Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Muerte   ·   Cultura   ·   Lectura   ·   Pandemia   ·   Vacunas   ·   Criptomonedas



Falso Progresismo


Inicio > Política Nacional
12/09/2013


1283 Visitas



Debo admitir que a pesar de ser un asiduo lector de la prensa escrita, muy pocas han sido las veces en que una columna me molestó tanto como la que publicó Luis Bruschtein (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-228493-2013-09-07.html) el pasado Sábado en Página 12 bajo el título de “Obamatitis”. No tanto por el contenido, un análisis (poco acertado y con muchos baches, en mi humilde opinión) de la situación en la que se encuentra Barack Obama tras la Cumbre de G-20 EN San Petesburgo. Lo que me hizo ruido fue el término “falso progresista” que utilizó el autor para calificar al Presidente de los Estados Unidos. Pongamos las cartas sobre la mesa: Obama, de quien tengo una opinión intermedia tirando a buena, jamás se presentó como un “progresista” (digamos más bien de izquierda, porque yo creo firmemente que el famoso “progre” es de derecha) y cualquiera puede comprobar esto si lee sus discursos de campaña donde desde el vamos quedó claro que era un político más bien centrista con una fuerte identificación Liberal (de EEUU, no de Hayek y Friedman). Este supuesto presidente negro y revolucionario, una suerte de mezcla de Martin Luther King y el Che Guevara, solo podía ser el deseo de todos los intelectuales y figuras que se encuadran dentro de una progresía nacional que hace 10 años ha ganado una sorprendente e inexplicable – por lo limitado de sus pensamientos- notoriedad en las agendas pública y política. Tras leer la columna de Bruschtein y hacer un veloz repaso mental de esta década kirchnerista, me di cuenta que el “falso progresismo” existe pero no justamente en los Estados Unidos sino aquí en nuestro país – fenómeno que además se extiende a varios de nuestros países vecinos-. Y no hablo solamente de los militantes del partido gobernante, pues esto sería faltar a la verdad. Hay veces que al coro progresista se suman integrantes de otros partidos tanto contrarios como más o menos cercanos al oficialismo.


El progresismo es un fenómeno que siempre busca ser complejo, pero que es mucho más simple de analizar y definir de lo que parece. Podemos decir que se reduce a las personas que dicen poseer un discurso cercano a la centro-izquierda y que apoyan fervientemente el discurso que enaltece la democracia representativa y popular. Agrego que su prédica suele ser nacionalista al extremo y a favor de una mayor incidencia del Estado en la sociedad, que suele venir acompañada por la veneración de una figura presidencial fuerte y vertical. Queda en claro que su discurso democrático y popular queda reducido a la nada misma cuando se cumple el último punto mencionado: el gobernante se termina convirtiendo en el pueblo mismo y la idea de la representación se va directo al tacho de basura. Vemos que es un discurso engañoso y contradictorio, que expone una serie de valores como fachada pluralista pero que oculta atrás de esta su verdadero rostro. Esta – si se quiere- ideología, afloró con el retorno de la democracia en el año 1983 y terminó de consolidarse durante los dos gobiernos de Carlos Saúl Menem. Como bien dicen los hoy críticos de Jorge Lanata: “Era fácil ser progre en los 90’. Ahí todos éramos progres”. Y en algo tienen razón, aunque se olvidan de un pequeño detalle: la situación política, económica y social actual es exactamente la misma pero con una fuerte dosis de maquillaje que por suerte ya se está terminando de correr por completo. Cuando esta cobertura del progresista comienza a corroerse, quedan al descubierto sus verdaderos pensamientos. Desde su estruendosa victoria en el año 2011 con el 54% de los votos, el kirchnerismo no ha hecho más que ayudar a eliminar el velo “progre” que lo recubría. Consecuentemente el mismo proceso está sucediéndole a todos sus militantes (tanto los fanáticos rabiosos como los no tanto) que comienzan a ver cómo, ante el atento ojo de la sociedad, siempre terminan apoyando una serie de medidas y discursos que no son exactamente lo que ellos siempre dijeron defender. Se produce la famosa ruptura entre realidad y discurso que hace volar por los aires un de ratos efectivo pero, a fin de cuentas, endeble disfraz. En este punto voy a profundizar, explotando una serie de contradicciones groseras, para dejar bien en claro el tema central de este artículo. Este es el “falso progresismo” que tenemos en la Argentina, el que posee como gran corriente de expresión al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

