
. Al día de hoy escapa de la acción judicial arengando a las masas con el cuento nacionalista.La cuestión del independentismo catalán en pleno siglo XXI, es un retrógrado egotismo que está influido por una gestión de política interna tan nefasta que ha terminado lastrando a todos los ciudadanos.
http://www.libremercado.com/2013-09-12/la-ue-situa-a-cataluna-como-una-de-las-regiones-mas-corruptas-de-toda-europa-1276499234/?utm_source=1&utm_medium=masleido&utm_campaign=masleido La tergiversación de la Historia hasta lo histriónico, la carencia de escrúpulos engañando acerca de la financiación, el intento de apoderarse de un patrimonio por el que han trabajado todos los españoles y el escurrir el bulto de las responsabilidades delictivas en la gestión de Cataluña, derivan en un independentismo que pagamos todos para satisfacer los caprichos de unos pocos. Hay una minoría escandalosa que pretende imponer criterios que sólo la zafiedad aldeanista pretende, sin proyecto sólido con una huída hacia adelante que terminará arruinando a toda la ciudadanía. El proyecto independentista es inviable, habida cuenta de los forajidos que llevan la rienda política. Lejos del consenso se busca la codicia del egoísmo y una siembra así no tardaría en obtener la cosecha que se busca. El orgullo es mal consejero para esas lecciones que la vida da a quienes tan ufanos se jactan de autosuficiencia... más con la zafia de los politicastros catalanes. Los políticos son los que han arruinado Cataluña y ahora pretenden arrastrar a la ciudadanía hacia un callejón sin salida para ocultar los desmanes que jurídicamente pueden ser perseguidos, después de manejar las arcas al antojo con la excusa del nacionalismo. Pretenden que la ciudadanía les salve del atolladero en que se han metido obrando como vulgares delincuentes. La política desintegradora es pretexto perfecto para eludir responsabilidades penales. En Andalucía no han estilado el nacionalismo, pero muy seguramente Griñán y Chaves habrían rebuznado consignas acordes con el oportunismo independentista para librarse de acciones judiciales. A los corruptos andaluces les ha bastado el enroque a última hora del aforamiento, con la canallesca maniobra de protección de un PSOE plagado de corruptelas que pía por cuestiones menores-y engañosas- de los papeles mojados de Bárcenas en el Partido Popular. Pecata minuta ante la colosal colección de pútridas componendas que el socialismo español ha perpetrado con usual cinismo y no menos criminal encubrimiento jurídico. Los españoles serían más felices sin el lastre catalán, eso es seguro, pero la descomposición de Cataluña terminaremos pagándola los ciudadanos que llevamos soportando los separatismos a costa de agujerearnos los bolsillos. Está bien que haya un futuro para el independentismo, pero no a costa del futuro de los españoles. Una independencia sin presupuestarla a las arcas españolas no es posible. Artur Mas es un engañador que pretende legalizar una trapisonda chapucera de inmenso despilfarro. Es fácil financiarse a costa de todos siendo escasos los recursos de los minoritarios. Esa independencia no es tal, sino una tomadura de pelo de alto coste. Tanto que no se puede permitir con una crisis galopante en la que la Generalitat ha colaborado muy especialmente. Cataluña es el país del nunca jamás a medida de la inviabilidad de la autodeterminación. Falta saber cómo acaba el cuento de la lechera catalanista; el que Mas y otros maleantes se montaron para escapar de una acción judicial en territorio español... ergo Cataluña.