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Las cadenas catalanas


Inicio > Política Nacional
29/09/2013


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Ahora que se va apagando lentamente el clamor de las cadenas humanas de independentistas catalanes por las calles de esa gran nación, moviéndose de un lado a otro de las carreteras en fraternal compañía como si bailasen enfervorizados los acordes de “La barbacoa” de Georgie Dann, voy a hablar de Cataluña. Para empezar, diré que Cataluña, tal como está hoy en día, no le vale para nada a los españoles. Quiero decir que para mí y para muchos españoles, Cataluña no cuenta, ya que muchos trabajadores –en mi caso como maestro- no pueden trabajar en Cataluña al no hablar el idioma catalán, aunque esté dentro del territorio español. Desde esta perspectiva, Cataluña ya es independiente, ya que sus políticos utilizan el idioma como arma de exclusión laboral o social. ¿Y cómo se ha llegado a esta situación? Pues principalmente por dos razones; la primera, gracias a la legislación electoral española, que beneficia a los partidos nacionalistas, y la segunda, gracias al PSOE, que al tener como enemigo común –aunque muerto- a Franco, consideraron y consideran a los nacionalismos como partidos progresistas, cuando en realidad son todo lo contrario, dándoles infinidad de agasajos y dinero del contribuyente cada vez que están en el gobierno.


Dicen los independentistas que Cataluña era una nación ya hace siglos y que España los invadió. Aquellos desgraciados que creen semejante barbaridad sin preguntarse si eso es cierto pecan sencillamente de ignorancia, porque la historia, a pesar de los intentos de iluminados y locos, está ahí para leerla. Y, sobre todo, para no repetirla. Esta construcción ideológica que nace de la nada, de la mentira y de la manipulación -especialmente de los más jóvenes-, lleva a muchos catalanes a pedir una independencia y un estado que, en realidad, nunca ha existido, en honor a un cuento de hadas inventado por aquellos que quieren pasar de ser gobernantes a ser reyes. Y es una lástima que Cataluña se deje enredar en debates tan absurdos, ya que por lo general los catalanes se caracterizan por su profesionalidad y su buen hacer no solo dentro de España, sino en el mundo.

Dicen también los independentistas que los ciudadanos tienen derecho a decidir. Y eso está muy bien, pero tampoco es cierto: los ciudadanos tienen derecho a decidir dentro de los límites de la legalidad. A nadie en su sano juicio se le ocurriría reclamar el derecho a decidir si echar a los catalanes que viven en Cáceres o en Alicante, ni tampoco si echar del magisterio a aquellos catalanes que tienen demasiado acento, por muy empalagoso que sea, como se ha hecho en alguna que otra televisión autonómica por lo contrario.

Al final, el problema de Cataluña –muy semejante a lo que ocurrió en otras épocas de crisis- tiene mucho que ver con el afán político de sus gobernantes, el aprovechamiento de la miseria y el miedo y una cierta incultura de algunos ciudadanos. Esto ha llevado a que haya nacido en Europa un reducto de fascismo al más puro estilo hitleriano donde la pertenencia a una nación determina la segregación de quienes no pertenecen a ella. Por eso, y en defensa de aquellos que se ven excluidos y perseguidos en su propio país –o en cualquier parte del mundo-, hay que ser absolutamente tajante con este tipo de doctrinas. Aunque, como siempre, ya llegamos demasiado tarde.



Etiquetas:   Independencia   ·   Cataluña

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7 comentarios  Deja tu comentario


Toni García, Educación Por último, un par de puntualizaciones: A mi juicio, el independentismo gallego o catalán nació en un despacho, no en el pueblo, y desde ese despacho político se llevaron medidas y actuaciones para que el pueblo tuviese de repente una necesidad de independencia y un sentimiento de invasión extranjera. En Galicia, la gente mayor, que ni siquiera sabe hablar español, no tiene problemas de identidad ni necesidades de independencia, y ahora los gallegistas les dicen cómo tienen que hablar el gallego normativo y cómo tienen que sentirse como gallegos. Hay que joderse. Precisamente, esos nacionalistas llevan a sus hijos a colegios privados donde se habla español, inglés y francés, pero no gallego. No tengo problemas con que se independice Cataluña o Galicia, o incluso La Coruña o Santiago, o Las Islas Cíes, que su lengua sea la única oficial, pero no acepto que no se respete la identidad de alguien que quiera mostrarse en ese lugar como español o japonés. Como decían Les Luthiers, para formar un país, lo primero que hay que tener, antes de una bandera o de un himno, es un enemigo, y parece que algunos saben vender muy bien esa idea.