El progresista es un ser bastante particular. Comienza diciendo que le importan los derechos humanos y que la lucha de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo no se puede manchar con nada. Pero cuando se hace evidente que ambas organizaciones están no ya manchadas sino cubiertas por el dinero sucio del gobierno y el uso partidario que este les da, decide radicalizar su postura y mirar para otro lado. Su justificación, claro, es que “los pañuelos no se manchan” y sirve para justificar una malversación como la llevada adelante por fundación Sueños Compartidos dirigida por Hebe de Bonafini y los hermanos Schocklender , que terminó siendo una constructora subsidiaria de un gobierno de turno.. La única línea que repetirán va a ser la ya mencionada y lo harán hasta el hartazgo. Si es por ellos las Madres, las Abuelas y hasta Cristina Kirchner pueden ser cómplices de un asesinato y aun así seguirán siendo intocables y puras.  

El repertorio de estos seres humanos no termina allí. Cuando el gobierno nacional decidió ascender a Cesar Milani como Jefe del Ejército, lo hizo a sabiendas de las graves acusaciones que pesaban en su contra. Tras recibir una enorme presión de parte de la sociedad en general y de varios medios de comunicación, decidió suspender la discusión sobre el pliego de Milani hasta nuevo aviso. Los números comenzaban a bajar y las caretas comenzaban a correrse, por lo que la Presidenta decidió que  no convenía seguir perdiendo votos. Fue extraño y divertido, porque el progresista pasó de decir que “no se puede acusar a nadie sin pruebas concretas” al silencio absoluto en un lapso muy corto. Durante varias semanas, defendió a un militar sobre el que pesan sospechas y contra el que hay pilas de evidencia respecto de su nefasto rol durante el Operativo Independencia (1975) y la posterior dictadura cívico-militar. Si la designación hubiese sido realizada por un político del signo contrario, de seguro que por una vez habría llegado a un acuerdo con los progres. Nuevamente asistimos a una exaltada defensa de “todo lo hecho por el kirchnerismo en materia de DD.HH” y la ya típica mirada hacia el costado cuando la realidad golpea fuerte. Mejor es armar un mundo de fantasía antes que descubrir qué uno ha sido engañado. Pero esto es mucho peor que eso: hemos comprobado que en los tiempos que corren, cuando se trata de defender al caudillo propio no hay contradicción que asuste al progresismo que se adapta a cualquier situación como un hábil camaleón. Y lo hacen con la más plena y cínica conciencia. El ejemplo más triste de esto es Estela De Carlotto que - embelesada por la figura presidencial y por el lugar central que el kirchnerismo le dio desde que llegó al poder- defendió a Milani públicamente (http://www.lanacion.com.ar/1603081-estela-de-carlotto-defendio-la-designacion-de-cesar-milani-confiamos-en-la-presidenta) cuando las Madres de La Rioja vienen pidiendo hace años juicio y castigo. Además relativizó el “Nunca Más” de la provincia del Norte diciendo que no todos los que están allí mencionados son asesinos. Y lo peor es que dijo que tiene que haber pruebas, cuando ella se pasó más de 6 años diciéndole a Ernestina Herrera de Noble que era una apropiadora de bebés sin tener la más mínima prueba (pero sí la orden del gobierno al que responde como un soldado).

