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El sector bancario y su compromiso con México


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18/09/2013


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México goza en este siglo de una estabilidad macroeconómica digna de presumirse, nuestros connacionales de los años setentas y ochentas la envidiarían. Cada año la estabilidad se ha fortalecido, así los reconocen las autoridades internacionales y los mercados. Sin embargo, hay un pero, un pendiente. Sí hay estabilidad en la economía, sí está controlada la inflación, sí hay calificación crediticia y riesgo país respetables, sí hay reservas elevadas y portentosas, pero el país no crece, no hay crecimiento económico, apenas un 3.9% en 2012 y 0.8% en el 1T de 2013. 


¿Qué significa? Pues que somos fuertes pero que estamos estancados, que la estabilidad macroeconómica no se ve reflejada en la microeconomía, que no se aprecia en el mercado interno, que no llega a los centros de trabajo, ni a los comercios, ni a los hogares, que usted y yo no la sentimos en el bolsillo pues. 

Este es el pero, el pendiente. Con este y otros motivos, el Presidente de la República y el Consejo Rector del Pacto por México, presentaron el ocho de mayo la Iniciativa de Reforma Financiera. Al respecto, el resumen que publica la SHCP es claro sobre lo comentado: “Esta iniciativa de Reforma Financiera representa una oportunidad única para que el sector financiero contribuya a un desarrollo incluyente que promueva el crecimiento de México”. 

 Me enfoco en un tema de íntima relación con la Iniciativa: el papel del sector bancario en el crecimiento económico del país. Inicio con algunas reflexiones que motivan la Iniciativa: “Lograr un mayor acceso al crédito y que éste sea más barato… lograr que la banca comercial y las instituciones de crédito presten más y más barato… Expansión en la oferta de crédito y a la par una reducción en las tasas de interés…” No son reflexiones superficiales, tampoco de forma, se refieren al sistema circulatorio de la economía nacional, a las arterias del sistema financiero mexicano.

En México, la mayor parte de la banca comercial está en manos de capital extranjero, de los seis bancos principales, cinco son extranjeros. No se trata de un nacionalismo mal entendido, sino de analizar el compromiso que el sector bancario ha tenido con la economía nacional, con el sector productivo del país, con usted y conmigo también. 

Le comparto un dato publicado en el diario Financial Times (2013): “…los bancos que operan en México son muy rentables. Banco Santander y BBVA Bancomer, su rival español, ambos tienen una rentabilidad sobre recursos propios de alrededor del 20 por ciento, aproximadamente el doble de la cantidad que sus casas matrices en Europa pueden reunir.” Asuma por favor que dispone de un ahorro de cien mil pesos y que decide depositarlo en una cuenta de ahorros en el banco de su preferencia. Usted regresa un año después para consultar el saldo de dicha cuenta ¿Tendrá alguna ganancia? Lo dudo, dudo incluso que cuente con los cien mil pesos, las comisiones podrían haber consumido los minúsculos intereses generados más una parte del capital. Imagine ahora que realiza una compra por el mismo importe utilizando su tarjeta de crédito y que decide financiarse por algunos meses, es decir, decide pagar intereses por la misma. ¿A cuánto ascenderá el costo financiero? Depende de la tarjeta, pero tranquilamente a tres mil pesos mensuales, fíjese que mensuales, no anuales, pero si le sigue todo el año con la deuda, sin problema llega a los cuarenta mil pesos de intereses. Sin duda es un buen negocio, el diferencial de tasas es sustancioso para los bancos, el mejor o de los mejores del mundo, una mina de rentabilidad. No es casualidad que BBVA Bancomer México represente un tercio de los beneficios que genera el corporativo a nivel mundial (Financial Times, 2013). No pretendo satanizar la rentabilidad de los bancos, al contrario, es su naturaleza, a eso se dedican. Pero sí me pregunto dónde está el compromiso con México, dónde está la reinversión de utilidades en el país. La respuesta es sencilla, no existe reinversión, el dinero no se queda en México, las utilidades están en la hoja de balance de los corporativos, los dividendos están depositados en cuentas extranjeras. Las empresas no enfrentan un escenario distinto. Las alternativas de acceso al crédito son limitadas, rígidas, de difícil acceso, de alto costo, y el diseño de los instrumentos es poco flexible, no hay trajes a la medida, no hay muchas opciones para el empresario. Si valoramos que México es un país de PYMES y que éstas son en términos prácticos el motor de la economía, resulta posible apreciar la dimensión del asunto, simplemente el motor no tiene combustible. Un poco más, el dueño del combustible no está interesado en venderlo, gusta de restringir la oferta, no lo promueve, no lo difunde, lo concentra y lo suelta a cuenta gotas. Coincido en que muchas PYMES se dificultan el acceso al crédito con su informalidad administrativa, coincido en que muchas no se ayudan, pero ese es otro asunto que debe atenderse por los canales correspondientes. En nada cambia que la banca debe hacer su parte, que debe asumir el papel que a todo sistema bancario le corresponde en un país como el nuestro, que debe invertir, que debe fomentar el acceso al crédito, que debe proveer el combustible. Creo que es su obligación, debería pues, así le corresponde. ¿Por qué no se anima la banca? No se entiende, sería un ganar – ganar. ¿Qué vendedor le rehúye a los compradores, conoce alguno que no tenga interés en maximizar sus ventas, en incrementar su mercado? Porque la demanda allí está. Otra vez, no se entiende. México necesita que el sector bancario sea coparticipe en el desarrollo económico de la nación. Nuestro exitoso banquero central lo señaló con claridad en marzo pasado: “…la combinación de altas tasas de crecimiento y la solidez del sistema bancario -todos están bien capitalizados- deben finalmente producir una suerte de expansión sostenida y necesaria para elevar el PIB del país… Ha sido un trabajo duro, pero las condiciones están dadas para que el sector bancario haga su trabajo como un catalizador del crecimiento.” Ojalá que el Poder Legislativo convierta esta Iniciativa en realidad, ojalá que no quede en buen intento. Si la aprueba tal como está, que bien, si la enriquece, mejor aún, pero que no se pierda. Los mercados internacionales lo percibirían con gran apetito de inversión, al país le vendría estupendo el capital, y usted y yo veríamos un cambio significativo en la microeconomía, en el bolsillo. Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado le corresponde a usted. COLUMNA VALOR AGREGADO - comentarios en Twitter @oscar_ahp



Etiquetas:   Finanzas   ·   PYME   ·   Banca   ·   Tasa de Interés   ·   Crecimiento Económico    ·   Finanzas Públicas   ·   Financiamiento   ·   Costo de Capital

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