... aburrido de la vida, como casi todos los días, decidí subir a la cumbre más alta de esta ciudad y lanzarme al vacío para terminar con todo y lo hice... me encontraba tan ebrio, cansado de todo, de no observar un futuro que valga la pena y permanecer aquí, en este basurero de nostalgias, con todos mis pesares... así, como lanzados violentamente contra el asfalto... que de ese modo quize quedar y me lanzé sin más miramientos... gran sorpresa cuando casi al mismo instante de lanzarme al vacío, me encontré como nadando en las profundidades de un gran mar y ese mar era allí mismo, sobre la gran ciudad y con las ganas aún de caer... y no poder, fui poco a poco moviendo los brazos y desplazándome por sobre los edificios y sus luces, desde esta diferente perspectiva, lentamente, bellamente, mientras la ciudad se desplazaba de un modo absolutamente normal y yo la observaba, la acariciaba, la admiraba, como nunca, me acercaba a cada edificio, a cada ventana, a cada persona que caminaba por sus calles... sin que nadie se percatara de mi presencia, acercándome hasta tocarles y observarles desde las más increíbles perspectivas y no era un volar, sino un nadar en ese mar maravilloso.Ahora mientras les cuento de esta aventura... debí dejar mis ropas colgadas de un árbol, secándose, suerte que tenía para cambiarme.