Hay algunos casos que son mucho más recientes nos pueden ayudar a seguir explorando el progresismo nacional y popular. Hace mucho tiempo que estos individuos atacan al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Daniel Scioli por impulsar la “mano dura” como política de seguridad. También por ello siempre han sido muy criticados Mauricio Macri y Francisco De Narváez y debo decir que coincidí siempre con estas expresiones en su contra. Con el Juez de la Corte Suprema de la Nación Raúl Zaffaroni como estandarte, el kirchnerista siempre se autodenominó “garantista”. Es más la administración de Cristina Kirchner, así como la de su difunto marido, siempre se jactó de no reprimir la protesta social. Para ellos la inseguridad siempre fue una sensación y una manera de estigmatizar al que menos tiene. Todo muy hermoso hasta aquí, pero de nuevo la realidad es otra. El gobierno nacional ha federalizado la represión sin ningún pudor y nuevamente sus militantes han elegido ignorar esos sucesos y seguir diciendo que la represión no es ordenada por el gobierno desde hace más de 10 años. Demás está decir que muy recientemente una zona liberada por la Policía Federal permitió el asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, cuya figura fue hipócritamente utilizada por el gobierno para despegarse de un caso en el que sus huellas dactilares están por todas partes. Pero el progresista repite que los asesinos de Ferreyra fueron los miembros de la patota sindical de Pedraza que – para ellos, aunque bien saben que es una gran mentira- nada tenía que ver con el gobierno ni hacía negociados con el Estado Nacional. Volviendo al comienzo del párrafo, la mano dura ha sido muy criticada por el progresista más allá de que no sea una crítica honesta. Por ello mismo es tal vez entendible que este no ponga reparos en el envío de Gendarmes al Conurbano Bonaerense, sabiendo que el hecho es una manera muy cruel de estigmatizar al pobre y de someterlo al prejuicio y la violencia de ALGUNOS (no todos) de los soldados que han hecho desastres en la zona desde que comenzó el Cinturón Sur. Pero nada de esto parece molestar al militante, que va a elogiar el accionar de Gendarmería diciendo que “los vecinos dicen que todo está más seguro ahora”. Es decir, una gran vaguedad que carece de toda precisión y realismo, y que además no incluye a los sectores más necesitados (nadie va y les pregunta a ellos que opinan de los soldados enviados por Cristina Kirchner). El progresista aplaude una decisión que es grave y discriminatoria, demostrando que dentro de sí reside un fascista que tiene una gran atracción por la mano dura y el militarismo. Otro ejemplo que nos va a ayudar a comprender aún más la naturaleza de estas personas, es la designación de Alejandro Granados como Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Este señor, hasta hace unos días Intendente de Ezeiza, es conocido por sus famosos dichos hace unos años, en los que predicaba acerca de la necesidad de matar a los ladrones que lo asaltaron una vez y de que todos estemos armados porque estamos en plena guerra (vaya uno a saber con quién o con qué). Dice que disminuyó a casi cero la delincuencia en su municipio, pero la realidad es que con sus “Escuadrones de la Muerte” (vecinos y demás yerbas armados) lo único que ha aumentado es la violencia, las ejecuciones y las torturas así como la connivencia con sectores corruptos de la policía que trabaja en la zona. Para más información, lean este artículo de Horacio Verbitsky – otro icono progre, para que vean que no discrimino por ideología – donde explica muy bien quien es Alejandro Granados: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-228564-2013-09-08.html). Página 12, gran medio progre si los hay, en los 90’ criticaba a Granados por su menemismo y por ser un retrógrado. Hoy se encarga de elogiar los “bajos índices de inseguridad que logró en Ezeiza” y nada dice acerca de todo lo que acabo de enumerar. Por supuesto que el progresista acompaña esta postura y en esta no está solo: tiene la compañía de la centro-derecha y derecha nacional. Algo sin duda ideal para no sentirse solo y con frío.

Siguiendo por la misma línea, colisionamos con el proyecto del primer candidato a Diputado Nacional por el Frente Para La Victoria Martín Insaurralde para bajar la edad de imputabilidad a los 14/16 años. Todo lo que se pueda decir acerca de esta barbaridad esta dicho, así que no voy a redundar en ello. Puedo sumar que los tratados internacionales a los que adherimos en el artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional son la gran traba para esta idea: uno de ellos dice que se es niño hasta los 18 años y que hasta allí corresponde el trato como tal. Alcanza también con decir que tiene el apoyo del PRO, de la UCR y de De Narváez quien gentilmente - y en una buena chicana- le envió a Insaurralde su proyecto que es exactamente el mismo que el propuesto por el candidato del FPV. Nobleza obliga, tanto dentro como fuera del kirchnerismo ya salieron varios a decir que no votarían jamás un proyecto semejante, aunque uno nunca sabe. Tal vez los tenemos en dos meses defendiéndolo porque se incluyeron en él “reformas democratizadoras e inclusivas muy importantes”, algo que se comprueba en las recientes declaraciones de Daniel Scioli y Juliana Di Tullio que intentaron defender aunque sea de costado a su compañero que venía siendo golpeado por varios popes del gobierno (Aníbal Fernández, Kunkel…). Más allá de las opiniones individuales, no hay ninguna duda de que semejante iniciativa no puede hacerse pública sin el apoyo de la Presidenta. Y el Intendente de Lomas de Zamora se encargó de reafirmar su postura en lo de Mirtha Legrand (ay ay ay), donde bastante cómodo estuvo, aunque esto tampoco pareció moverle el amperímetro al progre que hace poco festejaba las escupideras populares con la foto de la nonagenaria señora. El otro día en el programa 678 e habló del tema y ante el silencio de la mesa, la panelista Cynthia García tuvo un gran gesto, el único de todo lo que vi y escuché de ella en estos años, y expresó su total disgusto respecto de la idea. Todos los demás periodistas que estaban allí sentados, que siempre dicen que son de izquierda y plurales, hicieron silencio. Ninguno se atrevió a agregar algo, tal vez por miedo a recibir una represalia desde arriba o porque en el fondo tan en desacuerdo con el lomense no están al fin y al cabo.

