Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Periodismo   ·   Lectores   ·   Escritores   ·   Cultura   ·   Moralidad   ·   Ética   ·   Libros   ·   Novela   ·   Reseña   ·   Poesía



El asunto de la reforma hacendaría también es de legitimidad


Inicio > Política Nacional
26/09/2013

872 Visitas



Independientemente de la polémica que causaron algunos puntos de la propuesta de reforma hacendaria presentada por el poder ejecutivo, el malestar social principal, sin distingo de clase social, tiene que ver con el asunto de la transparencia en el gasto público y por tanto de legitimidad.


Esta propuesta de reforma, anunciada con un carácter social por supuesto no lo es, su objetivo es eminentemente fiscal y recaudatorio, que como ya hemos explicado a quien le carga el peso del financiamiento público es a la clase media y no a los más ricos como inicialmente se anuncio.

Bajo esa perspectiva la reforma como está planteada atenta contra del desarrollo, limita el sostenimiento y crecimiento de la pequeña y mediana empresa y de los profesionales independientes, quienes precisamente son los que por formato son los que si pagan impuestos.

Adicionalmente inhibe la inversión extranjera y hará que se reduzca el margen de competencia de los productos mexicanos de exportación, lo que contrasta con la política de fomento para ese sector.

Aunque no puede decirlo abiertamente, es muy evidente que el mismo Secretario de Economía del gobierno federal Ildefonso Guajardo, no se muestra muy convencido cuando tiene que salir a los medios de comunicación, a defender la parte que le toca respecto de la propuesta de reforma.

También hay que apuntar que a diferencia del inicio del sexenio, los liderazgos empresariales formales, que hasta ahora fungían como aliados del régimen, han sido los principales críticos de la propuesta.

Haciéndolo además con argumentos sólidos, que infieren que van más allá de la salvaguarda de los intereses de las grandes corporaciones, sino en la defensa decíamos de la pequeña y mediana empresa.

Pero sobre todo con una visión de mercado global, que apunta hacia los efectos negativos que la reforma produciría si se legisla en los términos actuales, en toda la economía nacional.

Considerando el largo proceso de desaceleración que el país ha estado experimentado, la reforma no corresponde a la realidad del momento, por el contrario se establece como freno adicional.

Entonces la propuesta de reforma claramente atenta contra el desarrollo y por tanto limitara un crecimiento que ha venido disminuyendo paulatinamente de manera peligrosa.

Sobre todo si como ya lo ha expuesto el Secretario de Hacienda Luis Videgaray, el gobierno recurrirá al endeudamiento externo, un escenario que evoca por descontado el episodio más negro de nuestra economía.

Si bien es cierto que el endeudamiento propuesto no implica más allá de dos puntos del producto interno bruto, lo cual supone que podría ser manejable y que nuestras vastas reservas internacionales lo podrían soportar, el peligro está en la dinámica de volver a ese esquema como solución.

Porque si el gobierno va a plantear que la forma de incentivar la economía es pidiendo dinero prestado, entonces estaremos corriendo al precipicio como ya ha quedado de manifiesto en el pasado.

Ese tipo de soluciones temporales, solo sirven para sostener la imagen del régimen por un tiempo, sin embargo son el antecedente de la catástrofe que se hereda a los siguientes gobiernos y que al final de cuentas es la sociedad quien termina pagándola.

Visto así, el problema de la reforma hacendaria propuesta por el régimen, tiene un grave problema de origen, la falta de confianza no solo de las fuerzas políticas o el sector empresarial sino de toda la sociedad.

Primero porque como ya explicábamos es una reforma que no  resuelve los problemas de fondo, que no establece un mecanismo tangible para combatir la informalidad y a cambio le carga el peso a los que si pagan y ahora tendrían que hacerlo en mayor cantidad.

Pero esos son los sectores que realmente producen, si se les presiona eso solo conllevara una mayor contracción de la economía, se perderá la competitividad y se perderán empleos.

Ahora bien de nada le servirá al gobierno el hecho de que teóricamente pueda recaudar más dinero, porque tampoco está claro en que lo va a invertir, seguramente una gran parte se destinara al gasto corriente y no a la inversión productiva, lo que por lógica es auto destructivo.

Naturalmente habrá que señalar que el otro gran aspecto que causa resquemor en todos los sectores, es el que se relaciona con la transparencia, porque la idea colectiva es que el gobierno no hace un uso eficiente de sus recursos y gran parte de ellos, se administran corruptamente.

Lo peor que le puede pasar al régimen es que la sociedad piense que el gobierno quiere más dinero para  aumentar los niveles de corrupción actuales, eso deja a la propuesta de reforma en el entredicho.

Por tanto como lo explicábamos al principio, el asunto más complicado de la iniciativa, por encima de los puntos más conflictivos de la misma, es el destino que tendrían los recursos recaudados.

El reto pues es de legitimidad, tema que el gobierno no ha atendido adecuadamente como se ofreció en la campaña política por la presidencia, dedicado más a la negociación y el cabildeo político.

Este gobierno, ya lo hemos comentado en otras ocasiones tiene una fuerte tendencia a buscar unanimidad más que consensos, lo que no puede ser ni necesario y mucho menos obligatorio, sin embargo es parte de su estilo.

Pero es precisamente en ese aspecto donde parece que esta la falla principal, porque es por demás evidente que la propuesta de reforma hacendaria del ejecutivo, de lo que carece es de consenso, ni que decir de una unanimidad imposible de conseguir.

Finalmente por tanto con ausencia de transparencia y peor aun derivado de lo mismo carente de legitimidad, lo que desde ahora permite prever que para ser legislada tendrá que ser modificada.

Con todo y ello, como sea que se termine aprobando, el cuestionamiento seguirá siendo, además de su eficiencia y resultados desde la visión técnica, muy cuestionables de origen, que no será capaz de convencer.

En conclusión estamos hablando de un aspecto de incapacidad técnica en principio y política que es el tema que nos ocupa en este análisis, porque sin legitimidad terminara por ser una imposición del poder.

twitter@vazquezhandall

Etiquetas:   Política   ·   Impuestos   ·   Gobierno   ·   Reforma Hacendaria

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18764 publicaciones
4731 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora