... y otro vino... hasta aturdir la conciencia... hasta morir quizás... como cada noche, como cada amanecer.Mientras la mente divaga como yo cada día, así viajo ahora con mi mente inquieta que no quiere morir por unas horas, mientras observo mis manos limpias que es lo único limpio que me queda o mantengo ¡Porque todo se ha ensuciado! ya en esta vida.Y no sé por qué insisto en escribir, para qué, qué fuerza es la que me obliga y luego me engaña pensando en que soy feliz haciéndolo y como puedo ser feliz, ¡Aquí! a la interperie del Mundo, mientras adivino el calor tras cada ventana encendida o apagada, con cuerpos recibiendo el merecido descanso, mientras yo como muchos sombis con abiertos ojos sembrados en la noche... si no fuera por mis perros...