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Coltán en Venezuela… y en Colombia


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09/06/2011


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El  Coltán, también conocido como “oro azul” ya que una tonelada puede costar entre 60.000 y 100.000 dólares, no es realmente un mineral establecido. Es un término compuesto derivado  del nombre de las primeras  tres letras de dos minerales: la columbita y la tantalita. El Coltán se emplea  para la fabricación de los chips de los dispositivos electrónicos como computadoras, teléfonos móviles, MP3, controles remotos, GPS, etc. Adicionalmente  motivado a sus capacidades  de ser inmune al efecto de los ácidos,  resistencia al efecto de la corrosión, durabilidad y alta resistencia al calor, es utilizado en aleaciones metálicas para construir turbinas, reactores nucleares y  partes de sistemas misilísticos. También se destina para la construcción de aparatos para  diagnóstico médico, trenes magnéticos  y  fibra óptica. El Coltán es, entonces,  el  material del siglo XXI, y  sin dudas  se presenta como un mineral con caracter estratégico, más aún cuando existen sólo siete naciones poseedoras de reservas de importancia y seis plantas procesadoras en todo el mundo.






El Coltán hace su aparición en Venezuela en noviembre del año 2009, cuando el presidente Chávez  anuncia que  de la mano de asesores iraníes,  se habían  encontrado inmensas reservas de este mineral al sur del país, muy cerca de las fronteras con Colombia y Brasil. A la par de ese anuncio, el mandatario venezolano ordenó la “Operación Oro Azul” consistente en la  militarización, con más de 15 mil hombres de los cuatro componentes de la Fuerza Armada Venezolana, de las zonas en donde se hallan los reservorios del mineral, para preservarlos y prevenir su extracción ilícita.





Precisamente ese mismo mes, la revista colombiana “Semana” alertaba sobre una vorágine que estaría a punto de comenzar en esa nación, motivado a  las evidencias de la existencia de yacimientos de Coltán en la Orinoquía, especialmente en las localidades de Vichada, Guainía y Vaupés, lo que habría generado una ola de comerciantes, especuladores y grupos armados alrededor de su explotación ilegal.





Este mineral tiene una suerte de expediente negro motivado a la violencia que ha desatado su extracción. El actual conflicto armado existente en la República Democrática del Congo -poseedora del 64% de las reservas mundiales de este mineral- ha traído la muerte y destrucción en ese país, con cientos de miles de personas muertas y otras tantas desplazadas, produciendo un desastre ambiental y la intervención de grupos paramilitares de países vecinos, enfrentados en la zona: la Agrupación Congoleña por la Democracia (ACD) y Movimiento de Liberación del Congo (MLC), apoyados por Ruanda y Uganda; guerrilleros hutus rivales de Ruanda y Burundi, rebeldes ugandeses, milicianos congoleños leales a Kinshasa. Tal ha sido la muerte y desolación  que existe una prohibición  desde hace tres años de comprar Coltán del Congo. Sin embargo, de la mano de los intereses de grandes empresas transnacionales,  el mineral sale de contrabando desde países vecinos, especialmente hacia  Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajistán.





En al caso colombiano se comenta que grandes corporaciones chinas estarían interesadas en hacerse de concesiones para explotar el mineral, mientras que en Venezuela a pesar de que  existe un total silencio al respecto, el ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz y el para ese entonces , ministro de Ciencia y Tecnología Jesse Chacón, dejaron entrever la posibilidad de acuerdos de cooperación con Irán  y Rusia para explotar ese y otros minerales como el uranio, presentes en la región sur del país.





Dada la importancia de este mineral es urgente para ambas naciones que establezcan estrategias  destinadas a maximizar el aprovechamiento de este recurso, incluyendo los aspectos técnicos y ambientales de cómo se efectuara su extracción. Es necesario adicionalmente promulgar  leyes  que regulen esta actividad minera. No es descabellado también  proponer mecanismos de cooperación militar para evitar el florecimiento de grupos paramilitares y del crimen organizado transnacional que intenten intervenir en este lucrativo negocio.



Etiquetas:   América Latina

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