. Hoy vale la pena hacerse una revisión de la situación general y
especialmente del PLN, para en próximas ocasiones o entregas ver lo que sucede
con los otros partidos políticos).
Empecemos por la situación general, donde nos encontramos con una
población electoral dividida en tres: quienes ya tienen candidato y dicen que
irán a votar; quienes dicen que irán a votar pero no tienen candidato aún; y
quienes ni tienen candidato y todavía no muestran interés en ir a votar. Por el
país, por el bien del sistema de partidos políticos (cada vez en crisis más
profunda) y por la institucionalidad nacional democrática, espero que el
segundo tercio se decida, pues al parecer al último tercio (desde ya 1998) es
cada vez más difícil incorporarle dentro de la dinámica electoral y ni una
elección, ni candidato o partido político candidato alguno pareciera que podrán
dar marcha atrás lo que desde hace mucho y de muy variadas maneras viene
construyéndose y consolidándose - para beneficio de ciertos sectores - en
desdén hacia lo político y la política, migrando cada vez más a la apatía
política en la que ya les perderemos casi perennemente. En este grupo el
trabajo electoral no va a concentrarse, no porque no valga la pena contar con
compatriotas que participen de la legitimidad del sistema institucional
costarricense, sino por un principio de realidad ni juntos, ni por separado,
para el próximo 2 de febrero del 2014 se cuenta con los recursos, humanos y
económicos, ni con el tiempo suficiente y - lo más triste aún - con los
argumentos suficientemente sólidos y concertados para poder convencerles que la
política en nuestro país, vale la pena.
Pero bueno, quedan los otros dos tercios. En el primero, el que todavía
no sólo cree en lo que este último tercio no, pero además participa con
antelación en definir su interés por votar y por hacerlo por alguno de los
oferentes políticos existentes, ya al parecer los "dados están
echados"; y el segundo tercio en el que cualquier cosa puede suceder. Así,
nos enfrentamos con estos dos tercios donde existe probablemente no sólo la
intención de voto, sino que efectivamente vaya a darse la visita a los centros
de votación a ejercer su derecho al sufragio. Cualquiera puede darse cuenta que
esa, esos dos tercios, son "la cancha" donde deberá jugarse toda la
elección del próximo 2 de febrero del 2014.
Es precisamente en esa cancha donde el candidato de la minoría más
grande - el PLN - tiene un tercio (¡otra vez este bendito número!) de las
intenciones de voto, con lo cual sólo él y sus asesores - triste y célebremente
- creen que les alcanzará para llegar a la Presidencia de la República en
primera ronda. Algo impensable, no por obtusas motivaciones afectivas, sino por
principios materiales:
a) Desde enero del 2013 está "solo" en la contienda siendo la
voz cantante en el PLN, se le retiraron, plegaron, acomodaron, reencontraron y
hasta le pidieron cacao sus adversarios. Don Johnny - cosa que ni él mismo
creía y por eso amplió la asamblea de partido todo cuanto pudo para blindarse
de un día negro - es quien manda dentro del PLN y eso ahora lo tiene claro (no
sólo ganó los procesos internos de elección de candidatos, sino que le están
retornando figuras desde los rincones más insospechados de la historia
verdiblanca y hasta de los lugares más "curiosos" como del PASE).
b) Al parecer hay una base permanente, pero igualmente inamovible que
está con don Johnny y que no parece crecer, todo lo contrario, tiende al
decrecimiento, no por abandono de apoyo al candidato sino porque
porcentualmente disminuye a medida que aumente o se incremente la masa
electoral.
c) Un insight relevante es que, si estando desde ya hace rato sólo en el
PLN y habiendo sido el candidato que se definió primero que otras fuerzas
políticas, pareciera que quien ya está con él ya está y no se van a adherir –
significativamente - más personas. Siendo el fenómeno del “Band wagon” tan
extendido como se supone en nuestra cultura política ¿por qué no hay más
quienes estén “votando a ganar”? ¿Qué están esperando? ¿Están esperando algo? O
por el contrario, ¿será que el fenómeno del Band wagon (voto a ganar) se estará
dando hacia otro lado y no con el candidato del PLN?
d) Podría ser que en términos de comunicación de la ciudadanía estemos frente
a un fenómeno en el que decir que se va con el candidato oficial sea “mal visto”
y juzgado de manera negativa. De ser así habría un subregistro de la intención
de voto. Algo sucedido en 1998, cuando la fuerza de partido en el PLN era mayor
que la del candidato. Si así fuera ¿Por qué la gente omite, le da pena, niega, “le
da cosa” decir que apoya a don Johnny Araya?. ¿Por qué un cómico mexicano se
permite hacer empatía con su público indicando que él – que no vota en CR – no le
daría su voto a don Johnny Araya? ¿Es
tan evidente que lo “políticamente correcto” es no hacerlo? ¿Es esa su
lectura “desde fuera”?