Otra gran muletilla del progresista es su lucha contra las corporaciones. Hoy dicen que Clarín es la gran “corpo maligna” y que es el enemigo a vencer. Que colaboró con la dictadura y que su CEO Héctor Magnetto y  Ernestina “deme a su bebé” Herrera de Noble deben ser juzgados y condenados. Pero si llevamos el tiempo atrás hasta 2003, nos daremos cuenta que Clarín fue socio del gobierno de Néstor Kirchner y también del de Cristina Kirchner hasta su pelea en el año 2008. Durante todos esos años, los progres vieron como el gobierno que ellos apoyan llenó al Grupo Clarín de beneficios que lo terminaron por consolidar como el gran monopolio mediático nacional. Y en todo ese tiempo no dijeron ni una palabra al respecto. Mientras Clarín hiciese kirchnerismo explícito, no había crimen durante la dictadura (y fuera de ella también) que valiera. Eso sí, cuando la sociedad comercial se terminó por la negativa del gobierno a darle el famoso y tan mentado “Triple Play”, ahí recuperaron la memoria. El progre tiene una gran variedad de discursos, pero al parecer también un grado de amnesia muy avanzado.

Sumemos a este tema a Chevron, la corporación trasnacional de la familia Rockefeller, que está enfrentando un juicio multimillonario de parte del Estado por daños ambientales y humanos en el Ecuador de Rafael Correa, otro gran ícono progre amado por la “nueva izquierda latinoamericana” (José Nátanson dixit).  Tras la recuperación de parte del Estado de la mayoría de las acciones de YPF, la progresía nacional – sin distinción partidaria- festejó que nuestro petróleo nunca jamás volvería a ser de nadie más que de nosotros mismos. Se enarboló la bandera de la soberanía nacional que tanto atrae a la izquierda boba y todos cayeron bajo el embrujo nuevamente (Ley de Medios, AFJP, Retenciones Móviles y la lista sigue). El cartel de La Cámpora diciendo que la compañía nunca más iba a ser de empresas como Chevron (créanme, su nombre estaba bien grande y resaltado entre varios) fue el acabose de los progresistas. Maldita realidad entonces, pues el kirchnerismo corrió velozmente a los brazos de esta otrora imperialista corporación y le ofreció un acuerdo imposible de rechazar que nos retrotrae a las viejas épocas cuando las petroleras dominaban el mundo. Los paupérrimos números en materia energética llevaron al gobierno a entregar la ya vapuleada soberanía nacional y al progresismo a pensar en cómo avalar este giro de 180° en materia discursiva. Y no debe sorprendernos que hayan encontrado la manera de hacerlo. Comenzaron a acusar a todo el que criticaba los daños ambientales producidos por el fracking de utópicos reaccionarios (lean el último artículo de Scaletta y las dos geniales respuestas contrarias a lo que dice: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-7068-2013-09-08.html) y algunos – y aquí hablo por experiencias personales- llegaron a decir que nosotros si tanto nos quejábamos que pusiésemos la plata de nuestro bolsillo y listo. Juro que me dijeron esta línea textualmente. También que esto era un acuerdo que beneficiaba a las dos partes y que no se entregaba nada a nadie. Expertos petroleros y amigos de la destrucción de los recursos naturales propios en un solo movimiento. Un argumento similar utilizaron para en su momento (allá por 2008: http://www.perfil.com/contenidos/2008/11/13/noticia_0025.html) apoyar el veto de Cristina Kirchner a la Ley de Glaciares que favoreció de manera directa a la Barrick Gold, otra de las más grandes y poderosas corporaciones mundiales que tiene una doble coincidencia con Chevron: el estar manchada con sangre y tener fructíferos negocios con el kirchnerismo.

