Otra vez. ¿Y van…?

Ardían sierras, campos, animales, casas, proyectos, sueños… Crecían focos de impotencia, indignación, tristeza, miedo, resignación… Se agotaban los recursos físicos y mentales de voluntarios que arriesgaban demasiado obteniendo muy pocos resultados frente a los fuertísimos vientos, frente a las enfermas intenciones de prender más y más fuego, frente a la desidia -otra vez- de funcionarios públicos que recuerdan la gravedad de estos siniestros únicamente cuando están fuera de control. Y es entonces cuando aprovechan cámaras y micrófonos para figurar, es entonces cuando surgen las habladurías, las demagogias…

 

. Y es entonces cuando aprovechan cámaras y micrófonos para figurar, es entonces cuando surgen las habladurías, las demagogias…
Mi sensación, dentro de todo lo negativo que dejan estos incendios, es que parte de los damnificados (los que fueron más mediáticos, claro) tuvieron la fortuna de sufrir esta tragedia en la previa de elecciones. ¡Los políticos se pelean por ayudarlos! Bueno, más bien, se pelean por ver quién saca más provecho de esto en plena campaña.

Mientras bomberos arriesgan sus vidas y la solidaridad de los civiles surge a flor de piel, otra vez los funcionarios públicos se ríen del pueblo. Los recursos de Programas de Gobierno, los recursos de Defensa Civil, las leyes, los decretos y normativas, una vez más ponen al descubierto el cinismo, la ineficiencia y la corrupción del sistema.

Todos agradecemos, una vez más, a los Bomberos. Pero… ¿no sería mejor agradecimiento trabajar, de una vez por todas, dejando los intereses políticos afuera, en una gestión para la prevención -en vez de manejo- del fuego priorizando el ecosistema que nos da vida?

Fuente de la imagen 

UNETE



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