel y Bárcenas como principales exponentes de una situación que está
erosionando (…) al partido que las encuestas le dan en práctica caída libre”.
Así de claro lo cuenta la prensa. Hay secretos que lo son a voces y por eso
precisamente dejan de serlo. No es más que el reflejo de lo que piensan
concejales, alcaldes, afiliados, simpatizantes y buena parte de los dirigentes
provinciales.
Sobresueldos ampulosos y dietas para
todo, pero solo para los de arriba. Al PP se le ha ido de las manos el
proyecto, si es que tuvo alguno en alguna ocasión. Hasta la cúpula dirigente
tiene miedo, porque saben que cuando pierdan la mayoría absoluta sus propias
bases van a pedirles responsabilidades. Y más de uno tendrá que escuchar duros
y claros calificativos, acompañados de contundentes reproches. Cada vez son más
los dirigentes implicados, de ahí el desánimo y el despiste de los afiliados.
Es sabido que la fortuna es ciega, como ciego se vuelve quien es abrazado por
ella, tal y como decía Cicerón.
Ya verán ustedes cómo los altos cargos
plantean planes de trabajo para que los afiliados den la cara. De esa forma se
la partirán a ellos, pero antes o después los altos cargos también tendrán que
poner la mejilla. Hoy el prestigio del PP es nulo. Lo saben las bases. Ya nadie
se atreve con eso de “¿qué hay de lo mío?”. Saben que se lo han embolsado los
dirigentes, engañando a sus propias gentes. Pero el engaño se ha extendido a
toda la ciudadanía. No sé quien fue el que dijo que no se puede alimentar
hambrientos con estadísticas. Pero es cierto.
Jesús Salamanca Alonso