. Descubra cómo liberarte de los pensamientos
negativos y al mismo tiempo transformarte desde
adentro hacia afuera.
Las modas
van y vienen, a veces durando solo una estación. En menos de diez segundos te
puedes cambiar de un viejo abrigo de invierno fuera de moda, a un modelo más
reciente, o cambiar la súper dieta de la
semana pasada por otra más nueva y popular.
Inversamente, las intervenciones estéticas invasivas y/o modificaciones
extremas del cuerpo no son fácilmente reversibles, y desafortunadamente no
todas las intervenciones cosméticas tienen resultados exitosos.
Susan Thorpe, profesora de psicología en la Universidad
de Surrey, en Gilford, Surrey, Inglaterra, experta en investigaciones sobre
cirugía cosmética comenta, “la mayoría de las personas son motivadas a
realizarse cirugías cosméticas debido a insatisfacciones con su
imagen corporal. Quieren verse normales, esto es, no quieren destacarse de
manera obvia o tener semblantes que causen comentario o les hagan sentirse
acomplejadas”.1
¿Cómo estos procedimientos cosméticos
afectan psicológicamente a los pacientes?
Un análisis de 37 estudios realizados por la American Psychological Associacion en
2005, realizados por la trabajadora
social Roberta Honigman, la psiquiatra Katharina Phillips, MD, y el médico
David Castle, MD, sobre la función psicológica antes y después de una cirugía cosmética,
sugiere resultados positivos en pacientes, incluyendo mejoras en su imagen
corporal y posiblemente un nuevo incentivo en su calidad de vida. 2
Sin embargo, la misma investigación, publicada en la revista periódica Plastic and Reconstructive Surgery, abril
2004, también encontró numerosos indicadores de resultados menos exitosos,
particularmente en aquellos pacientes que presentan trastornos de personalidad,
con historias de depresión y ansiedad, también con aquellos que pensaron que la
cirugía podría salvar una relación o aquellos que pudieran tener expectativas
no realistas sobre el resultado del procedimiento. Algunos estudios
han ido tan lejos como asociar la insatisfacción sobre los resultados de una
cirugía cosmética con la aparición de tendencias suicidas.
En su libro Imperfect Spirituality [La espiritualidad
imperfecta] la autora y oradora motivacional, Polly Campbell, refiere a lo que
ella llama la trampa perfecta, “una
visión colectiva que compartimos y que sostiene que debemos ser diferentes de
lo que somos para ser mejor evaluados, para ser merecedores de mayor abundancia
o de amor, en general para ser merecedores de lo todo lo bueno que hay en la
vida”. La autora explica que “las personas que se
entrampan en este modo de pensar se pasan la vida tratando de llegar a ser suficientemente buenas en vez de ser
proactivas y expandirse hacia una sabiduría universal.”3
Entre los años 45- 64 D.C. San Pablo advirtió
sobre la importancia de liberarse de modos de pensar similares y así lograr ser cambiados desde adentro hacia afuera: “No te amoldes tan bien a tu cultura que
te adaptes a ella sin siquiera pensarlo. En vez de eso, fija tu atención en
Dios y serás cambiado desde adentro hacia afuera” (Romanos 12:2, The Message, interpretación
de Eugene Peterson, traducción libre).
Mary Baker Eddy, estudiosa de la Biblia y renombrada
activista Cristiana a nivel mundial, ofrece dos definiciones contrastantes con
respecto a la belleza:
“La belleza es una cosa de la vida, que mora
por siempre en la Mente eterna y refleja los encantos de Su bondad en
expresión, forma, contorno y color.”
“La belleza de las cosas materiales, efímera y
fugaz como la creencia mortal, se desvanece. La costumbre, la educación y la
moda dan forma a las normas pasajeras de los mortales”.4
Resulta alentador observar cómo hoy la sanación
espiritual puede beneficiar a todos. Conozco el caso de una joven que estuvo
luchando por mucho tiempo con un desorden alimenticio. Eligió un tratamiento metafísico
para encontrar su salud. Después de un año, además de quedarse sanada de su
problema de alimentación, dejó de usar lentes ópticos. Ella alcanzó su
curación, cuando se dio cuenta que no se trataba de cómo se veía ella a sí misma,
sino cómo Dios realmente la veía a ella, como Su hija amada.
En la medida que descubrimos y apreciamos
nuestras cualidades espirituales que vienen de Dios, tales como la honestidad,
la inteligencia, la pureza y el gozo, empezamos a vernos como Dios nos ve –
como hermosas, saludables y completas expresiones de Dios.
¡Y esto nunca cambiará o pasará de moda, sino
que nos transformará desde adentro hacia afuera!
Melanie Harrington de Alcázar es Comité de
Publicación de la Ciencia Cristiana para Chile.
chile@compub.orgImágen: (c) GLOW IMAGES
1) http://www.apa.org/monitor/sep05/surgery.aspx
2) http://www.apa.org/monitor/sep05/surgery.aspx
3) http://www.coasttocoastam.com/show/2013/04/19
4) http://www.cienciacristiana.net/marybakereddy