Toni García, Educación Sigo sin tenerme por un demócrata pacífico ante lo que yo creo injusticias, porque -por ejemplo- no me llena de un tremendo espíritu democrático ver a mi padre tirado en una camilla de hospital durante horas sin atención y trabajando desde los 12 años porque nuestros gestores políticos nos arruinan a diario. Y, créame, escucho mejor de lo que impongo, aunque utilice la ironía o el sarcasmo. Y sobre lo de dejar vivir, ni le cuento. Pero, verá, no puedo estar de acuerdo con los INDEPENDENTISTAS y, además, lo que proclaman SÍ me parece imposición, sea estado, nación, república o reino, porque -como usted bien sabrá porque habrá leído sobre ello- ni los politólogos más reconocidos se ponen de acuerdo en la definición de ESTADO, NACIÓN y PAÍS.
Para finalizar, le diré que -aunque posiblemente, por su modo de ironizar, aspecto que valoro enormemente-, cree que no puede aprender nada de mí -cosa de la que estoy absolutamente seguro- a mí me gusta debatir con usted, y no es ironía.


Toni García, Educación Estimado lector:
La susceptibilidad hacia la ironía es algo muy particular de cada uno. Por ejemplo, usted dice "Estimado maestro", "intelectual" o "seguir aprendiendo de historia de la humanidad con usted" refiriéndose a mí. No sé si es ironía o inquina, pero a mí la ironía no me molesta. Entiendo perfectamente el catalán, porque veo el Canal Nou de vez en cuando, he vivido en Cataluña y siempre me ha gustado aprender idiomas. No lo hablo, porque no tengo con quién, pero no odio el catalán en absoluto. Quizá usted es una persona pausada y coherente, y lo felicito por ello, pero hoy mismo he leído de un independentista -y no es la primera vez- que lo que más deseaba en la vida es que el español o castellano fuera un idioma extranjero en Cataluña. No sé a usted qué le provoca este tipo de declaraciones. Sé que lo de los rótulos en español es una mera anécdota -menos para aquellos que tuvieron que pagar una multa-, pero me preocupa que ese tipo de conductas se normalice. Y a eso me refiero con "hitleriano", porque tampoco nadie observó que ciertos dirigentes y ciertas conductas anecdóticas pudiesen acabar llevando a situaciones límites de exclusión, salvando -evideeeentemente- las distancias. Lo de que a un niño en el País Vasco le arranquen la camiseta de la selección española o lo de que haya que sacar a un chaval de un pabellón en Cataluña por llevar una bandera española, me parece preocupante. Pero no porque sea españolista, como a lo mejor usted cree, sino porque creo que todos -TODOS- tienen derecho a su identidad, aunque estén en la China. Sigo...


Alex Cortes, Estimado maestro.
No me molestó su ironía , únicamente la destaqué por es el discurso habitual de quien quiere imponer y no escuchar. Me comenta que por su movilidad geográfica, capacidad y experiencia habla y escribe en 3 idiomas, hecho que valoro, aprecio y envidio. Con ello demuestra que aprender otro tan sencillo como el catalán, no es hecho imposible. Vuelve a referir la palabra Estado, concepto que no reclama nadie de momento. Respecto a la rotulación, me gustaría que se pasara Ud. por el Pº de Gracia, las Ramblas o la Diagonal para que viera que hay tiendas rotulados en castellano, en ingles, en frances, en chino o en hindú. Lo de las multas, que no digo que haya pasado en algún caso, es mas anecdótico que cotidiano. Lo de los presentadores de TV expulsados me suena a otra leyenda negra; si es tan amable, concrete y explique quien y cuando. Por favor, le rogaría no use la palabra "hitleriano" con esa simpleza. Es muy negativa e inadecuada para un intelectual. Yo si me tengo por demócrata pacífico porque vivo y dejo vivir. Este es un valor que sólo perdería en el caso de que atentaran contra la vida de los míos y a mi derecho al agua y al trabajo. Viva Ud. su vida en la magnífica región de Murcia y deje que otros vivan la suya en donde decidan vivir. A sus últimas líneas, no soy capaz de contestar lo de la pancarta en ingles porque no entiendo si hace referencia a lo de "Keep calm with cafe con leche in Plaza mayor" o esas de algún estadio de futbol. Lo del concurso tampoco se de que va porque soy un autónomo sin sueldo fijo que no puede optar a oposición pública. Y a lo de argumentos nacionalistas, creo que le deje claro que no lo soy ya que en mi anterior comentario, indiqué que mi postura es contraria. En fín, un placer debatir con Ud. para seguir aprendiendo historia de la humanidad.


Toni García, Educación Ah, por cierto. Sé bastante de historia.




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