El Coltán, también conocido como “oro azul” ya que una tonelada puede costar entre 60.000 y 100.000 dólares, no es realmente un mineral establecido. Es un término compuesto derivado del nombre de las primeras tres letras de dos minerales: la columbita y la tantalita. El Coltán se emplea para la fabricación de los chips de los dispositivos electrónicos como computadoras, teléfonos móviles, MP3, controles remotos, GPS, etc. Adicionalmente motivado a sus capacidades de ser inmune al efecto de los ácidos, resistencia al efecto de la corrosión, durabilidad y alta resistencia al calor, es utilizado en aleaciones metálicas para construir turbinas, reactores nucleares y partes de sistemas misilísticos. También se destina para la construcción de aparatos para diagnóstico médico, trenes magnéticos y fibra óptica. El Coltán es, entonces, el material del siglo XXI, y sin dudas se presenta como un mineral con caracter estratégico, más aún cuando existen sólo siete naciones poseedoras de reservas de importancia y seis plantas procesadoras en todo el mundo.




