Manuel García Viñó y alguna de sus obras

Me llega a mi e-mail un correo de un hombre amable, con palabras entusiasmas hacia mi persona y hacia mi trabajo y del que solo tengo palabras de agradecimiento, él es Manuel García Viñó. A los pocos días recibo de su parte un paquete de libros de los que hoy voy a extraer una pequeña reseña de cada uno de ellos.

 

. A los pocos días recibo de su parte un paquete de libros de los que hoy voy a extraer una pequeña reseña de cada uno de ellos.
Mundo y trasmundo de las leyendas de Bécquer. (Madrid : Gredos, 1970). En este volumen Manuel se acerca a las leyendas de Bécquer en el aspecto personal, estético o metafísico. El autor transcribe muchos paisajes representativos en leyendas. Se podría decir que es como una antología minuciosamente comentada. Agrupa las leyendas en series temáticas (música, el más allá, la mujer ideal, lo autobiográfico, etc.), pero sin ceñirse exclusivamente a ese punto de visto, sino ampliando la consideración a cuantas facetas del arte becqueriano se presenten en cada caso. Complementado con una amplia exposición de concordancias entre dichas narraciones y el resto de la producción de Bécquer.

Polución. (Madrid : Ibérico Europea de Ediciones, 1982). En los años medios de nuestro siglo, una serie de fenómenos que no aparentan estar relacionados entre sí ponen los cimientos de lo que pueda llegar a desencadenar una auténtica apocalipsis. La espoleta que provoca la explosión final no será otra que el hominismo, lo contrario del humanismo. El hombre de la era técnica, configurado por todos esos fenómenos dispersos, llega a creerse autosuficiente y rompe todos los lazos que les unen a la naturaleza, a sus antecesores, a la trascendencia. Esta es la gran verdad, la imagen de nuestro mundo que García Viñó pone de manifiesto mediante una sobrecogedora antiutopía. Un tirano moderno, nuevo Prometeo, ensaya en una isla griega lo que podría ser el mundo supertecnológico, el mundo del hombre-máquina. Su rebelión babélica encontrará la respuesta en un mensaje que encierra todos los valores de la contracultura.

El puente de los siglos. (Madrid : Ibérico Europea de Ediciones, 1986). Por medio de una trama rica en peripecias el autor demuestra, que, en esta ingeniosa novela, que se desarrolla en e tránsito del segundo al tercer milenio, tres curiosas teorías. Primera: nuestros actos presentes no solo influyen en nuestro futuro, sino también en nuestro pasado, modificándolo. Segunda: el viaje en el tiempo es posible, pero no en una máquina, sino mediante una droga; es así, como un personaje de este relato llega a encontrarse consigo mismo, no solo como será sino como hubiese querido ser. Tercera: cada ser humano es el centro de un universo particular, su propio universo, en el que solo parcialmente y en la medida en que lo requiere su personal destino, inciden los universo particulares de los demás. El protagonista es un hombre con dos pasados: el que él recuerda haber vivido y el que le achacan los demás ¿Cómo puede haberle ocurrido a él hace solo una semana los que todos vieron  hace dos años? ¿Cómo puede alguien purgar un crimen antes de haberlo cometido? ¿Cómo pueden dos mujeres vivir las mismas horas con el mismo hombres sin llegar a conocerse? Un fusilamiento, que pone fin a un destino personal, que refleja simbólicamente el destino de nuestra civilización, hace encajar todas las piezas del rompecabezas, logrando al tiempo ingresar a Arturo Hispano 9.502 en un más allá en el que se puede seguir viviendo y en el que todo se contempla en su veradera dimensión.

Isla mayor. (Madrid : Ibérico Europea de Ediciones, 1990). Treinta y tres días antes de suicidarse, Manuel Halcón, a quien García Viñó había pedido un prólogo para Isla Mayor <
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