e) Hoy pareciera que el candidato alcanzó su punto máximo – dadas las
evidencias proporcionadas por todas las encuestas de opinión pública – y se
mantiene a la cabeza pero estancado. Pareciera que ya alcanzó por lo tanto todo
votante de su propio partido (que rondaría puntos más, puntos menos, la misma
simpatía partidaria que el candidato). Si fuera que el PLN es más grande que el
candidato ¿Por qué ni el propio liberacionismo en su totalidad está con el
candidato oficial, si ya desde enero está en solitario dentro del PLN?. Si en
este momento el candidato fuera más grande que su propio partido: ¿De dónde
tomaría los votos para crecer? Parece difícil hacerlo de un terreno que aún se
muestra con bastante movilidad y el que otrora diera diferencias significativas
para el crecimiento de partidos como el PAC y el ML, que obviamente al día de
hoy no darían su voto al PLN, dado el desgaste natural por haber estado en el
Gobierno durante ya dos administraciones.
Súmese a todo lo anterior el desgaste natural del PLN por estar en gobierno,
la difícil separación entre candidato y Mandataria, que basta una búsqueda
rápida por Internet para encontrarles en múltiples fotografías juntos (como
aspecto más icónico/superficial), pero que compartieron hitos importantes como
Juegos Centroamericanos y que durante toda la administración Chinchilla no se
vio un “esta boca es mía” de parte de Araya oponiéndose a las políticas /
desaciertos del Gobierno, con excepción de la concesión San José San Ramón y
refinería china. Momentos y yerros para señalar a la actual administración ha
tenido, virtud a la bondad del Gobierno de proporcionar elementos para
criticarle, en donde sus fallas han sido de toda índole, tamaño y para todos
los gustos, colocándose como la que más movilizaciones sociales ha logrado.
¿Por qué no aprovechó todas esas oportunidades el otrora alcalde para encontrar
empatía ciudadana? Pero además, cuando se trató de enfrentamientos se hizo
desde el punto de vista personal entre el Presidente del PLN y no marcadamente ideológico
(recordar la discusión que tuviera con la Mandataria y las apelaciones ad hominem
que lanzara contra don Bernal Jiménez). Así que, si querían tomar distancia del
Gobierno y que no se les contagiara lo ilegítimo de su accionar, ya parece
tarde.
Con este panorama y (al igual que todos los demás partidos) sin recursos (y ahora con un monto menor de deuda política a la que aspirar), dando evidencias de no contar con
fondos suficientes merced al impulso de modificaciones al financiamiento Estatal para los
partidos políticos, y habiendo fallado también en la Asamblea Legislativa para
precisamente lograr portillos en dicho financiamiento, ahora indican que no iniciarán la campaña de comunicación sino hasta ver qué harán
las demás agrupaciones (otra evidencia más que tienen pocos “chuminos” como
dice un amigo y que harán un uso exhaustivo y cuidadoso de los dineros). Esta
no comunicación podría costarles aún más cara que comunicarse.
Con un escenario que coloca al PLN (hasta por decisión propia) en una
postura contestataria, reactiva y no proactiva, sabiendo ahora que el 1er lugar
por San José por el Partido Acción Ciudadana es de “nivel nacional” y que dicha
figura será la encargada de la “artillería pesada” contra el propio PLN y su
candidato, que por lo tanto tendrá un 2X1 (dos Solís, en lugar de uno), le
coloca en una posición cuesta arriba, complicada incluso para su organización territorial,
con candidatas y candidatos a diputados que tienen un terreno complicado para
ganar cada uno de los 57 escaños para el 2014.
Don Johnny Araya es en el escenario político electoral actual el
candidato a vencer y pareciera que tiene muchos más factores por los cuales
decrecer en la intención de voto, que para crecer. Sus críticas a la oposición
parecen no ser de envergadura suficiente para hacerle daño (como que Luis
Guillermo Solís fuera canciller, escritor de discursos de don Oscar Arias y
Secretario del Partido Liberación Nacional). Todo lo contrario, al menos en el
PAC se encuentra enfrentado nuevamente (a modo de Deja Vú) a una situación
similar a la del 2002 / 2006, pero esta vez sin un Abel Pacheco en el PUSC
(conocedor de política, no como el señor Hernández) y un Oscar Arias… premio
Nobel de la Paz, Ex presidente y capaz de “echarse al hombro” un TLC. Pareciera
que ocuparía de un milagro y que en ello o Dios les hable o la iglesia haga un manifiesto
que guíe electoralmente a la ciudadanía….