Como si esto fuese poco, se agregan a la olla popular los gobernadores que pertenecen al PJ-FPV. Es realmente imposible – no para el progre, claro está- sostener que el kirchnerismo es un partido de izquierda cuando sus principales aliados (y por ende los más beneficiados con fondos públicos y elogiados en actos oficiales por la Presidenta) son señores feudales tan retrógrados y dictatoriales como Gildo Insfrán, Jose Luis Gioja, Eduardo Fellner, Gerardo Zamora, Milton Capitanich, Juan Manuel Urtubey, José Alperovich, Maurice Closs, Sergio Urribarri, Daniel Scioli y la mayoría de los Barones del Conurbano que son todo menos democráticos, plurales e inclusivos…Ya sabemos que los gobernadores de Formosa y Chaco tienen un problema serio con la comunidad originaria QOM y hacen todo lo posible para correrlos o eventualmente borrarlos definitivamente del mapa. De Fellner podemos decir que hasta la ultra kirchnerista Milagro Sala lo repudia públicamente por su accionar represivo sobre toda manifestación que no le guste en tierras jujeñas (y sobre otras cuestiones también). El primer mandatario de Santiago del Estero va aún más lejos y es socio de la mayoría de los grandes terratenientes de la provincia. Junto con ellos persigue  y mata a los integrantes del MOCASE que viven refugiados en el monte santiagueño, en condiciones realmente inhumanas. Las vidas arrebatadas de Miguel Galván y Cristian Ferreyra  confirman estos datos (miren este documental de la excelente Revista Crisis para obtener una visión más completa de esta dura realidad: http://www.youtube.com/watch?v=ygHFBFw4FN0 ) ¿Qué tiene para decir la izquierda nac&pop de esto? “Es un tema complejo” o “una cosa son las provincias y otra el partido a nivel nacional”. Con esto último yo les preguntaría como se arma un partido nacional sin considerar a todas sus provincias aliadas, pero bueno mejor no hacer que se hundan todavía más en sus insoportables redes de excusas.

No puedo dejar afuera de este largo catálogo de fallidos progresistas-oficialistas la reacción que tuvieron cuando sucedió el crimen de Once. Fue lamentable ver como los militantes que siempre hablaron de los trabajadores y sus derechos, salían a culparlos a ellos repitiendo el discurso de un Ministro trasnochado y delincuente como Schiavi (el che pibe de Ricardo Jaime que asumió – y siguió con el esquema previo- cuando al cordobés fanático del dinero ajeno y del oro tuvieron que sacarlo del medio porque era insostenible) donde el ciudadano común, que hace más 20 años debe viajar en trenes en pésimo estado físico y técnico y que no cumplen con los estándares mínimos de un buen servicio, tenía la culpa por esa “costumbre de los argentinos de amontonarse en el primer vagón para querer bajar primero” y que “hubiese sido menos grave si era un feriado” (http://lapoliticaonline.com/noticias/val/80264/schiavi-si-esto-pasaba-ayer-la-tragedia-era-menor.html). Y lo dijo con total impunidad y seguridad como si tuviese la razón absoluta. Ningún progre alzó la voz contra la corrupción en el área de transporte y en los negocios de los hermanos Cirigliano con la administración kirchnerista. La defensa a personajes sombríos como Julio De Vido, Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime fue cerrada y se dio el caso por terminado. Otra frase que dijeron fue: “heredamos esto de los 90’, y ahora por lo menos la gente viaja porque tiene trabajo cuando antes no lo tenía”. Coincido con esta pseudo izquierda en que Menem destruyó los trenes nacionales, pero el kirchnerismo no hizo más que profundizar aquel modelo privatizador pero poniéndole un maquillaje llamado “subsidios” (cuyo costo, dicho sea de paso, recae en su mayoría sobre los sectores con menores ingresos). Ni una mención acerca de este preocupante dato tampoco. Se repetía el esquema del asesinato de Mariano Ferreyra: de repente los dos ex Secretarios de Transporte eran ajenos al gobierno y toda la culpa era solamente de ellos sin involucrar a la Presidenta ni a Néstor Kirchner que básicamente fueron siempre sus jefes (recomiendo la lectura de El Rekaudador de Omar Lavieri). Para el militante enfervorizado, el que culpaba al gobierno era – y sigue siendo- un apátrida y un golpista y todo familiar y sobreviviente de la tragedia que se expresase siguiendo esta línea sin dudas estaba pago por la “derecha rancia y clarinista” y era un traidor más del montón. Un bonus track: cuando renunció Schiavi, un auditorio lleno de militantes lo despidió con una ovación. Y también aplaudió cuando De Vido dijo con tono culposo que nadie lo felicitaba al Ministro por la cantidad de veces que el tren llegó a destino (?) como si esto fuese un logro maravilloso  (http://www.perfil.com/contenidos/2012/03/08/noticia_0017.html), cuando en realidad es lo que debe suceder normalmente. Pero así es el progresista al fin y al cabo: declama muchas cosas desde la izquierda y lo popular, pero sus acciones son completamente al revés de sus dichos.

Y para terminar, la sección que más me gusta: la de internacionales. Aquí es donde se puede apreciar la verdadera cara del progre sin ningún tipo de matices o de maquillaje corrido que lo haga zafar, al menos circunstancialmente. Tomemos un ejemplo concreto y reciente: la cruenta guerra civil en la que Siria está sumida hace varios meses. Los dos bandos, el del Presidente Bashar Al-Assad y el de los rebeldes (conflicto que se puede reducir en la milenaria confrontación entre Suniitas y Chiitas), están matándose sin cuartel ni piedad. La ONU acaba de acusar a los soldados y milicianos de Assad de haber perpetrado 7 masacres y a sus enemigos de una. En el medio está la gente común, el pueblo que poco y nada tiene que ver en un conflicto que siempre es en su nombre pero es tan solo otra lucha sanguinaria por el poder. El progresista lo único que tenía para decir era que los rebeldes eran mercenarios pagos que querían derrocar a Assad que para ellos es una especie de Bolívar sirio (ídem Khadaffi en Libia y Saddam Hussein en Irak). Cuando Obama anunció que podría bombardear Siria por el uso de armas químicas de parte de las tropas del gobierno contra su pueblo, toda la progresía nacional e internacional salió a decir que era un genocida y que los problemas en cada país deben ser resueltos sin la intervención de nadie. No estoy poniendo en duda que los Estados Unidos sean un país terrorista ya que coincido con escritores como Noam Chomsky que dicen exactamente eso, sino que yo no estoy dispuesto a defender a un asesino por el solo hecho de repudiar a otro. Ni el gobierno nacional ni sus militantes ni nadie de la izquierda nacional se pronunció en contra de la carnicería que lleva adelante el dictador en su país. No está mal ser contrario a las intervenciones, más si vienen de parte de los EEUU (Irak is always on my mind…) pero esto no debe llevar a ensalzar a un asesino del mismo calibre que es contrario a cualquier tipo de discurso centrado en la democracia, el pluralismo, la libertad y los derechos humanos. El progre aquí tiene dos flancos muy débiles: primero el defender a un dictador que ataca a su propio pueblo sin ser castigado por ello y segundo el avalar las más de 5000 muertes por mes que se producen en Siria. Ambos puntos están conectados por la mentalidad estancada en la Guerra Fría que poseen estas personas y por  ese iracundo amor por los caudillos fuertes, nacionalistas y totalitarios que ya mencioné en esta nota.

Por lo pronto esto es todo respecto a los progresistas. Pero no hay que dejar de estar atentos a los sucesos tanto internos como externos para seguir nutriendo nuestra base de datos. El “falso progresismo” existe en nuestro país y es el que nos gobierna hace más de diez años. Y debemos admitir que nunca deja de sorprendernos.

 



Etiquetas:   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Izquierda   ·   La Cámpora   ·   Militancia   ·   Progresismo

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21912 publicaciones
5259 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora